SPAWN18-11-2005

Autor: Oso55, con la inestimable ayuda de Cacaman

Años antes de que la trilogía anillera revolucionara el mundo del cine, hubo un tiempo en el que existía una New Line Cinema diferente a la que hoy conocemos. Era la época dorada de una compañía cinematográfica que durante un largo periodo se encargó de llenar de bodrios los cines de todo el planeta. Películas como Blade, Dragones y Mazmorras, Mortal Kombat o la cinta de la que hoy os hablo hacían estragos en las pantallas de medio mundo sin que nadie hiciera nada por evitarlo.

Bodrio tras bodrio, la compañía fue forjándose una reputación, hasta el punto de que la presencia del logo de la marca en una película, era casi siempre sinónimo de que el film en cuestión sería un truñazo de cagarse. Y nadie se quejaba, todos tan contentos, incluidos nosotros, los redactores de esta web, quienes casi siempre acudíamos a ver los films de esta entrañable empresa constituida por gente sin escrúpulos. Esa época, ubicada a finales de los años 90 y principios de este siglo, ya pasó, y ahora la compañía, aunque sigue produciendo gran cantidad de mierda, ha crecido bastante y apuesta por películas prometedoras con cierto rigor cinematográfico. Desde Cinecutre queremos rendir un homenaje a esta empresa que tan malos ratos nos hizo pasar, y por ello vamos a analizar una de sus “cutre-películas” más emblemáticas.

Spawn, junto a Blade, The Phantom y otras pocas, formó parte del elenco de nefastos largometrajes que fueron allanando el terreno al hoy ya plenamente asentado género de las películas de súper héroes. La obra que nos ocupa está basada en un cómic del archimillonario Todd McFarlane, dibujante de tebeos que se hizo popular retratando algunas aventuras de Spiderman, para posteriormente inventar sus propios personajes y finalmente poseer su propia macrocompañía juguetera, de la que la inmensa mayoría de seguidores de esta web posee al menos una de sus múltiples figuras de coleccionista en su estantería (¿me equivoco?).

Esta figura de colección casi parece más real que el engendro digital que aparece en la película.

Hoy en día ya no hay huevos para estrenar una película como Spawn, ahora las películas de súper héroes han ganado en reconocimiento y son tomadas mucho más en serio gracias a films como Spiderman o X-Men. La cinta analizada en este texto representa fielmente los principios que hicieron grande a la antigua New Line, principios que este estudio hoy ya no aplica a sus películas: efectos especiales cochambrosos en los que el ordenador no sólo canta La Traviata, sino todas las óperas de Verdi juntas; guión sin revisar, escenarios de gomaespuma y cartón, estética videoclipera, etc.

Spawn fue un largometraje que DimitriHardcore y yo acudimos a ver en nuestra preadolescencia, y nos traumatizó poderosamente. Estoy seguro de que el payaso Violator permanece de alguna forma en mi subconsciente y es quien dirige, en la sombra, mis pesadillas.

EL HÉROE VENIDO DEL AVERNO

No soy conocedor de la popular obra de McFarlane, pero tengo entendido que esta película es bastante fiel a la historia original, y si el argumento de los primeros cómics se asemeja a este engendro, entonces Spawn se encuentra bastante alejado de mis intereses en cuanto a lectura comiquera, porque menuda historia mierdosa la de este film, amigos.

Todo gira en torno a una absurdísima y en gran medida inexplicable conspiración urdida por un Payaso Infernal (¿¿?¿??¿), mediante la cual pretende desencadenar el Apocalipsis. Un plan que falla estrepitosamente, ya que está bastante alejado de lo que debería ser un “plan infalible”, como así lo define su autor, el “Payaso Violador” (no confundir con Ginesito, el payaso que "ama" a los niños). Voy a explicaros el plan que desata la trama de la película, hay espóileres, pero espero que a nadie le importe:

Nunca envíes a un payaso a destruir el mundo

Malebolgia, amo y señor del Averno, necesita un guerrero para liderar su ejército de demonios de látex, así que llama a un Payaso gordo e inaguantable para que pacte con Jason Wynn, el jefe de una organización similar a la CIA, el asesinato del protagonista, Al Simmons, un importante asesino a sueldo. Una vez muerto, Simmons resucita y se convierte en un guerrero demoníaco con la misión de acabar con la humanidad y desencadenar la guerra entre el Cielo y el Infierno.

