Mayo 2006

X-Men 3 31-5-06

Especial Tom Cruise 24-5-06

El Código Da Vinci 22-5-06

Mission Impossible 3 15-5-06

El crepúsculo del héroe, tercera parte  1-5-06

X-Men 3 31-5-06

¿EL FIN DE LA SAGA?

Autor: Rayo Gamma

Creedme cuando os digo que, a la hora de redactar esta crítica, me hubiese encantado trufarla de palabros como “bodrio”, “cutre”, “despropósito”, “decepción” y otras lindeces por el estilo. Creedme, de verdad. Y no lo digo porque no me gusten sus dos anteriores entregas (que son cremita); ni mucho menos lo digo porque no me gusten los superhéroes (que me encantan, a pesar de que sus apariciones en la gran pantalla suelen ser bastante mediocres); lo digo porque desde que aparecieron los primeros rumores y anuncios oficiales (como que Singer pasaba del proyecto o que Halle Berry insinuaba que ya podían irse buscando a otra Tormenta), hasta su primer teaser (que muchos pensamos que Brett Ratner, el nuevo director, se había limitado a copiar a su predecesor, con el desastre que podía suponer eso por parte del culpable de Hora Punta), todo lo que ha rodeado a este cierre de la trilogía no era muy esperanzador, ni mucho menos prometedor.

Hemos de tener en cuenta que la primera parte y su secuela pusieron el listón alto, muy alto, gracias sobretodo al buen hacer de su director, que supo como nadie imprimir su personal estilo y recrear una Patrulla X muy “humana” y creíble. Y eso teniendo en cuenta que muchos fans en su momento se llevaron las manos a la cabeza (yo el primero) al ir conociendo los primeros nombres confirmados para ponerse en la piel de los mutantes. Además, la dificultad que, a priori, entrañaba el recrear el complejo universo de los X-Men, era un handicap a la hora de poder llevar tal proyecto a buen puerto, sin caer en las garras del ridículo y del paroxismo gratuito

“Si me pongo así cuando me cabreo, espera a ver lo que pasa cuando llego al orgasmo”

Pero, para sorpresa de muchos, las dos pelis gustaron (más o menos todo el mundo quedó contento, exceptuando a los más puristas del género, claro) y su final abierto nos dejaba a expensas de una más que bienvenida tercera parte.

UN PROYECTO EN PELIGRO

Como ya he dicho antes, las primeras malas noticias relacionadas con esta nueva entrega de los pupilos de Charles Xavier fueron que Bryan Singer se largaba para poder atacar con su soñado Superman Returns (eso ya nos alertaba de que la saga se podía ir al garete si los mandamases no se lo pensaban bien a la hora de buscarle sustituto) y que, por otra parte, la oscarizada (y razzieada) Halle Berry no parecía estar muy dispuesta a aparecer en la tercera entrega. Para más inri, Alan Cumming ya dijo directamente que nanai de volver a retomar su papel de Rondador Nocturno.

Empezaba mal la cosa y yo ya abandonaba cualquier optimismo sobre lo que nos podía deparar este nuevo capítulo.

Pero en medio del desconcierto general, se anunció a Brett “sin estilo propio” Ratner como nuevo director (noticia que muchos recibimos de manera tibia) y, poco después, la Berry acabó confirmando que al final sí, que sí seguiría como Ororo (seguramente gracias a un poderoso cheque de incontables ceros) y que, además, se encargaría de “diseñar” el personaje y orientarlo en la película más hacia su gusto (hablando en plata, más chupar cámara y más protagonismo y relevancia). Después se afianzaron la mayoría de nombres ya presentes en las otras dos para, seguidamente, irse sumando una multitud de actores nuevos, que poco a poco le devolvían la luz a un proyecto que en un principio tenía un futuro poco menos que negro.

La peli empezó a rodarse, sin contratiempos, con buenos ánimos, y, resumiendo, después de mil fotos, mil trailers, mil clips y mil noticias más, ya la tenemos, por fin, aquí: X-Men 3: The Last Stand

"¿Estilo propio? Esperad que cojo el diccionario"

¿DOCTOR, ES GRAVE?

En esta tercera parte, llamada “La Decisión Final”, nos encontramos ante una nueva vacuna llamada “la cura”. Por imposible que parezca, esta “cura” puede devolver a un mutante su estado humano normal. Sin poderes ni anomalías físicas. Una persona corriente y moliente. Muchos de ellos accederán a “vacunarse” voluntariamente para poder llevar una vida tranquila lejos de sentirse diferentes de los demás, pero muchos otros (Magneto strikes again) la verán como una seria amenaza y harán lo imposible por destruirla.

