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MISSION IMPOSSIBLE 2 24-5-2006 |
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Autor: DimitriHardcore Hace 10 años se estrenaba Misión: Imposible, la película basada en la exitosa serie de los 70, donde un sofisticado equipo de espías realizaba las misiones más complicadas, engañando a sus enemigos simulando escenas ficticias, o consiguiendo que cantaran con máscaras perfectas que engañarían a cualquiera. Tom Cruise, uno de los actores más conocidos del mundo, se hizo con la franquicia, y decidió llevarla a la pantalla asumiendo su producción junto con su socia Paula Wagner. Por supuesto, se reservó el papel protagonista de la cinta. Para la dirección contó con un director de reconocido prestigio como Brian De Palma, realizador de clásicos como Los Intocables de Elliot Ness, Carrie o Scarface . La película cosechó el éxito esperado, recaudando más de 180 millones de dólares en 1996, lo que es una cifra bastante generosa. El film aún siendo una versión libre de la serie, aunaba el género de espías, la intriga y el thriller y cosechó buenas críticas. Había escenas de acción, pero también un buen guión que jugaba con los elementos clásicos de la serie, como son las míticas máscaras o los decorados. ¿Quién no recuerda la escena de Cruise en la cámara acorazada de la CIA, robando del ordenador la mitad de la lista NOC? Teniendo en cuenta el éxito de la película, no era de extrañar pues, que Cruise quisiera rodar una segunda parte. Lo lógico era pensar en una secuela de calidad como su predecesora, con espionaje de alta tecnología y un poquito de suspense. Pero he aquí que al productor/actor/comeplacentas se le fue la pinza. Quería convertir Misión: Imposible 2 en un cóctel cargado de explosiones, acción y muchas artes marciales. Acción estilizada como dicen algunos. “¿Quién puede rodar escenas de acción que molen, y además sea un títere que no cuestione mi creatividad?” se preguntó Tom Cruise. Por allí apareció un director chino necesitado de un hit que le hiciera un buen nombre en Hollywood. Ese director era John Woo, experto en el cine de acción y que ya había rodado la infame Broken Arrow y la entretenida aunque deleznable Cara a Cara con Nicolas Cage y John Travolta dando rienda suelta a su histrionismo y a la que hay que agradecer las ya legendarias: “¡Yo soy Castor Troooooy!” y “Me comería una perita”. Woo tenía cierto prestigio antes de aterrizar en Estados Unidos, y gozaba de cierto respeto en el mundillo con un huevo de pelis de acción hongkonesas como Una bala en la cabeza o The Killer. Si con Broken Arrow le perdonamos semejante esperpento, es porque era su primera cinta fuera de Hong Kong y bueno, tenía que aclimatarse. Pasa un poco como con Robinho, que le perdonamos su temporada por debajo de las expectativas, pero que en la próxima no le vamos a pasar una. Con Cara a Cara ya empezamos a verle las orejas al lobo, y a dudar de que ese hombre tuviera algo de talento. Con M:I-2 nos confirmó que hubiera hecho mejor quedándose en su casa, cultivando su afición por las palomas, aspecto que trataremos más adelante. El hombre, necesitado de un proyecto de renombre, junto con una gran estrella como Tom Cruise, dijo sí, y rodó lo que viene a ser una película de acción y artes marciales entre primeros planos del protagonista de Collateral.
UNA HISTORIA DE SIMPLEZA Si Misión: Imposible nos ofrecía una historia en la que Ethan Hunt (Tom Cruise) debía desenmascarar a un topo dentro de la CIA, que había acabado con todo su equipo de agentes, inculpándole a él de los asesinatos; su segunda parte es un guión sencillo a más no poder, que se resume en una sola frase: Tom Cruise es el puto amo . Porque no hay guión que atufe más a escenas diseñadas a única y específicamente el lucimiento de Cruise como este: Tom en las Rocosas, Tom en Sevilla, Tom dándose el lote, Tom en helicóptero, Tom dándose de leches…
El argumento cuenta como un científico de una importante farmacéutica, huye a Atlanta para poner a salvo su descubrimiento, que es ni más ni menos que el Chimera, un virus mortal que te deja tieso en 20 horas. Unos peligrosos terroristas, capitaneados por Sean Ambrose, antiguo miembro del IMF; se han hecho con el virus (o eso creen). Ethan Hunt, el mejor espía del planeta con permiso de James Bond, tiene la difícil misión de neutralizar a los malvados y hacerse con el virus. Para ello, debe contar con la ex-novia de Ambrose, Nyah Nordoff-Hall una ladrona profesional. Fin de la historia. Porque no hay más, con esta sencilla premisa, se suceden las escenas de acción sin sentido y metidas con calzador: fantasmadas una detrás de otra. Si en la primera parte Ethan Hunt (dentro de lo inverosímil), era un espía intentando descubrir la verdad, y un ser humano. En la continuación parece otro personaje, sobrehumano y capaz de cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa.