Hasta aquí todo bien, pero ahora destacaré los puntos incoherentes del plan. Para empezar, Simmons, aunque asesino a sueldo, es de naturaleza buena, tiene un perro-patada, una bonita familia a la que ama y seguramente va a misa todos los domingos. Por tanto, ahí tenemos el primer aspecto negativo del plan, ya que será difícil convencerle para que se vuelva malo.

Pero es que encima, una vez asesinado Simmons, éste vuelve a la vida como habitante de unos suburbios llenos de mendigos, los cuales son una especie de Santuario, donde el protagonista será educado en las artes del bien por un viejo vagabundo de rostro petrificado llamado Cogliostro, quien asegura haber luchado por el reino de Sajonia hace 500 años. Spawn desea vengarse de su ex-jefe Jason Wynn matándole, así que el Payaso convence a Wynn para que se implante en el corazón una cápsula contendedora de un virus, para que cuando el malo sea asesinado, se expanda por el mundo una epidemia que acabe con la raza humana.

Parémonos un momento. ¿De verdad es necesario un plan tan rebuscado? ¿No hubiera sido más fácil lanzar el virus directamente y contratar como líder del ejército infernal a un tipo sin escrúpulos? De esta forma, además, nos habríamos ahorrado la película… Como veis, la historia hace aguas por todos lados, está fatal definida y por momentos parece improvisada sobre la marcha.

La película se desarrolla con un poco de punchancha por aquí, unas cuantas hostias por allá, combates con muñecos de goma, una persecución en moto que no viene a cuento y un combate final de antología.

REPARTO INFERNAL

Es más expresivo con la cara quemada

Michael Jai White, actor de gesto impávido con la expresividad de una patata (fue el malo de Herida Abierta), es el protagonista Al Simmons, quien al resultar chamuscado cual Freddy Krueger, se convertirá en el héroe Spawn, demonio cuyo maquillaje facial me recuerda a un héroe de cine de serie Z, salido de la Troma, como pudiera ser el Vengador Tóxico. Posee una armadura la cual casi puede adquirir cualquier forma imaginable, de ella salen pinchos, cadenas, una capa roñosa, etc. El personaje también es invulnerable, y según le pille el día, unas veces huye si le disparan y otras se queda quieto recibiendo los tiros, no hay quien lo comprenda.

Para la iluminación de los ojos utilizaron bombillas de Navidad

Cuando se pone la máscara de su armadura, pasa a convertirse en un híbrido entre muñeco de látex y modelo digital con bombillas verdes en los ojos, que anda como si estuviera escocido, y es pariente de los villanos a los que hicieron frente los Power Rangers o los VR Troopers. A medida que avanza la trama, nuestro héroe irá utilizando continuamente nuevos poderes desconocidos para el espectador que le ayudarán a escapar de los líos en que se meta. ¿Que necesita volar? Pues de repente vuela. ¿Qué necesita rayos en los ojos para ver a través de la gente? Pues los tiene. Así continuamente, ahorrando trabajo al guionista, quien no tendrá que comerse la cabeza pensando en cómo resolver los apuros en los que Spawn se mete.

"¡¡¡NOOOOO!!! ¿Cómo es posible que no quieran rodar la secuela de Spawn?”

El malo de la función tiene como objetivo dominar el mundo y está interpretado por nada más y nada menos que Martin Sheen en horas bajísimas, tocando fondo, subsuelo incluso. ¿Pero qué cojones pinta este tipo aquí? Uno de los peores papeles de su carrera, sin duda. Admiro profundamente el ilimitado poder del dios “hambre”, el cual te puede llevar de ser el protagonista de Apocalypse Now, a acabar haciendo de villano en una producción de serie B. Tiene su despacho lleno de terrarios con escorpiones y tarántulas para parecer más malo y se somete a operaciones a corazón abierto sin anestesia general, con 2 cojones, porque es un machote.

Una vez acabada la operación mediante la cual le es insertada la cápsula que posee el virus que acabará con la humanidad, el médico responsable, se muestra alegre y le da la enhorabuena a su paciente “Felicidades, nadie se atreverá a matarle”. Desde luego es para ponerse contento, sí señor. Acabas de condenar a la humanidad poniendo un virus en el corazón de un viejo, pero respiras aliviado porque la operación salió bien. Este médico, o es un verdadero profesional, o es rematadamente gilipollas.