Y ya tenemos la guerra servida: el amo del magnetismo formará un temible ejercito para acabar con la fuente de “la cura”, esto es, un puto niño calvo (cuyos poderes de mutante son, precisamente, hacer perder la condición de bicho raro al que se le acerque demasiado) y los X-Men (esta vez formados por Lobezno, Tormenta, Pícara, Kitty Pride -Ellen Page, la niña de “Hard Candy”-, el Hombre de Hielo, Bestia -ni más ni menos que Kelsey Grammer... Frasier !-, Coloso, Cíclope y Ángel) deberán impedirlo.

Y como si todo esto no fuera bastante, Jean Grey vuelve de los infiernos encarnada como el temible Fénix Oscuro, un poderoso ser de devastadores poderes y alimentado por una furia incontrolable.

Éste es el nivel supersayano 4 de un pitufo

LA PELI CHANA OIGA

Como ya he dicho, me costó bastante hacerme ilusiones con esta peli. Cuando pensaba en mi futura crítica (si la hacía) veía sangre y violencia, pero sobre todo veía poca piedad por mi parte. Sin embargo, al final la esperanza se adueñó de mí y fue cambiando la perspectiva de las cosas, ayudado en gran parte por la buena pinta de los abundantes tráilers que nos llovían periódicamente, amén de las ganas que tenía de ver una buena peli de superhéroes.

Pues bien, ya la he visto. Y, para eso, me he despojado de influencias externas, de prejuicios y de soplapolleces ajenas a lo que interesa. Ya la he visto, y puedo decir simplemente que LA PELI MOLA. Y punto.

¿Peliculón? Bueno, no, no he dicho eso. No estamos hablando de una obra maestra ni estamos diciendo que no sea criticable, pero la peli da lo que vende, cumple con sus objetivos y, si hay alguien que buscaba algo más de lo que ha encontrado, a lo mejor es que se pensaba que la panoli de la Coixet era quien estaba detrás de las cámaras.

"Oye ¿tú sabes por qué el director se empeña en que le llamemos Bryan?"

Lo que está claro es que Rattner no llega al nivel de Singer (eso ya lo sabíamos todos) pero sí que es un alumno bastante aventajado. El tío ha optado por seguir los pasos de su maestro, sin alejarse demasiado de la senda ya marcada y, visto que no daba más de sí para hacer una sesuda introspección de los dramas internos de los mutantes, ofrecernos un espectáculo desenfrenado de acción y espectacularidad a partes iguales.

Pero, para empezar, puedo criticarla, faltaría más. Si queréis podemos decir que, por ejemplo, la peli avanza a un ritmo tan vertiginoso que apenas deja espacio para que se desarrollen los personajes y se profundice más en sus inquietudes y dilemas, lo que hace que se difumine mucho el carisma de la mayoría de los mutantes. También afirmamos que el prometedor planteamiento de “la cura” está desaprovechado, que podía haber dado mucho de sí y haber puesto sobre la mesa muchas cuestiones de plena vigencia hoy en día. Y más cosas. Seguro que hay multitud de frikis onanistas que se vacían a gusto en los foros poniendo a parir estas nuevas aventuras de Lobezno & Cia, maldiciendo su poca fidelidad a los cómics y recreándose en sus abundantes inexactitudes.

Pero dejadme que os diga una cosa: para el resto de las personas normales, todo esto nos debería importar un huevo.

“Para este papel sólo he tenido que recordar cuando jugaba a fútbol”

THAT'S ENTERTAINTMENT

Aquí estamos hablando de unos seres que vuelan, que sacan garras de las manos, que mueven objetos con solo contraer el escroto y que te leen la mente cómo quien lee El Jueves mientras defeca. Estamos hablando de puentes inmensos que vuelan por los aires movidos por un simple viejales, de casas y coches que flotan porque la maciza de Jean Grey/Fénix (Famke Janssen, poniendo unos jetos que acojonan) así lo quiere, de paredes de hormigón hechas añicos porque una bestia parda de dos metros llamada Juggernaut (Vinnie Jones, de fiesta) no le da la gana de abrir la puerta.

