CRY WOLF 7-2-2007

Autor: Rayo Gamma ayo Gamma

Aviso: Spoilers a porrillos

SLASHERS DE TODO A 100 A LA ÓRDEN DEL DÍA

CryWolf llega mil años después de su estreno en los EEUU y se englobaría dentro de esos slashers de nueva hornada que asolan cada cierto tiempo nuestras salas y que la mayoría no escapan de ese tufo a mojón frito que suele impregnar el ambiente.

Hay excepciones, pero rara es la vez que sobresale alguna de estas piltrafillas para darnos una grata sorpresa (la última que recuerdo vino gracias a Las Colinas Tienen Ojos) y la mayoría nos hace odiar a la taquillera por no haber tenido la sangre de avisarnos de lo que estábamos a punto de ver. Digo yo que tendría que haber como un asesor en la entrada que te diese una valoración rápida de la película, cuatro pinceladas sobre el argumento para orientar, nada más. Seguro que habría muchos menos dramones a la salida del cine y muchas menos parejas rompiendo su relación por sobresaturación de pelis-mierda.

(A lo que aprovecho para decir: ¿Qué pasaría con las parejas de hoy en día sino hubiera cine los domingos por la tarde? Imaginad, todos los días millones de sms, inacabables charlas por MSN, y llega el domingo… Y no les quedaría más remedio que verse las caras y hablar… ¡porque no habría cine! Se acabarían las relaciones, los compromisos, ya no habría novios ni novias, dejarían de haber bodas, de nacer niños y todo sería…. ¡Como Hijos de los Hombres! Dios creo que no comeré más en ese chino)

Como iba diciendo, el director de esta patata frita (Jeff Wadlow, que si manipula su rabo igual que la cámara, va a tener muchos problemas) es muy coherente y consecuente y tampoco ha querido ser menos que sus hermanas slasheras y nos brinda orgulloso una auténtica mamarrachada que no engaña a nadie: promete mierda, y da mierda. Ah sí, y a Bon Jovi.

Premisa: un chaval problemático que va muy de listo (Owen) y que merece un tumor en el escroto, llega a un colegio de gente pija-gilipollas (repleto de actores de casi 30 tacos interpretando a adolescentes) y se hace amigo rápidamente de la que se supone que es la buenorra del lugar, pero que a mí me da grima y va más pintada que una puerta. Su nombre es Dodger (sí, sus padres la odiaban) y no tiene cejas, cosa que le da un rollo andrógino-enfermizo para salir corriendo, y que si le sumamos encima ese impostado y ultra-artificial pelo rojizo que corona su cabeza, obtenemos a una abominación de la naturaleza de encefalograma plano y ego por las nubes, cuyos asesores de imagen padecen graves transtornos mentales y renales.

EL CIRCO DE LOS HORRORES

La pandilla basura 2007

Total, se hacen enseguida amiwitos los dos panolis y la tipa le presenta a los otros subnormales de su baska, una panda de patéticos estereotipos untados de típicos-tópicos en plan Scream pero sin puta gracia:

Tenemos al chulapo minado de piercings y de actitud rebelde, llamado Randall, cuya aportación al film es transmitir al espectador una rabia desenfrenada e inconmensurable que a más de uno le hará despertar al sayano que lleva dentro.

Luego está la latinau cañón de turno, Mercedes, que como suele ser habitual es una furcia curvilínea más tonta que pichote y que no sirve ni como chica-florero. Y encima no se le ven ni las tetas, aunque sea, cosa que defraudó a la mayoría del personal masculino-neandertal que poblaba la sala (entre los que me incluyo… Unga-unga) al ver su modosa escena en la ducha.

Siguiendo con el rollo exótico, los mandamases de este delirio han puesto también la representación asiática a través de la trillada chinaca pizpireta con coletas que es estúpida y responde al nombre de Regina. Como no hace NADA en lo que dura esta maravilla del séptimo arte (sólo se dedica a poner morritos de chupa-pollas) la voy a ningunear directamente. Por china.

Tampoco puede faltar a la cita el negrata nigga rastafari que ha logrado sembrar en mí un curioso sentimiento nazi ultra-xenófobo que hasta ahora ignoraba. Su nombre es Lewis y, simplemente, DESEO SU MUERTE. Su aspecto es de circo (con esas rastas que parecen chorongos de caballo) y sus frases una verdadera venganza para el sentido común.

También era obligatoria la presencia del pasado de kilos, Graham, un gorderas de turno víctima de una obesidad mórbida que no aporta nada sustancioso al percal (que novedad) y que su cara invita a coger un puño americano y vaciarte con él hasta que le salgan las big macs por las orejas. Su nivel de estupidez es sólo comparable a su nivel de colesterol, curtido a fuego lento por una vida vacía de amigos y sexo.