SEVILLA TIENE UN COLOR ESPECIAL… Algo pasa con la capital andaluza. Parece que está de moda dejar esta ciudad al nivel de un suburbio tercermundista. No es sólo famosa por la Pantoja y su novio. En esta ciudad se celebró la mítica Expo-92 (olvidemos a Curro, por favor); es una de las ciudades más importantes de España, tiene dos equipos importantes de primera división… y desde luego, cuenta con todo tipo de comodidades, como gran urbe que es. Los hombres no van vestidos de toreros, las mujeres no van con las castañuelas por las calles, los toros no son parte del paisaje y la abuela del Betis sigue viva. ¿Qué se piensan los americanos que es Sevilla?
Hace poco, el archiconocido autor de El Código Da Vinci, Dan Brown, publicó su último libro: La fortaleza digital . En la novela, se narra una trama de misterio, donde Sevilla es el lugar de la acción, bueno, porque el autor nos dice que es Sevilla y está por ahí La Giralda, porque según Brown, Sevilla carece de hospitales y es más bien un pueblucho de mierda lleno de paletos. Bueno, le perdonamos porque ya sabemos que la documentación no es su fuerte a la hora de contar historias. El rigor debe formar parte de una novela, pero en una película aún más. En un film estás mostrando la ciudad. ¿Cuál es el problema? Que si no ruedas en ella, tiendes a caer en el estereotipo y haces una ciudad ficticia pero con un nombre real… y la jodes. En M:I-2 , no es que se deje a los andaluces por los suelos, es que se les masacra.
Ethan Hunt va hasta Sevilla en busca de Nyah, mujer a la que debe reclutar, y que pretende robar una gran joya. Para presentar la ciudad, lo primero que oímos es una guitarra española, y acto seguido el director nos lleva a un tablao andaluz, donde por supuesto se está bailando flamenco. El interior del edificio es de estilo árabe, como no podía ser de otra manera. Todos sabemos que en Sevilla sólo hay edificios árabes y palmeras, muchas palmeras.
En el tablao, ya se produce una escena memorable, en la que Woo ralentiza la acción, mientras Tom Cruise y Thandie Newton se echan miraditas. Las faldas de las bailaoras van pasando a cámara lenta. Parece que a John Woo le gusta alargar hasta la exasperación todas las escenas para darle un dramatismo que su talento es incapaz de crear. Como dice Oso55, esta escena de miradas parece más bien uno de esos lamentables anuncios de colonias, con los que las cadenas nos atosigan en Navidades: Eau de Tommy, la nueva fragancia para el hombre.
Pero la cosa no se detiene, ni mucho menos, hay una escena en lo que podríamos llamar Despeñaperros, que es digna de nuestra atención. LOS COCHES TAMBIÉN FOLLAN Esto puede parecer una exageración, pero es literalmente, lo que John Woo pretendía transmitir en esta escena. Ethan Hunt persigue a Nyah en coche a toda velocidad, mientras hablan por el móvil. Ethan pretende convencerla para que colabore. Y vaya si lo consigue…
Cuando Nyah no quiere responder al móvil, el bueno de Ethan Hunt se pone en paralelo, y comienzan a conversar a 250 km/h cada uno en un coche descapotable. Eso sí que es misión imposible. En mitad de la persecución, de nuevo, vemos como los de producción se pasan la verosimilitud por los cojones. Los coches llevan matrículas de Madrid, de 5 números y una sola letra. Recordemos que la matriculación en 2000 aún seguía siendo la provincial, y que en el caso de Madrid, ya iban por la ZL cuando se estrenó la película.
Además, para los americanos sólo deben existir Madrid y Barcelona, pues aunque la escena se sitúa en Sevilla, los dos cochazos, un Porsche 911 y un Audi TT, llevan la M, y con el coche que se cruzan con matrícula de Sevilla es un R5 del año de la polca. De nuevo, los andaluces quedan como una pandilla de tercermundistas, y con una renta que sólo les permite poder comprar una mierda de Renault. El resto de coches, también son cascajos inservibles. Parece la España franquista, con los míticos 600 copando las carreteras.