Por todo eso ¿Qué cojones nos importa que nos quedemos con las ganas de profundizar hasta el ojete de Lobezno para saber más acerca de sus motivaciones? ¿A alguien le preocupa que el director no se haya dedicado a aburrirnos con las claves morales que encierra la finalidad de la dicha “cura”? ¿Podemos crucificar The Hulk por cansina y brasas, y quejarnos luego de que los mutantes son aquí mas planos que la Keira Knightley?

No seamos absurdos. Las pelis de superhéroes deben ser espectáculo puro y duro, diversión sin límites y espectacularidad de primer nivel. Si luego queda tiempo para saber más del personaje, todo eso que ganamos.

La película arranca de manera soberana y no te deja el culo tranquilo hasta que su abierto final da paso a los créditos. Y en medio os puedo asegurar que pasa de todo. Pero cuando digo de todo es DE TODO: peleas, dramas, explosiones, pasiones, espectáculo, muertes (no destriparé ninguna), resurrecciones, etc. Todo eso bien comprimidito y listo para servir.

A la hora de destacar sus puntos fuertes, queda claro que el ritmo apenas decae en ningún momento, que la acción es superlativa y arrolladora, y que los efectos son un puñetazo en nuestra cara de lo logrados que están. Como ejemplo, sus dos escenas más impactantes (aparte del rescate de Mística): por un lado, el momento en el que Jean Grey revela en su propia casa su ilimitado poder, ante la presencia de Xavier y Magneto, al tiempo que Juggernautt le obsequia a Lobezno con una somanta de palos mientras la tatuada Calisto hace lo propio con Tormenta. Toda la escena en sí es devastadora: la música, los efectos, el crescendo. Brutal, de verdad. La otra sería, evidentemente, el momento en el que el puente de Golden Gate vuela por los aires. Alucinante es una palabra que se queda un poco manca ante tanta exhibición de medios.

CIENTO Y LA MADRE

A la hora de analizar a los actores, nos encontramos con el problema ya mencionado antes: hay muy pocos que gocen de más de un minuto de plano y de dos líneas de diálogo. Se han metido tantos personajes (algunos con calzador) que la mayoría se dispersan y esfuman a medida que avanza la trama, siendo difícil valorar justamente su trabajo. Por lo tanto es mejor limitarse a esos actores que llevan el peso de la película y que sí pueden dar más juego:

•  Hugh Jackman (Lobezno/Logan): No lo hace del todo mal (se limita a lo de siempre) pero lo veo demasiado contenido. Siempre he creído que el mutante es como una bestia primitiva, un animal desbocado pero rebosante de carisma y con una fuerte personalidad. Aquí Jackman se limita a hacer lo que le ordenan, a enseñar musculito y a repartir jarabe de garras de adamantium; a ver si es verdad que le hacen un spin-off y vemos a un Lobezno más parecido al que tanto amamos de los cómics.

•  Halle Berry (Tormenta/Ororo): Tal como he avisado antes, se ha encargado ella mismita de moldear a su gusto el personaje, cambiándole el look y otorgándole más peso específico, no sólo en cuanto a minutos delante de la cámara, sino también dentro de la propia trama. Como Jackman, Berry hace su papel y, teniendo en cuenta que el argumento se apoya más en la acción que no en los registros de los personajes, cumple de sobras.

•  Famke Jamssen (Jean Grey/Fénix): Esta es quizá quien más ha tenido que trabajar su papel, ya que es la que más expresiones varias (tristeza, rabia, locura, ira, lascivia) tiene que adoptar. Dejando de lado mi admiración por esta actriz, es justo reconocerle que puede respirar tranquila porque su personaje es creíble, y cuando muestra su tremendo poder a más de uno se nos dilató el esfínter.

•  Ian McKellen (Magneto): Sir Ian nunca defrauda. Aunque la cara de cemento que luce en esta película es de órdago, su sola presencia ya llena la pantalla. Con muy poco nos transmite todo lo malote que es su personaje y le da ese aire grandilocuente y majestuoso. Sabe que está por encima de los demás y por eso su actitud de “ay polluelos, si yo os contara” atufa de principio a fin.

CONCLUSIONES

Y colorín colorado, la peli acaba y tú tienes ganas de más. Quieres ver más mutantes con poderes extraordinarios, más peleas protagonizadas por el cafre de Lobezno rebanando pescuezos y a Fénix enseñando muslo mientras desintegra todo lo que tiene a su alrededor como quien cose. Y eso es muy bueno, buenísimo.