"¡Eh, ya sé hacer la O con un canuto!"

El último es Bob, una suerte de disminuido psíquico que va de enrollado-guays y que hace las veces de sidekick del prota, pasándose toda la película sin saber muy bien qué coño pinta en ella, porque os lo digo yo, su personaje es de largo de los más irrelevantes e innecesarios que he visto últimamente. Además, su pretendido look casual-grungero es de lo más rancio y pasado que se puede encontrar, y lo que consigue es hacernos ver que, como mínimo, tiene 7 u 8 años más de los que representa.

VAMOS A CONTAR MENTIRAS TRALARÁ

Con toda esta trepa arrejuntada, deciden montar una especie de juego basado en engañar a todo el instituto haciendo creer al personal que hay un asesino sádico-maníaco llamado Lobo suelto por el campus, y que la noche de Halloween empezará una carnicería de mil demonios que no quedará ni el apuntador en pie. La gente pica, ellos se divierten, y, como es de esperar, pronto sus mentiras se vuelven realidad y los anormales del grupo empiezan a caer como moscas de manos de un misterioso psycho.

BIIIIEEENNNNNN.

Al margen de que en el cine se hacía la ola cada vez que mataban a uno de los protagonistas, hay que decir que la película aburre soberanamente porque no consigue pillar el ritmo en ningún momento, y cuando parece que lo va a lograr se vuelve inexplicablemente atropellada, todo el mundo muere con escasos segundos de diferencia, y pim pam fuera. The End.

"¿Qué dicen de nosotros en Cinecutre?"
"Mejor no te lo digo."

Y todo eso pasa porque los diálogos son absurdos y trillados (en plan, “hey tío-flipa-o sea-corta el rollo-cabrón” etc etc), las actuaciones son para llorar sangre (menos expresivas que los clips de playmobil) y la chicha (que es poca, queremos vísceras, copón) tarda mucho en llegar, y cuando llega se queda en algo harto descafeinado. No hay tensión, ni suspense, ni misterio, ni gore barato ni nada. Pero eso sí, hay las típicas escenas de “he oído un ruído”, de susto fácil, de sombras misteriosas pasando de golpe por delante de la cámara y todos esos ingredientes que no suelen faltar en este tipo de productos (aunque se echa de menos más muslamen), pero todo muy en plan hortera y caduco y que no consigue transmitirnos ninguna sensación de angustia ni temor, amén de una nula empatía hacia nuestros apreciados “héroes”.

Encima el asesino de turno lo han ataviado con una chaqueta militar y un pasamontañas naranja (NARANJA…Frase del año: “El naranja es el nuevo negro”. Cabrones yo os maldigo), que lo convierte con toda seguridad en el psicópata más ridículo de la historia del cine, y encima el cabrón es más patoso que la madre que lo parió, ya que se pasa toda la película tropezando con cualquier cosa que se le pone por en medio, y recibiendo más ostias por minuto que Rocky.

"Eso que sobresale no es precisamente un cuchillo..."

LA GUINDA DEL PASTEL

Pero por encima de todo está BON JOVI, ese cantante hortera y renegado con un complejo de Peter Pan vergonzoso que, no contento con torturarnos con su infecta música para oligofrénicos y niñatas (donde todas las canciones son exactamente iguales, pero cada vez peor, si cabe) nos quiere hacer creer ahora que puede pasar por un profesor intelectual llamado Rich Walker (y que con ese nombre de mierda se tira a la Dodger, maldito pervertido) pero que se hunde en la inmundicia más nauseabunda al regalarnos un personaje vacío, plano y repelente a más no poder.

Sale en el minuto 15 de película (aproximadamente) y a partir de ahí la jode (más) por completo. Seguramente este tío tiene mucha influencia y ha encontrado un lugar en esta locura a base de llamaditas, pero digamos que su actuación se parece a la que haría una persona a la que le acaban de enchufar diez litros de bótox a piñón, y cuya expresividad facial es comparable a la de un cadáver en avanzado estado de descomposición.

"Mi primera idea era interpretar a uno de los alumnos"

Cuando acaba esta catástrofe, el único buen sabor de boca que te queda es que la haya palmado, aunque no de manera suficientemente cruel para mi gusto. Un disparo y adiós muy buenas. Pero se lo tiene merecido por llevar ese ridículo flequillo de maricona ochentera y esas jurásicas patas de gallo mal disimuladas que encienden la ira de cualquiera.

Para postre, Cry Wolf es de esas odiosas producciones con final sorpresa (con montaje a lo Saw de propina) y mega-giro en el último momento que representa que te quedas en plan “AAAAAAAH OSSSTIIIAAASSSS”, pero que en verdad hace que te acuerdes de toda la familia (perro incluido) de los guionistas.

Mala, mala, mala.

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