Mientras los protagonistas se persiguen por una mierda de carretera que parece que va a ser asaltada por la guerrilla, a ritmo de guitarra española; los dos coches chocan y comienzan a virar en círculos. La acción se ralentiza y comienza a sonar una música absurda, mientras Woo muestra primeros planos como un poseso. Bueno, pues según el propio director esto es una metáfora del sexo y muestra la atracción de los personajes. Cojonudo, dos coches follando, gran idea, ¿por qué no se llevó el Oscar por su aportación al cine? John Woo sí que es una metáfora, una metáfora de director retrasado.
Nyah queda colgando de la puerta de su coche y Ethan la rescata como buen caballero que es. Entonces, ambos se miran como si estuvieran profundamente enamorados y ella le dice: “Bien Ethan Hunt, ¿de qué querías hablar conmigo?” Cruise, con cara de tonto parece haber visto al amor de su vida en 5 segundos y responde: “De más de lo que creía”. Hala, ya se quieren y se van a follar, ojalá las mujeres fueran tan fáciles como la perra ésta. Tras acostarse con ella, él ya le dice que es maravillosa, ¡tras conocerla 5 minutos!
LA SEMANA DEL HEREJE En España tenemos muchas y variadas fiestas: desde la Semana Santa, la tomatada, las fallas, los encierros, y también sabemos lo divertido que es tirar una cabra por un campanario, prenderle fuego a las astas de un toro, o desangrar a los cerdos en la plaza del pueblo. En M:I-2 no vemos lo de la cabra (seguramente porque no lo sabían), pero sí vemos cómo se celebra una procesión de Semana Santa, de una manera muy especial, prendiendo fuego a la imagen de Jesucristo, mientras las mujeres van con traje de sevillanas. ¡Olé! Gracias a esta peli, sabemos que en España somos unos salvajes satánicos y un atajo de pirómanos que vamos prendiendo las calles por diversión. Y todos tenemos un toro en casa como mascota.
Hunt va a encontrarse con su jefe en el IMF, nada más y nada menos que Anthony Hopkins, al que obviamente le debieron de pagar mucho por aparecer 5 minutos y soltar un par de frases memorables.
Por cierto, hace ya casi 5 años Oso55, servidor y nuestro querido Tetsuo, doblamos la escena de un modo muy peculiar, que podéis ver aquí. (Aviso: El lenguaje del siguiente vídeo no es apropiado para menores)
Cuando Cruise llega a la habitación, Hopkins suelta la siguiente perla: “Estas fiestas son un fastidio, honrar a los santos quemando cosas, curiosa manera de venerarlos, ¿no cree? Por poco me queman al venir hacia aquí”. Un 10 para el guionista por semejante frase, que de nuevo deja a los españoles como neandertales. Hopkins informa a su subordinado que Nyah fue novia de Sean Ambrose, el hombre que robó Chimera, y que ésta es el medio más seguro de conseguir información. Hunt, que está profundamente enamorado tras un día de relación, muestra su desacuerdo: No, no, ella no está entrenada para hacer eso; su jefe sin embargo no piensa igual; ¿Para mentir a un hombre y acostarse con él? Es mujer, tiene el entrenamiento necesario. Está claro, en el IMF son todos unos cachondos machistas. En resumen, la están pidiendo que sea una puta y encima se regodean. Esta escena es toda la interpretación de Anthony Hopkins que luego tiene una breve aparición al final. Una pena, pues tener un actorazo así y usarle como bufón es un sacrilegio. ¿No hubiera sido Hopkins un villano serio e interesante, en lugar de Dougray Scott, que parece que tiene parálisis facial? ESCENAS IMPOSIBLES -LAS ROCOSAS MOLAN, Y MÁS A PELO Los títulos de crédito iniciales, ya dejan muy claro que esta segunda entrega en nada se asemeja a la primera. Desde el minuto 5, quieren que veamos que Ethan Hunt es un semidios, capaz de escalar sin ningún tipo de equipo las Montañas Rocosas, tan sólo provisto de un walkman (atención a la música, que no pega ni con cola); y una sonrisa en la boca.