Por lo tanto, hurra por Ratner, que pese a carecer de ese punch de Singer, se ha salido con la suya y ha logrado que su criatura no sólo no chirríe al ser comparada con las otras dos, sino que quede en un digno lugar. Para gustos, colores, pero yo os recomiendo que no perdáis el tiempo en buscarle tres pies al gato, y simplemente os dejéis llevar a la hora de encarar esta película. Y luego me contáis.

Nota: 7

Se ha hecho de rogar, pero por fin ha llegado nuestra esperadísima actualización dedicada a Tom Cruise. En estos tiempos en los que se ha puesto de moda (con razón) criticar al cienciólogo más famoso del mundo, nosotros no íbamos a ser menos y hemos querido aportar nuestro granito de arena. Y es que el actor se ha ganado a pulso todas las críticas que está recibiendo a causa de las paridas que vierte a diario en los medios de comunicación.

DimitriHardcore se ha currado un pedazo de reportaje en el cual analiza cada uno de los pasos que han llevado al actor a convertirse en el hazmerreír de la prensa mundial.

Para este especial hemos querido analizar tres de las peores películas que ha hecho Tom Cruise en los últimos tiempos. Las tres elegidas son: La aberrante Vanilla Sky, película que analiza Watchful Eye en estado de hípercabreo; El Último Samurai, sobre la cual, un servidor, haciendo gala de su "quisquillosidaz", saca puntilla a todos y cada uno de sus errores; y Mission Impossible 2, aquella apestosa secuela dirigida por el "palomitero" John Woo.

Y es que si hace unos meses la sección Juegos podía declararse clínicamente muerta, actualmente vive una segunda juventud gracias a los nuevos fichajes que han pasado a formar parte de la plantilla de la web. Para hoy, Bunsopaco y el colaborador Liu Kang, nos han traído nada más y nada menos que los análisis de dos videojuegos basados en dos de las películas más exitosas de la filmografía de Tom Cruise: Mission Impossible y Minority Report. En ambos juegos, el actor no aparece por ningún lado, y en su lugar encontramos a dos impostores que se encargan de ponerle un nuevo rostro a John Anderton y a Ethan Hunt, sin duda la prueba de que el caché de este actor es tan alto, que no existe juego alguno que pueda permitirse el lujo de incluir tan comercial jeta.

La Nevera De Zuul sigue recibiendo clásicos, y hoy es el turno de Top Gun, auténtica leyenda cinematográfica que marcó a toda una generación. ¿Quién no soñó con ser Maverick y pilotar un caza del ejército norteamericano?

Cacaman se queda fuera del especial, pero eso no quiere decir que nos haya dejado sin material para la actualización de hoy. La sección Cacaman´s Bakery abre sus puertas a la secuela de Llamada Perdida, estúpidamente bautizada en nuestro país como El Pozo. No contento con ser un gordo megalómano, en este nuevo artículo, Cacaman se pavonea de su intolerancia con el resto de espectadores en una sala de cine. Y nosotros, que para algo somos sus colegas, en lugar de criticarle por semejante actitud, le aplaudimos. Si es que es imposible entender a aquellas personas que entran a ver una película de terror oriental y permanecen atentas a la pantalla de cine como si estuvieran viendo algo decente. Dales duro, Cacaman, se lo merecen por tener mal gusto.

En el especial que hoy nos ocupa no hemos querido caer en el tópico ni el chiste facil, por lo tanto, no veréis en ninguno de los textos ni una sola referencia al tan trillado tema de Tom Cruise y la placenta.

Por cierto, ¿sabíais que Tom Cruise quiso comerse la placenta del embarazo de Katie Holmes?

Oso55

LLENARSE LOS BOLSILLOS OFRECIENDO BASURA

Autor: DimitriHardcore

Aviso: El siguiente texto contiene spoilers. Si no has visto la película o leído la novela y no quieres saber nada de la historia, no sigas leyendo.

Esta película está destinada a hacer historia… económicamente por supuesto. Tras unas semanas previas en las que los medios de comunicación no han parado de vendernos la moto con el estreno mundial de El código Da Vinci , alimentando aún más la polémica con el Vaticano, el Opus Dei y demás instituciones católicas; por fin hemos visto el film.

Su calidad ya había quedado patente en Cannes, donde se estrenó el miércoles 17, y ya los críticos la empezaban a dar de palos, diciendo que era aburrida, que a veces producía risa, que las interpretaciones eran nefastas y que tanto rollo para una mierda de dos horas y media (o casi). Acertaron, vaya que si lo hicieron.

