REEKER 12-6-2006 |
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CARPENTER SE REVUELVE EN SU TUMBA (SI ESTUVIERA EN UNA) Autor: Rayo Gamma Nota: En esta crítica hay tropecientos spoilers. Que nadie sufra, os hago un favor. De nada . El género del slasher lleva ya tiempo en un estado de coma que parece, muy a mi pesar, irreversible. La eterna historia del grupo de jóvenes hormonados y subdesarrollados que se pierden en algún bosque/carretera/mansión nada acogedor/a (y que a partir de ahí empiezan a caer todos como moscas, uno tras otro, de manos del sádico de turno) apesta a cadáver descompuesto y realmente pocas cosas buenas suele aportar. La razón es fácil: las compañías cinematográficas hace eones que han abandonado cualquier intento de sorprender e/o innovar en esta temática, y se han afianzado en un manido “estilo” de hacer este tipo de pelis para asegurarse su rentabilidad en taquilla. Eso suele ser sencillo ya que, aunque a veces cueste creer, los beneficios en materia de recaudación de este tipo de productos suelen ser muy altos en relación a su coste de producción, que tiende a ser bajísimo debido a su meteórico rodaje, a su escaso número de actores contratados (apenas suelen aparecer cinco o seis adolescentes, completamente desconocidos, más el maníaco, que como suele ir enmarascado lo puede encarnar cualquier pardillo que pase por ahí ) y a sus poco más de dos o tres escenarios diferentes, que suelen estar ubicados en los mismos estudios.
Por ende, tirando por este camino sencillo y barato, es fácil que asistamos año tras año a un desfile grotesco de estos estúpidos films destinados, sobretodo, a quinceañeros poco exigentes de encefalograma plano y con más ganas de meterle mano a la churri de al lado que no de ver una buena película de miedo y suspense. Con estas (tristes) premisas, cada vez que se anuncia una nueva producción de este tipo la expectación suele ser muy baja y el optimismo ante lo que nos podamos encontrar, inexistente. Lo que pasa es que, muchas veces, ante el desolador panorama que azota las carteleras de las multisalas, se opta por acabar eligiendo una peli de “miedo” y “de muertes”, ya que si tenemos para escoger una mierda de drama, una mierda de bodrio de esos “de pensar”, una mierda de peli para crios, y una mierda de (sub)peli de terror, esta última propuesta se acabe imponiendo, quizá por la simple esperanza de pasar un ratito de tensión para amarrar bien a la nena, o de llevarse un buen par de sustos, o de asistir a un espectáculo dantesco de gore y casquería barata con el que reírnos con los amigotes. Así cualquiera hace dinero, ¿no?. Y de todo esto que os vengo hablando, aquí tenemos un perfecto ejemplo : Reeker .
COMO RECICLAR (MAL) UN GÉNERO EN FASE TERMINAL Hablar del argumento de Reeker es una pérdida de tiempo total y absurda. Por que, a ver, pensad en cualquier peli de asesino mata-estudiantes y ya tendréis el planteamiento hecho. Simplemente situad el escenario donde transcurre la acción en el típico desierto de la América profunda donde nunca hay nadie, y añadid el típico y tópico motel de carretera que no pasaría ningún control de sanidad. Todo lo demás es igual: adolescentes sobreexcitados que actúan por instinto e inercia (sin hacer caso de ese cacahuete que tienen por cerebro), sucesos extraños y escalofriantes que se suceden sin explicación alguna, muertes salvajes con miembros saltando cual palomitas en la paella y que no hay manera de detener, etc. Lo de siempre. Pero igualmente concretaré, para los más exigentes. Resulta que una trepa de cinco subnormales se dirige a una fiesta mega-super-guay-que-te-cagas ( y además, rave ) en medio del desierto. A medio camino se quedan sin gasolina y tienen que parar en un lúgubre y mugriento motel de carretera, sospechosamente solitario, aislado y privado de cualquier rastro de civilización. Al caer la noche, pronto empezarán a suceder cosas “raras” y los alegres jovenzuelos no tardarán en ir cayendo como pajarillos de manos de un misterioso psicópata encapuchado. ¿Vale?