No es que escale sin arnés y demás, es que salta unos 5 metros en paralelo y no le pasa nada. Y aunque se quede colgado de una mano, y esté jugándose la vida, el tío se queda contemplando el paisaje. El IMF no entrena espías, entrena superhéroes.
Hay sin duda un mensaje oculto en este film, y que no se puede pasar por alto, y es que en dos momentos muy puntuales, Ethan Hunt, o si lo preferís Tom Cruise, se nos muestra como un Mesías, una divinidad por encima de todos los hombres. El primer momento es precisamente el momento que nos ocupa, en la que vemos a Cruise como si estuviera en la cruz.
Y ya que estamos, recordemos que su misión le llega a través de un helicóptero, que lanza una especie de misil, que contiene unas gafas de sol. Pocas veces es tan asquerosamente obvio que esa escena está concebida de un modo tan rebuscado, para colarnos las Okley Romeo, las gafas de moda de ese año.
-LA VUELTA A SYDNEY EN 80 DÍAS Nyah entra en la cárcel, para que la localice Sean Ambrose. Éste la localiza detenida en Sevilla, y la lleva a Sydney. Ambrose la espera en su guarida, y Nyah llega en barca hasta allí. No sabemos cuál es el interés de hacer una escena de 5 minutos de una tía llegando en barca a una casa, cuando se podía solventar en 5 segundos. Menuda forma más cutre y chusca de gastar metraje. Mientras Nyah llega en barca, Hunt y su equipo formado por Luther Stickell (un habitual en la ya trilogía) y Billy Baird, un personaje que sólo está para pilotar helicópteros y ser el graciosillo de la película; intentan detectar la posición de Nyah, mediante un chip implantado en el tobillo que no puede ser detectado. Atención al momento pañuelo, que lleva Nyah al cuello y que Ambrose recoge en el aire, cuando sale volando, todo a cámara lenta como para darle mucha trascendencia, no sea que el espectador se dé cuenta de que está viendo una mierda de escena. Por cierto, la cara de Dougray Scott cuando la piba está cambiándose de ropa es de cadena perpetua, con un jeto de salido onanista al que le falta manchar los pantalones de la excitación.
Para concluir semejante esperpento, vemos como Ambrose le corta un cacho de dedo a su compinche, que es el cutre de Richard Roxburgh, momento que de nuevo, Woo ralentiza para que no perdamos detalle.
-ASALTO A BYOCITE Hunt debe destruir todos los cultivos de Chimera, y para eso, debe acceder al edificio sin llamar la atención. La escena es una copia descarada de la mítica escena de la primera parte, sólo que sin tensión y sin interés. Además, como a Woo sólo le gustan las escenas de pirotecnia, una secuencia que podía ser espionaje puro, lo convierte en un tiroteo exagerado y en una sucesión de poses de Tom Cruise disparando. Para acceder al edificio, Hunt entra desde el tejado, por unas ranuras que se abren 30 segundos. Desde un helicóptero, a más de 10 metros, el tío hace un salto olímpico y pasa limpiamente por las ranuras.
En pleno tiroteo, Ambrose hace una disertación memorable sobre las mujeres: “Por favor, no puedo hacer a Nyah responsable de sus acciones, hablamos de una mujer. Son como los monos, no sueltan una rama hasta que tienen bien agarrada la siguiente”. Me sorprende que las asociaciones feministas no lo criticaran en su día, (dan la tabarra por mucho menos). La frase es de lo mejor del guión, pero hay que reconocer que es machista como ella sola. La subnormal de Nyah, que se pica con la comparación de las mujeres y los monos, se inocula el virus para tocar los cojones y complicarle la vida a Hunt, en un giro absurdo de un guión aún más absurdo. Para rematar la faena y huir del edificio, Hunt hace un boquete en la pared y se lanza al vacío con un paracaídas, pero antes de abrirlo se permite un mortal en el aire. Se supone que está huyendo a toda leche y se permite hacer filigranas en el aire. Y si a este salto esperpéntico le ponemos de fondo los nefastos coros de Hans Zimmer, que cogió la partitura de Gladiator y la metió con calzador en este film, tenemos una escena igual de emotiva que la interpretación de Fran Perea.
