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ROJO SANGRE 25-2-2006 |
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Autor: Seagal Antes de entrar en la aventura de la Fantastic Factory, Paul Naschy decidió protagonizar esta película pensada para su total lucimiento. El retorno de Paul Naschy El argumento es una bizarra mezcla entre Pactar con el Diablo y Viernes 13. El protagonista es Pablo Thevenet (Paul Naschy), un antiguo actor de éxito, que pasa por un periodo de decadencia total (parece que se esté interpretando a sí mismo), teniendo que mendigar papeles en anuncios, hasta que un día recibe una oferta como estatua humana en un puticlub (el nuevo trabajo de moda). Harto de que famosillos de pacotilla copen los principales papeles en las películas, Pablo decide empezar a ajusticiarlos a todos, disfrazado de los principales asesinos de la historia. Al final, resulta que su jefe en el puticlub es Lucifer, que lo ha utilizado para conseguir almas.
Los principales personajes son: Pablo Thevenet (Paul Naschy), la verdad es que se hace muy poco creíble que un yayo pueda matar a toda esta gente, porque al hombre se le ve ya muy mayor.
Reficul (Miguel del Arco): Interpreta al dueño del puticlub donde trabaja Pablo. Sin duda es el peor actor de todos, durante casi toda la película pone caretos, como diciendo “pero qué malo soy, jajaja”. La verdad, si fuera a una entrevista de trabajo y me encontrara a semejante personaje, no me quedaba ni por todo el oro del mundo.
TicTac (Menh-Wai Trinh): es una de las encargadas del puti, está más buena que un pan y no se sabe cómo, termina acostándose con Thevenet. Uno de los momentos más antimorbo que he visto jamás.
Dora Grizzel (Bibiana Fernandez): Si la peli se queja de que los famosetes copen los papeles de las películas, me resulta un poco contradictorio que fichen a Bibi Andersen.. ¿Hace falta decir lo mala que es como actriz? Tiene la misma expresividad que una pared de ladrillos.
La historia, parece fruto de la unión de dos guiones, por un lado, el de un actor en decadencia que pacta con el diablo, por el otro, el de un director en decadencia que termina haciendo Snuff Movies. Hay un momento de la película en el que se trata el tema de las Snuff Movies, a Pablo le ofrecen dirigir una, pero el tipo se cabrea y mata a todos los responsables de la Snuff porque le da la gana. Tras esto, ya no se habla más de las Snuff Movies (inevitable acordarse de Siniestro de Uwe Boll).
De la dirección de Christian Molina se puede decir qualquier cosa excepto que sea buena. Está llena de ralentizaciones, y complicados movimientos de cámara que no aportan nada, como si el director dijera: “Mirad soy director de una película, como soy así de guay voy a hacer un contrapicado para ver como nuestro personaje principal se suena la nariz, seguramente no aportara nada pero quedara claro que soy la ostia". Hay una escena donde algunos personajes están sentados alrededor de una mesa redonda y cuando hablan, la cámara no para de girar a velocidad de vértigo, intentando marear al espectador, como si los personjes estuvieran jugando a La Botella con la cámara.
Para rematar la película, tenemos una escena que supuestamente se desarrolla en el Infierno, pero lo único que vemos es como Reficul y Bibi Andersen se pasean en un montacargas por lo que parecen cadenas de ADN, aunque en realidad son televisiones que muestran guerras y demás movidas. Todo está recredo por ordenador con cuatro duros y puedo decir que el pollito de Chicken Little se ve más realista que este infierno de pacotilla, donde no hay fuego ni nada.
Los amantes del gore estarán servidos con esta película, ya que son los únicos efectos especiales hechos con un poco de decencia, tenemos tripas, chorros de sangre, una garganta rajada, etc. Sin duda esta pelicula me ha enseñado diferentes cosas que hasta ahora no me había dado cuenta: En las entradas de los puticlubs hay estatuas humanas. En el Infierno hay montacargas. Un vejete de 70 tacos, puede usar la espada con íncreible destreza y matar a varias personas de 50 años menos que él. Los cementerios españoles son usados como tapaderas para el rodaje de Snuff Movies.
Como colofón a tanto cutrerío, está el desenlace, en el que nuestro protagonista Thevenet es apresado por dos policías. Empieza un tiroteo, donde las pistolas hacen el mismo ruido que los petardos que algunos chicos gastan en San Juan, y aún así se permiten el lujo de meter tiempo bala, De una de las pistolas, vemos como la bala sale y entra en el cuerpo de Thevenet. Dos de los recursos más sobados de los últimos tiempos juntos, por un lado, el tiempo bala, que le da un toque "Dr. Boll" a la película, y por otro, ver cómo la bala entra por el cuerpo de Thevenet, algo que ya hemos cientos de veces en cintas como Jason X o La semilla de Chucky.
Gracias a esta película podemos ver que Uwe Boll es un director que empieza a dejar huella: movimientos de cámara absurdos, combinar el mayor número de temas posibles en un mismo film (Satanás, Asesinos, Snuff Movies, la decadencia de los actores mayores, etc), sexo gratuito y por supuesto el BulletTime que no falte.
En resumen Una paliza de pelicula, que se hace más larga que un día sin pan, así que no la recomiendo a nadie, excepto masocas audiovisuales y a los interesados en tragarse toda la mierda protagonizada por Paul Naschy. |
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