Bueno, pues eso es la película. Hay un par de escenas algo gore, una un poco subidita de tono (pero no mucho, que pena), otras (la mayoría) absolutamente absurdas, y un final innecesariamente “sorprendente”. (Por cierto, aprovecho este momento para decir que ODIO LOS PUTOS FINALES SORPRESA!!!) HEY COLEGA ¿TE APUNTAS A HACER UNA PELI DE ESTEREOTIPOS? El plantel de actores es para montar un circo. Seguro que la mayoría son amateurs (hay uno que quizá os suene de haberlo visto en Hostel , y no hablo precisamente de Michael Ironside , que ese ya no sabe lo que se hace) y que más de un falo (sobretodo la rubia) han debido degustar para poder llegar hasta aquí. Veamos: Tenemos al típico protagonista desenfadado y pizpireto (llamado Trip , a ver si adivináis porqué) que parece que va de vuelta de todo pero que en verdad tiene la capacidad de raciocinio de una ameba; además, el tío debe representar a un estudiante de instituto, o universitario, o algo así, pero en realidad es un pureta ya talludito que lo visten a lo guays y modenno , y encima tienen la poca vergüenza de hacerle ir arriba y abajo con un skate bajo el brazo, para aniñar su aspecto y disimular que lo que pasa es que tiene unos quince años más de lo que representa. El resultado es, evidentemente, sonrojante, ya que además el pájaro luce unas entradas jurásicas impropias de un imberbe.
Luego está la tía estirada y de una (supuesta) fuerte determinación pero que parece un cadáver andante (a lo Eva Hache) de ademanes anoréxicos y ojos humillantemente salidos. Su nombre es Gretchel y tiene la poca dignidad de ir de guapa y “exótica”, pero que directamente acaba dando más miedo que el propio asesino. Pero es que encima la tiparraca esta es una maldita retrógrada de lo más pretendidamente puritana, que dices “venga va, te vas a una fiesta rave porque flipas con el rollo este y te escandalizas al saber que uno lleva la mochila llena de pastis ”. Vete a la mierda, anda, que seguro que votas al PP. Por si no fuera bastante, sus criterios y decisiones a lo largo de la película son, de largo, de lo más estúpidos e insultantes que he visto, hecho que le facilita tremendamente el trabajo al malo (y nos alegramos por ello). Tampoco podía faltar el sideckick del prota (llamado Nelson, que es el capullo que, como ya hemos dicho, aparece también en Hostel ), de carácter simpático y graciosete que, nada más abrir la boca, queda claro que no tardará en palmarla. Su única finalidad en el film es decir gilipolleces y actuar como si fuera autista; además, parece que, con todo lo que pasa, solo le importe el ver que puta canción suena, ya sea en el coche o en su mp3. Y encima de que se da el filete con la única tía potable que aparece en pantalla (y con la única tía buena que podrá oler en su vida) muere de una manera patética, pero que hace juego con su perfil de vegetal profundo. La nota diferente la pone el ciego, Jack . Sí señores, los responsables de esto son tan molones que han puesto a un invidente en medio del percal para que todos los sectores sociales se sientan identificados (lo raro es que no hayan puesto al negro zumbón que muere a los diez minutos). El pobre, como no padece ya bastante con la cruz que lleva, tiene la mala suerte de ser clavadito al nauseabundo Chris Martín, líder de los tediosos Coldplay, y su presencia en este film (a pesar de que acaba sobreviviendo) es puramente testimonial y prescindible. Dice cuatro tonterías acerca de su deficiencia, suelta un par de sentencias baratas para que alguien “piense” y acaba por ser un lastre para sus compañeros. Encima el tío va quemadísimo, y en más de una ocasión le tira un par de indirectas a la grimosa de Gretchel (normal, teniendo en cuenta que no la puede ver) con poca fortuna, la verdad. Para acabar, el personaje que nunca puede faltar a la cita: la macizorra. Cookie es su denigrante nombre y es un rollo Britney Spears de capa caída, que si el otro era mongolo, esta parece una yonkarra, directamente. Hay que decir que sus apariciones son mucho más light de lo que cabe pensar, y su momento de cama con Nelson parece sacado de una telenovela de esas donde llevan las sábanas pegadas a los sobacos. Su coeficiente intelectual es comparable al de un mandril y encima parece que lo luzca orgullosamente, la cabrona. La escena de su escatológica muerte es de las peores rodadas en la historia de las psychomovies, tanto por su poco ritmo como por las pocas ganas que le pone la propia actriz para transmitirnos sensación de angustia alguna. Eso sin contar la poca gracia que tiene el director ( Dave Payne , que además es productor y guionista) a la hora de manejar la cámara y lo poco efectistas que resultan sus encuadres y planos.