-A HOSTIAS ENTRE PALOMAS Cuando Ambrose y su equipo de facinerosos están a punto de cerrar la operación que les reportará más de 37 millones de libras por el Belerofonte aparece en escena Hunt, sacándose máscaras del ojete y robando el antídoto para Nyah. Todo esta secuencia es un nido de patadas voladoras y saltos de dos metros, coreografiados a más no poder y menos realistas que los efectos especiales de El sonido del trueno. Vale que hay un huevo de guardias y hay que liquidarlos, pero eso ha de hacerse de modo efectivo. Regodearse en matarles es sádico. Un pobre guardia sufre una paliza de flipar, y no contento con eso, Cruise le remata cuando ya está tirado en el suelo inconsciente; dando un mortal hacia delante que termina en forma de patada. Ni Jet Li lo hubiera hecho mejor. Por cierto, ¿quién le ha enseñado artes marciales a Ethan Hunt? Porque en la primera daba leches, pero no sabía kung fu, ¿o es que el hecho de que sea John Woo el director implica que debe haber artes marciales? Y más importante aún, ¿hay alguna cláusula que obligue a los productores a meter palomas en sus filmes?
Mientras hostia a un guardia, Hunt se dedica a hablar con Luther, como si lo que estuviera haciendo fuera normal y cotidiano para él. Estoy seguro de que si quisiera, sería capaz de hacerse una paja mientras usa los puños para acabar con un enemigo. Pero vamos con uno de los elementos que hace de esta M:I-2 objeto de mofa y burla, y que crea ataques de risa e indignación haya donde es emitida: las palomas. No sabemos que le pasa al tarado de John Woo con estas putas aves que están por todas partes, y que posiblemente dominarán el mundo cuando la humanidad sea un recuerdo. Las metió en esa boñiga de Cara a Cara, las metió en Broken Arrow y hasta las va a meter en un videojuego que él mismo dirige. Al señor Woo le deben de parecer superpoéticas y que quedan muy bien en pantalla, pero es una puta gilipollez. Las palomas sólo comen, cagan y vuelan, para eso mete un nido de cobras y la cosa ya se pone más interesante. En la peli que nos ocupa, las palomas están dentro, de una base semisubterránea, ¿por dónde coño han entrado las palomas? ¿Qué hay en esa fábrica farmacéutica destartalada que las vuelve locas? Quizás John Woo sea un hombre muy católico, al que las palomas le sugieran algo divino. Sacar una paloma con una especie de aura alrededor del fuego, es quizá el momento más absurdo del cine de acción reciente. Y justo después de esa aparición divina, sale Cruise con cara de “prepárate Ambrose, que te vas a cagar”. La paloma anuncia la venida del hijo de Dios: Ethan Hunt. Pero él no es Dios, él está por encima de eso, ¿acaso Dios conduce la moto como él?
CURSO DE MOTOCICLISMO AVANZADO PARA EL BUEN GORRERO. ¡SÉ COMO TOM Y TÍRATELAS A TODAS! Gracias en confiar en el cursillo de motociclismo, que un reputado especialista como Tom Cruise imparte. Aprende a pasarte por los huevos la gravedad y a ser el número uno. Para cada lección, se pondrá un ejemplo práctico con el que el alumno se sentirá identificado. LECCIÓN 1: EL SALTO DE LA MUERTE ¿Quieres saltar con tu moto por encima de los 5 metros de altura? ¡Con Tommy es posible! Es muy sencillo, consiste en ir a 500km/h, impulsarse y ¡voila! Ya está hecho. Aconsejamos tener el don de alterar el tiempo a voluntad y hacer a cámara lenta el salto, es más seguro.
Vayamos con un ejemplo práctico para ti gorrero que no sabes leer: Vas con tu scooter maqueada (sin casco, que eso es de maricones). El Johnny va de paquete y ¡mierda! Los putos maderos te han visto. Además, llevas hierba recién comprada a Mohammed y como te pillen te va a caer un puro de cojones. Pero tú no eres como los demás, eres como Tom y sabes que los picoletos a ti ni te rozan. ¿Qué además has bebido y te van a hacer soplar? ¡No pasa nada, con el salto de la muerte, podrás pasar por encima de los civiles sin que te detecten! Y ya que estás, no olvides escupirles desde arriba, que se jodan. LECCIÓN 2: FLYING HORSE No, no nos referimos al caballo que consumes cada fin de semana. En esta lección, aprenderás a hacer lo que más te gusta para fardar delante de las nenas: el caballito. Pero en este caso, con la rueda de delante, ¡podrás estar así más de medio minuto! Cualquier iluso volcaría en menos de un segundo, pero tú eres alumno de Tommy, y la física está para los empollones. Newton se equivocaba, no todos los objetos son atraídos al centro de la Tierra, al menos, sabemos que esa ley no es válida si eres Tom Cruise.