Hay que tener en cuenta que cuando estás adaptando una estupidez de libro (que a pesar de todo, me resultó muy entretenido), el guionista tampoco puede hacer milagros, pero al menos a su adaptación se le pide que sea entretenida, que tenga ritmo y que cumpla con su objetivo de divertir al personal.

El código Da Vinci es una cagada porque pese a ser bastante fiel a la novela, carece de tensión, de interés y a cada minuto que pasa es más aburrida. No se trata de hacer un peliculón, se trata de contar un thriller con elementos histórico-religiosos (de dudoso rigor), y de hacer una historia interesante contando con unos medios de lujo.

Pero si de la dirección se encarga un mediocre como Ron Howard, que no es mal director pero que es “un quiero y no puedo”, te queda un producto descafeinado y una sucesión de escenas que no llevan a ninguna parte. Si Howard se centrase en contar, en narrar un guión, y no se perdiera en su grandilocuencia, quizá hubiese quedado algo más potable. Este director tiene cierto talento visual, pero a la vez los planos le nublan la vista, hasta el punto de que son lo único que le importa.

Mucho movimiento de cámara frenético (la persecución en coche es de mear y no echar gota), sus típicos travellings alrededor de los personajes, su manía de iluminar los detalles para que sea más “cool”; hace que no se centre en la dirección de actores o en empalmar las escenas para que se cree suspense en el espectador y no al contrario.

Su abuso indiscriminado de los flashbacks corta el ritmo a la película y no aporta nada. Un flashback está bien si es necesario y aporta a la historia algo significativo en cuanto a los personajes, o para avanzar en la trama. Si estás adaptando una novela con personajes plano, pues te jodes.

No nos engañemos, El código Da Vinci (novela) es una forma de contar una teoría desde el punto de vista de la ficción. Los personajes no son más que elementos necesarios para contarla, y carecen de profundidad psicológica, porque no la necesitan.

¿Qué gana el espectador sabiendo que Robert Langdon se cayó a un pozo cuando era pequeño? ¿Es necesario mostrar el plano del niño cayendo al pozo cual Bruce Wayne en Batman Begins ? ¿Gana algo de personalidad que le acojone un ascensor y padezca claustrofobia? La respuesta es no.

¿Qué gana el espectador con los innumerables flashbacks de Sophie Neveu? En el caso de este personaje son necesarios para la historia, pero con dos o tres lo finiquitas, no repitiéndolos cien mil veces.

Los flahbacks más lógicos son los del pasado, pues hacen que la perorata de los hechos históricos sea más ligero. Muy hábil lo de cambiar la fotografía en los flashbacks, no sea que algún despistado espectador se confunda y no sepa que estamos viendo un hecho pasado.

Pero el flashback que se lleva la palma de oro a la subnormalidad, es mostrar cómo consiguen salir de la avioneta Langdon y Sophie sin ser descubiertos por la policía. Es como si pretendieran que la sala dijera: ¡Oh, mira así escaparon, qué sorprendente! Innecesario, gratuito y vergonzoso.

Las interpretaciones, como ya mencionábamos antes vulneran el derecho al honor. ¿Por qué nadie actúa de verdad en esta cinta? Todos los actores parecen estar para pasar el rato, cobrar sus millones y si te he visto no me acuerdo. Ninguno (salvo Bettany) muestra ningún sentimiento, parece un juego de “haber quién aguanta más sin parpadear”. Y si los actores no se creen ni por asomo lo que hacen, ¿cómo lo va a hacer el público? Los actores están fríos y pasivos y cuando sales de ver la peli es el sentimiento que te queda, de indiferencia, de que no te han contado nada.

Da pena ver a un grande como Tom Hanks con peinado a lo “Príncipe de Bequelar” sin mover un puto músculo, dando la sensación de que no ha trabajado lo más mínimo el personaje, o no le han dejado actuar y le han dicho que se quede quitecito. Audrey Tatou es aún más sangrante. Su personaje no deja de recibir informaciones increíbles, incluso al final llega a saber que es descendiente del mismísimo Jesucristo y se la suda. Aparece su familia, su abuela llorando y ella ni se inmuta. Eso sí, luego intentará ver si puede caminar sobre el agua ¿? La chica está muy buena, pero lo que es actuar, en esta peli poquito.