Con todo este elenco, no me extraña que haya alguien que los quiera descuartizar. Bueno, en verdad falta hablar del malo. Aquí está la burrada de las burradas. Hay que llegar a la conclusión (una vez vista la película) que el que mata es la propia muerte , en una especie de juego macabro para ver quien sobrevive y quien no. Eso nos lleva irremediablemente al “sorpresivo” final (uy si) plagiado directamente de Dead End y con fuertes reminiscencias a Destino Final . En pocas palabras, lo que vemos no está pasando y el motel es realmente una especie de limbo donde, dependiendo de la habilidad de la víctima, se decide quien va al infierno y quien sigue con los vivos. El aspecto que luce esta muerte de pacotilla es de juzgado de guardia: una suerte de soldado andrajoso a lo Mad Max y torturador sádico sacado de Hostel , pero que da pena. Además, lleva incorporados como unos taladros completamente fuera de lugar, que le quitan cualquier gracia al asunto y, de postre, dan la sensación de estar fuera de contexto. Para rematar su look , luce una máscara anti-gas, que se la acaba quitando el cieguito para mostrarnos su cara de monstruo deforme (la muerte es un ente intangible, una calavera con guadaña o Brad Pitt , ok, pero...¿¿Un monstruo deforme de aspecto rancio y futurista??) que perfectamente podría pasar por un componente de Lordi . OTRAS COSAS Y FIN (QUE YA TOCA) No me extenderé mucho en los diálogos y en las escenas que nos brinda esta “Reeker” , ya que acabaría por agotar todo mi recurso de improperios, insultos, barbaridades, agresiones verbales y demás expresiones prosaicas de ira (con sus respectivos sinónimos) que han acudido a mi mente al haber visionado esta película. Por lo tanto, directamente no me extiendo nada y corramos un tupido velo.
En cuanto a los efectos especiales, decir que son más bien escasos y poco resueltos, aunque las situaciones tampoco exigen mucho más. Cada vez que aparece la muerte , surge una especie de neblina invisible hecha con un spectrum y mucho morro, que intenta darle emoción al asunto y avisarnos de que algo malo va a pasar. Sus momentos más gore son algo simples y, aparte de un par de escenas de alguien con la cara partida y de un pobre camionero que lo han cortado por la mitad (que como mínimo te ríes) poco hay que destaque mínimamente. Lo más gracioso de todo es ver en los extras como los actores, y el mismo director, nos venden esta bazofia como “algo nuevo”, “diferente” y “sorprendente”, y que “seguro que gustará a los amantes del género y a cualquiera que quiera ver una peli entretenida”. Si, ya. Seguro que si pudiéramos ver al otro lado de la cámara, veríamos a un tío apuntándolos con una pistola para que suelten esas chorradas que no se aguantan por ningún lado, y que demuestran que cualquier cosa (pecuniaria) vale si se trata de vendernos una absoluta miseria como algo comestible. A mí me la han colado. Vosotros aún os podéis salvar. |
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