Caso práctico: Te has enrollado con la Jennifer, que es la piva del Richard. El cabrón se ha enterado y ha cogido el todoterreno de su viejo para perseguirte por las calles. Pero el Richard no sabe que tú haces lo imposible. El hijoputa te tiene acorralado, ¡y trae cadenas! Cuando todo parece perdido, tú haces tu flying horse y el Richard se estrella contra un árbol. Es el momento de sacar tu navaja y robarle la cartera y el móvil. Y la maría, por supuesto. LECCIÓN 3: QUEMAR RUEDA, SIN QUE SE QUEME LA RUEDA. Esta lección sólo puede aplicarse si tienes los neumáticos 100% Tommy. Con ellos, podrás huir en una persecución, o simplemente fardar más que nadie. Consiste en ir frenando y desgastando neumático durante 500 metros. Tranquilo, la calidad del neumático hace que no se resienta la rueda y todas sus propiedades estarán intactas. Además, con un botón mágico podrás regular la cantidad de humo que quieres que salga.
Caso práctico: Como eres muy gracioso, tú y el Toni os habéis dedicado a grafitear los buses que pasan por la parada. El mierda del busero se ha picado, y te persigue a toda leche. Solución, quemar rueda hasta que no vea nada y atropelle a una vieja que pasaba por allí. ¡Qué se joda, estás salvado! LECCIÓN 4: SKATE MOTING ¡Skaters de mierda! ¿Qué coño sabrán ellos con su mierda de ropa ancha y su mierda de punk? Tú tienes tu gorra, tu plumas blanco sin mangas y tus pantalones bien ajustados, para que las nenitas sepan lo que tienes entre las piernas. ¡No necesitas una tabla de skate! La carretera y tus pies son más que suficientes. A toda velocidad salta de la moto, agarrándote sólo del manillar, y ponte con los pies a patinar en plena carretera. Tranquilo, tus zapatos de titanio impedirán que la suela se desintegre, y descuida, que pese a ir a 300 por hora, no habrá ni una sola chispa. Y la moto ya sabes que está equipada con inteligencia artificial, capaz de mantener el equilibrio aunque no estés encima.
Caso práctico: El Toni se ha enterado de que le has robado un cd de Scorpia, en la fiesta que dio en su casa. El tipo es un mafias y te persigue con su scooter y con la pipa que compró a aquellos rumanos. El pavo te está disparando, sí que le molaba ese cd, joder. Pero él no sabe que para esquivar sus balas, tú te pones a hacer skate moting (por una cuesta arriba) hasta llegar al parque donde el Billy y el Navajas están fumando porros; y salen a defenderte. LECCIÓN 5: PLANE MAN Para terminar este cursillo, vamos con la lección más arriesgada y también más divertida. Sólo puede aplicarse si te bates en duelo con alguien, y éste acepta el desafío. Consiste en colocar las motos frente a frente a unos 200 metros. Tras acelerar y hacer un caballito, tu cuerpo puede elevarse 4 metros por encima de la moto. Tu rival hará lo mismo, y podréis hostiaros en el aire, ¡igual que Dragon Ball! Luego, podéis caer por un acantilado de 15 metros sin haceros un rasguño y seguir peleando. Para esta lección, recomendamos la Moto Mágica avalada y testada por el propio Tom, en la que las ruedas pasarán de ser de asfalto a campo en menos de un segundo.
Caso práctico: Estás en la discoteca de tranqui, cuando un tío pasa y te mira mal. Tú le dices que si no quiere que le rajes, más le vale pedirte perdón. Él, que se pone chulo, te reta a hacer una carrera con las scooters en la calle. Tú propones un duelo en moto al más puro estilo Destino de caballero y dejas tu honor limpio. Y todo ello sin que se te caiga la gorra.