“¿¿Qué coño pinto en esta película?? He caído aún más bajo que mi hijo Charlie..."

El payaso Violator es el protagonista de la película, que no mientan. Dice muchísimas más frases y aparece muchos más minutos en pantalla que el propio Spawn, quien parece un secundario perdido por el metraje sin saber qué hacer. El mimo infernal es el responsable directo de JODER toda la película, es el gran lastre, con sus chistes sin gracia, sus canciones y su irritante comportamiento.

Reconozco que John Leguizamo, el intérprete que se haya debajo de los kilos de maquillaje azul, se trabaja la actuación, pero es que no tiene ni puta gracia, lo siento por él. Su primera aparición espanta a la audiencia. Pero claro, si en el pasado interpretó a Luigi en Super Mario Bross, es normal que ya no le dé vergüenza nada.

Malebolgia es el nombre que recibe Satanás, el rey del Infierno. Su diseño parece creado por los responsables de los modelos 3D de series como Beast Wars o Max Steel , además es ventrílocuo, como José Luis Moreno, ya que cada vez que habla ni siquiera mueve la boca, en un alarde de vaguería sin límites por parte de los animadores. Su objetivo es controlar a Spawn para que lidere su ejército infernal, así que inexplicablemente decide mantenerle retenido durante 5 años en unos suburbios conocidos como La Ciudad de Las Ratas, donde Cagliostro le enseñará a ser bueno. De puta madre.

A los pocos segundos de iniciarse la película, se nos muestra a plena pantalla, en todo su esplendor cutresco y orgullosamente, este engendro digital realizado por un novato con la primera versión que salió a la venta del 3D Studio Max. Esta abominación digital haría que se la cayera la cara de vergüenza a los responsables de la película, pero como ya dijimos antes, en la New Line los tenían bien puestos y se pasaban por el forro de sus huevos de acero las críticas a la escasa producción con la que contaban sus films.

Si Satanás viera este diseño suyo, no dudaría en adelantar la fecha del Apocalipsis

Y ahora llegamos a mi personaje favorito, el anciano Cogliostro, un guerrero con cientos de años de edad, nulamente interpretado por el cara de cemento Nicol Williamson, el mismo que hizo de Merlín en Excalibur. Le salen destellos verdes del cuerpo, como si fuera radioactivo, y la historia nos ha demostrado que lo radioactivo mola (Godzilla, el Vengador Tóxico, el Hombre Radioactivo, etc) así que este viejo también mola. Va por la calle vestido a lo medieval, como si estuviera en carnavales. ¿Por qué me gusta tanto este personaje? Pues porque cuando se muestra agresivo, parece que se despolle, como si no se tomara en serio su actuación. Buena parte del metraje la pasa descojonándose mientras recita sus frases.

Se está descojonando por los cutre efectos especiales de la película.

Cogliostro regresa de su paseo por Chernobyl

ESPECTÁCULO DANTESCO

“Directed by Mark A.Z, Dippé” ¿¿y este hombre quién cojones es?? Tiene nombre de rapero cutre. Según IMDB, apenas ha rodado películas después de este bodrio, tan sólo 2 telefilmes baratos que nadie se habrá molestado en ver. La dirección en Spawn es plana e impersonal, al estilo telefilme, simple y sin pretensiones. Pero cuando comienzan las escenas con efectos especiales y muñecos de goma danzando por ahí, la cámara se vuelve loca y el director se flipa con los planos sin sentir vergüenza por el bochornoso espectáculo que ofrecen los modelos digitales empleados en el film.

Centrémonos en el alma de la película, lo que la ha hecho famosa: los efectos especiales. Los responsables de los mismos se sienten orgullosos de su mierda, mostrando en toda su plenitud dichos efectos, como si fueran una maravilla, son pretenciosos e intentan ser espectaculares, cuando lo único que consiguen es dar vergüenza ajena.

"The Special-Effects movie event of the year". Sí, desde luego fue el evento del año en cuanto a efectos especiales, pero por la "cutreza" de los mismos. ¿Pero cómo se atreven a poner esa frase? Qué poca vergüenza y qué estafadores.