Paul Bettany hace lo que puede, pero parece que su personaje de Silas se limita a flagelarse y matar, está muy desdibujado y es menos relevante de lo que lo era en la novela, al igual que el obispo Aringarosa que tiene menos importancia.

Ian Mckellen cumple haciendo de Leigh Teabing, el malo “sorpresa” de la trama. A parte de que nadie se sorprende tras esta revelación, queda como un viejo loco camino del psiquiátrico y quizá podía haber dado más de sí, pero quizá sea el papel más conseguido.

A Jean Reno ni le juzgaremos, pues hace de lo de siempre con sus gestos de siempre. Irrelevante, aunque es un gran policía que descubre toda una trama contra Robert Langdon de manera espontánea.

En la versión doblada, además, salimos perdiendo pues las voces de los actores franceses son bastante malas, y por ejemplo la de Audrey Tatou es plana y monocorde. Y la verdad es que cansa y aburre bastante.

En cuanto al guión, se limita a copiar los pasajes del libro uno por uno, pero los diálogos son tan pobres, que no hay ninguna escena que impresione o alguna frase que quede grabada en nuestra memoria, todo parece excesivamente forzado y nada queda realista.

Lo único destacable es la escena en casa de Teabing, en la que le cuentan a Sophie cómo a través de La última cena Leonardo Da Vinci metió una serie de símbolos y significados ocultos, relacionados con la relación entre María Magdalena y Jesucristo, y que el Santo Grial no es una copa, sino el símbolo de la feminidad. Es una parte informativa bien contada, que por desgracia deja de interesar en cuanto se acaba.

El código Da Vinci podría pasar por un “grandes relatos” con presupuesto, un film del montón, que no produce nada, ni emoción, ni sorpresa, ni diversión. Más bien, esta película es una gran operación comercial, un braguetazo de los productores. Sabiendo que se haga lo que se haga te vas a forrar, tampoco debes molestarte demasiado en hacer buen cine.

Si arrastras a los “borreguitos” (yo el primero) a las salas, seducidos por el morbo que ha creado la llamada al boicot de la Iglesia, y encima juegas con la ventaja de que casi todo el mundo que ha leído la novela va a querer verla seguro, el negocio ya está hecho.

En apenas tres días de exhibición El código Da Vinci ha generado 220 millones de dólares en todo el mundo, batiendo récords en Italia y en España. La jugada les ha salido perfecta, pero que no esperen que la gente repita, porque eso sí que sería todo un logro.

ENTRETENIMIENTO DE PRIMERA

Autor: DimitriHardcore

La diversión cada vez es algo que escasea más en una sala de cine. La pretenciosidad inunda las pantallas, y ver un espectáculo con el fin de divertir al espectador es cada vez más raro.

Misión: Imposible 3 consigue no sólo entretener, sino hacer un buen film de acción y aventuras, con toda la tralla de una superproducción de Hollywood bien hecha y cuidada.

Los miedos de que esta tercera parte fuera una continuación de la segunda, se disipan desde el segundo uno. La primera escena demuestra que esto no es un cúmulo de kárate y piruetas, sino algo más serio y con un guión detrás. Su director, J.J. Abrams, pese a ser primerizo dirigiendo un largo (ya había dirigido capítulos de sus series Alias y la excepcional Perdidos ), demuestra un talento innato para las escenas de acción vertiginosas.

La espectacularidad es el mejor calificativo para esta película, que durante dos horas no da descanso al espectador, ni falta que hace. No tiene el suspense de la primera parte de De Palma, pero sí vuelve a la tradición de un equipo de espías y una trama más elaborada. De la ínclita segunda entrega de John Woo, hereda la acción desenfrenada, pero con sentido y realismo.

Porque si en la segunda veíamos como las fantasmadas eran tan exageradas que no había quien no se riera de ellas, en esta tercera las fantasmadas son tan cuidadas y tan creíbles que te hace disfrutar de Hunt cayendo por un tejado y matando guardias de seguridad, o de una escena en un puente que quita el hipo.

El guión de Alex Kurtzman y Roberto Orci, con la ayuda de Abrams, nos permite ver a un Ethan Hunt más humano con problemas reales, y protegiendo su identidad de espía a la mujer que ama. En esta entrega Hunt se mueve por sus sentimientos, y se agradece su vulnerabilidad psicológica, frente al todopoderoso Hunt de la segunda.