TOM, EL NUEVO GALÁCTICO Maradona tenía su mano de Dios, Zidane tiene sus roulettes, Ronaldinho tiene sus bicicletas y sus controles imposibles, Amunike tenía sus saques de banda (qué gran anuncio el de Renault); Julio Salinas la cagó cuando no debía, y está claro que Lorenzo Sanz, nunca debió fichar a Ognjenovic o como cariñosamente se le recuerda El Átomo. Todo jugador de fútbol tiene sus características, mejores o peores. Zidane es a la técnica lo que Marchena es al juego sucio. Pero los futbolistas, a fin de cuentas le dan patadas a un balón, que es un objeto esférico diseñado para tal fin. Tom Cruise pasa del balón, se hace una paja en él, dominarlo es demasiado fácil. Hemos descubierto que el sucesor de Maradona no es Messi, es Tom Cruise, y además sin pelota, una pistola le vale. Tras caer a la playa por un acantilado, Ethan Hunt y Sean Ambrose comienzan a darse una somanta de palos, a cada cual más preparado y coreografiado. Hunt consigue dejar a Ambrose medio muerto en el suelo (y no es para menos) y todo parece feliz cuando Luther y Billy, llegan con Nyah en el helicóptero, tras impedir que se tirara por un acantilado (en una escena de lo más emotiva, gracias al holgazán de Hans Zimmer). Cuando Ethan se acerca con el Belerofonte para salvar a Nyah de una muerte segura, Ambrose que aún sigue vivo, le encañona con su arma. Hunt está de espaldas, y parece absolutamente perdido. Pero no, en la arena hay una pistola en el momento justo, y a la altura de sus pies. En cinco segundos, Hunt le pasa a Luther el cuchillo que tiene en la mano, con una precisión matemática, eleva la pistola con su pie, hasta que llega a la altura de su mano derecha, esquiva una bala de Ambrose, se tumba en el suelo, y fríe a tiros a su enemigo. Una jugada digna de Balón de oro, FIFA World Player, Bota de Oro, Pichichi, Zamora, Guruceta y de Leyenda MARCA.
JOHN WOO, EL REY DEL CINE “PALOMITERO” Hemos comentado antes la extraña afición de este hombre por las palomas, que aunque no se entienda, pues bueno, si él quiere meter palomas en sus filmes, pues que las meta. Aquí nos vamos a centrar en la dirección de John Woo, de forma breve, que ya sé que estás hasta los cojones de leer. El guión de M:I-2 no es gran cosa, y obviamente, era difícil hacer algo bueno con él. Pero Woo (y Cruise como productor, que es el que le contrató) es el culpable de que esta película sea un chiste. El director chino debería saber que no todas las historias que dirige son iguales, y que quizá la acción asiática está muy bien de donde proviene, pero en una superproducción americana puede quedar con el culo. Las ralentizaciones sin motivo, las secuencias de acción inverosímiles, los planos buscando el dramatismo y el efectismo baratos, demuestran que este hombre es un chapucero. ¿Por qué hay que hacer un puto zoom a un reloj, a un explosivo, a una pistola, etc? Los zooms están pasados de moda y quedan mal, no, quedan HORRENDAMENTE MAL. El zoom es lo que usan las marujas con su cámara casera para grabar a sus hijos en la playa. Cuando tienes más de 100 millones de presupuesto, puedes hacer uso de efectos especiales y puedes buscar el espectáculo, pero con dignidad. Se trata de contar una historia y no de filmar kung fu y tiroteos.
Si estás haciendo la segunda parte de algo, una cosa es querer hacer algo nuevo, fresco y novedoso y otra romper el espíritu de lo que es una gran peli de espionaje, y hacer acción de videoclub, eso sí, con Tom Cruise de protagonista. Y si sólo sabe rodar acción, pues que lo haga, pero que no se meta en jardines, intentando darle profundidad a una historia de amor que no hay por donde coger. Y si el público quiere tiros, pues que se los den, y no aburra al personal con una tía llegando en barca media hora. Perder tiempo difuminando a unas niñas haciendo el corro de la patata provoca vergüenza ajena.
Se agradece que Woo quisiera cambiar de registro con Wildtalkers, una historia de guerra, bastante correcta. Pero los planos y la acción no lo son todo, y hay una cosa que se llama dirección de actores y suele ser bastante útil. Más que nada porque los actores dan credibilidad a las imágenes, y si vemos a Tom Cruise sonriendo sin parar, o poniendo su cara de tristeza de siempre, la peli baja puntos. Y si a un villano patético le pones a un actor digno de obra de teatro de primaria, histriónico y chillón, jodes todo el asunto.
Si has llegado hasta aquí, aparte de darte las gracias, mereces una sorpresa muy agradable. Visionando de nuevo la película, he tenido ocasión de descubrir un actor oculto, que en ese momento era absolutamente desconocido:
Nota: * * * * |
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