
Autor: Oso55
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En ésto se resume The Quest, la única (gracias a Dios) película dirigida por Jean Claude "Pataditas" Van Damme, en la que vuelve a interpretar al mismo personaje de siempre (aunque le cambien el nombre, a mí no me engañan) que sólo sabe dar patadas y vengarse de familiares o amigos muertos.
La película es infantil hasta grados extremos y nos muestra los interesantes temas que ocupan la cabeza de este actor, quien no ha pasado mentalmente de los 8 años.
Esta vez la acción nos traslada a EEUU en los años 20, donde Van Damme ejerce de mimo callejero que vive en un almacén abandonado con unos niños desvalidos.Ver a Van Damme de payaso ayudando a unos infantes marginales es todo un espectáculo. La mayor aspiración de este payaso (en todos los sentidos de la palabra) es poder sacar algún día a estos niños de las calles, qué conmovedor. ¿Van damme se cree que somos gilipollas o qué? De la forma más absurda posible, el payaso acabará participando en un torneo secreto en una ciudad perdida por Thailandia, que por supuesto ganará (espero no haberle destripado el final a nadie).
Al comienzo de la película, Van Damme aparece de anciano leyéndole, a un barman que acaba de conocer hace cinco minutos, un libro que narra la historia de la película. Menudo recurso más lamentable, se creerá que añade profundidad a una película con menos fondo que una piscina hinchable. Entre más recursos narrativos lamentables, están los numerosos flahsbacks en los que Van Damme recuerda su infancia y lo mal que lo pasó en ésta.
Como todo el mundo imagina, la dirección es deplorable hasta la exasperación. Las ralentizaciones inundan la película, siendo utilizadas para cualquier momento de la trama, ya sea una escena triste, una patada, un disparo, etc. Hasta tal punto que un servidor llegó a contar 70 ralentizaciones (y eso que no me fijé demasiado, según un amigo hay más de 100). Cualquier momento medianamente dramático o importante va acompañado de su correspondiente ralentización, es el único recurso que utiliza este drogadicto que se creerá que dirige bien y todo. Todos los planos son lamentables y posee el travelling más trapero de la historia, cuando Van Damme se acerca al cadáver de su amigo asesinado a manos del malo (que es de auténtico cachondeo).
Los más de 10 combates del torneo son el mismo combate rodado una y otra vez (repitiendo exactamente los mismos planos y todo), y uno ya acaba hasta los cojones de verlos acabar de la misma forma: patada final y cuerpo del vencido cayendo al suelo a cámara lenta. Los combates ocupan la mayor parte de la trama y lo único que consiguen es dormir al espectador. Me gustaría destacar la lucha final, la cual ha pasado a la posteridad, con ese duelo de miradas entre Van Damme y el tataranieto de Gengis Khan. Una cosa que me hizo bastante gracia, es que cuando Van Damme gana la pelea, todo el mundo se pira dejando al malo ahí tirado en mitad de la calle, pudriéndose en el puto suelo.
El guión también lo escribió Juan Claudio, y en él se suceden un tópico detrás de otro. Que si el malo es más malo que el hambre, que si su amigo muere asesinado a manos del malo y tiene que vengarse, etc. Por supuesto los tópicos alcanzan a los diferentes integrantes del torneo hasta el extremo de que el representante de España va vestido de lolailo y practica un estilo de lucha que es un híbrido entre el flamenco y el kárate, qué vergüenza, sólo le falta el sombrero. El luchador escocés va con falda y su entrenador parece que se va a sacar la gaita de un momento a otro.
Y el malo, que representa a Mongolia, parece sacado de una película de Conan, con un atuendo al más puro estilo Genghis Khan. Este personaje no dice ni una puta palabra en toda la película, ¿para qué? si lo único que importa es que es el malo porque tiene cara de malo y punto (y porque cuando los buenos le conocen en un bar les pide que le dejen sentarse en su mesa, y como Van Damme y su cuadrilla se niegan, el malo se enajena y les parte de una hostia la mesa en la que estaban, con la imprescindible y avergonzante ralentización incluida).
Ahora hablemos de los actores. A Van Damme me lo salto, que ya sabemos como actúa y lo bien que da las patadas. Todo el elenco de secundarios es lamentable a más no poder, desde la chica hasta el ex-campeón del mundo, James Remar, que es un actor cutre de la hostia. Como curiosidad, uno de los 10 actores importantes del reparto se llama Ray Cutrona (es su nombre real, no el del personaje que interpreta), un nombre muy acorde con la estética del film, me despollo.
Pero entre todos ellos destaca al ex-James Bond, Roger Moore, quién está más pasao de vueltas que un tiovivo. Interpreta a Lord Dobbs, un personaje plano y absurdo que se define así mismo como el último bucanero. Va con su gorra de capitán por ahí pistola en mano, asaltando barcos por las costas thailendesas. La interpretación que hace el actor inglés es bochornosa y humillante, quedando incluso por debajo de Van Damme, quien está más creíble en su papel del mimo karateka.
Con esta película de aventuras infantiloide, Van Damme busca sacar nuestra vena sensible, pero lo único que consigue es sacar nuestra furia asesina hacia su persona. Que si sale de viejo al final, que si quiere ayudar a los niños de las calles... Qué buena persona es este Van Damme queriendo a esos pobres niñitos, creo que voy a ponerme a llorar. Si de verdad quisiera conmovernos y aportar algo bueno a la sociedad, hubiera hecho mejor rodando un spot antidroga en lugar de esta basura.
Nota: * * * * *
Oso55