Pero si hay algo que merezca la pena ser destacado es Philip Seymour-Hoffman que hace de un malvado de manera brillante. Hace meses, yo mismo dudaba de su interpretación en esta cinta, incluso pronosticando que podría optar al Razzie. Craso error. Hoffman hace un villano de verdad, sin escrúpulos, totalmente deshumanizado y sanguinario, duro incluso cuando está a punto de ser lanzado desde un avión a 10.000 metros del suelo.

En esta película no es “Tom contra todos”, sino que tiene un grupo detrás, con actores como el ya clásico Ving Rhames, Jonathan Rhys-Mayers, Maggie Q, y tiene a su novia, la casi desconocida Michelle Monaghan. Todos tienen su jequecito en la película, siempre a la sombra de Cruise, pero sin que éste los fagocite a todos.

Abrams ha sabido conjugar tensión y acción y le ha salido un brillante resultado. Las escenas de acción como la persecución de helicópteros, la ya mencionada del puente, la del Vaticano, la del péndulo, etc, son de lo mejor que he visto en un cine desde hacía tiempo. No es acción realista a lo Bourne (otra genialidad, sobre todo la segunda), sino que es acción flipante, del “todavía más imposible”. Quine quiera ver una trama de personajes y un estudio de la psique humana que no se moleste en ir a verla. Quien quiera disfrutar como un niño durante dos horas, esta es su película sin duda.

No se trata de hacer una sucesión de efectos especiales, se trata de usar esos efectos con coherencia y con una historia, y aquí la hay. Todo tiene sentido, todo está explicado, todo tiene un por qué. Claro, siempre bajo la premisa de que lo que vemos es una exageración, un simple entretenimiento hecho con sensatez y brillantez.

Abrams incluso, se permite el lujo de meter un mcguffin, la llamada “pata de conejo”, que es un elemento de la trama, que nunca sabemos lo que es, ni para qué sirve. Ni falta que hace, porque esta peli va de un tío desesperado que se ve metido en un embrollo a su pesar, cuando ya sólo se dedicaba a la instrucción de futuros agentes.

Misión: Imposible 3 pone el listón muy alto para los venideros hits veraniegos. Hacer disfrutar al espectador tiene mucho mérito y lo consigue con creces. Dicen que habrá una cuarta. Si siguen esté camino, que hagan todas las que quieran.

Nota: 8

Llega la última entrega de nuestra trilogía El Crepúsculo del Héroe, en la que hemos ido haciendo un recorrido por algunos de los últimos bodrios "direct to video" de la filmografía del único y genuino Steven Seagal.

Para esta esperada tercera entrega, en la que seguimos repasando la decadencia de nuestro héroe, DimitriHardcore se ha currado un completísimo análisis de Michael Oblowitz´s Out For A Kill, o lo que es lo mismo, Venganza Ciega, una verdadera obra maestra que actualmente ocupa el puesto 53 en el Bottom100 de la IMDB, siendo, junto a Michael Oblowitz´s The Foreigner (El Extranjero), las dos únicas películas del aikidoka presentes en este famoso ranking.

Un servidor opina que, Venganza Ciega es, sin discusión posible, la peor película que este actor ha rodado JAMÁS, hora y media de apoteosis continua que engrandece hasta el infinito la leyenda de Steven Seagal. Si todavía no la has visto, no mereces seguir leyendo esta web (ni mereces vivir), así que, corre a hacerte con una copia.

La actualización de hoy se completa con las críticas de Rescate Al Límite y Clementine. Ésta última supone el primer drama de la filmografía de Steven Seagal, quien, por motivos evidentes, es el único actor del reparto que no llora.

Y atención, porque hoy también llega uno de los artículos más esperados de la web: El repaso a Steven Seagal Is The Final Option, legendario videojuego protagonizado por Stevie, el cual nunca llegó a salir a la venta. En la sección Juegos Cacaman nos cuenta qué se siente al ser Steven Seagal durante unos minutos y nos explica los motivos por los cuales semejante aborto nunca vio la luz del sol.

El mayor proveedor de artículos de opinión, RarewareBoy, nos envía otro de sus textos a la Tribuna. El artículo en cuestión se llama JLK: Justice League K.O. y en él fantasea con la posibilidad de que se rodara una película que juntase a Chuck Norris, Van Damme, Steven Seagal y demás actores remarcables del género de "repartir galletas". De existir, se convertiría en un clásico instántaneo.

Oso55

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