La integración de los personajes en escenarios como el del Infierno es tan nula y nefasta, que recuerda a aquellos programas estilo Pasacalle de Telemadrid, donde los concursantes eran superpuestos en entornos pesudodigitales. En cuanto al ejército infernal, éste está formado por multitud de Spawns de goma que se mueven de manera ortópedica, y dicho ejército sólo ha sido superado en cutrerío por la armada de hombres de cuero de Barbarella . Y mejor no hablemos de la capa de nuestro héroe, la cual parece un pegote superpuesto encima del personaje.

¡La integración del personaje en el entorno es total! Parece una pegatina...

Y ahora la gran sorpresa, ¿quiénes son los artífices de estos efectos especiales tan nocivos para la vista? Pues nada más y nada menos que la empresa del tío Lucas, la Industrial Light And Magic, marca responsable de los impresionantes efectos especiales de Jurassic Park o la saga Star Wars . ¿Cómo es posible que la ILM haya perpetrado esto? Seguramente fueron los empleados de la limpieza del edificio, quienes en sus ratos libres trasteaban con los ordenadores. El peor trabajo de la ILM en toda su existencia, debieron currar gratis.

La supervisora de efectos especiales

Los escenarios están compuestos por entornos de gomaespuma y cartón, retocados con ordenador y aderezados por una fotografía horripilante, inexplicablemente llevada a cabo por el competente Guillermo Navarro, quien al igual que la ILM, realiza su peor trabajo desde que se inició en el mundo del cine. En una escena del film, Spawn se cabrea y empieza a romper paredes, pero sólo tiene que empujarlas, ya que en realidad no son más que unos cuantos ladrillos apilados los cuales mueve un poco para aparentar que los rompe.

En cuanto a la banda sonora, está fuera de lugar, es decir, que no concuerda con la película y es totalmente secundaria, casi terciaria, ya que pasa absolutamente desapercibida. Hay algunas melodías punchanchas, pero son escasas, ya que en aquella época todavía no se había estrenado Matrix y por tanto no era ley obligatoria aplicar música electrónico-pastillera a todas y cada de las escenas de acción. Si Spawn se hubiera estrenado años más tarde, no dudéis en que sería un auténtico festival discotequero a ritmo de Christian Varela.

Mcfarlane es productor ejecutivo de la cinta, lo que nos lleva a pensar en 2 posibilidades: o este tipo es gilipollas o le apetecía reirse viendo como defecaban sobre su obra. Quizá sea una parodia de su cómic y nadie haya sido capaz de pillar el chiste...

Ahora un detalle que se perdona pero que me hizo bastante gracia. Hay un personaje que tras morir Spawn, le birló a la mujer. En una escena, este personaje sale usando una pantalla táctil y si nos fijamos, no es táctil, sino que lo aparece en pantalla es un puto vídeo preparado, ya que mucho antes de que vaya posando los dedos, los símbolos y ventanas se van activando, es un canteo. Lo más cachondo es que le roba al malo un CD en el que viene explicado el malévolo plan para conquistar el mundo, pues bien, mete el CD en el ordenador y suena una voz de mujer que dice “Leyendo archivos secretos”. ¿Desde cuándo alguien sería capaz de llamar así a un disco con datos secretos? Bravo por el guionista, se cubrió de gloria.

PEORES ESCENAS

Paso a destripar las escenas más cutres de la cinta:

-De repente el payaso, en una de sus múltiples locuras sin gracia, se pone un disfraz de animadora y empieza a cantar la siguiente canción: “Spawny, Spawny, irrumpe con afán, terror y muerte os dará, síiii, la danza de la muerte, os hará bailar, os hará bailar, os hará bailar, Spawny, Spawny” y mientras baila como un retrasado es teletransportado al Infierno, donde Malebolgia el ventrílocuo le suelta una regañina. Puedo asegurar que estuve a punto de abandonar la sala tras ver la susodicha escena. Al final Dimitri y yo decidimos quedarnos a charlar en el cine, porque no teníamos otra cosa que hacer.

No encuentro palabras para describir esta foto, lo siento.

-Spawn, en un acto de bondad hacia los espectadores, dispara al payaso, pero éste no muere. El insoportable bufón se cabrea y dice lo siguiente “Así que quieres ponértelo difícil. Te lo advertí, ahora voy a darte una lección que no olvidarás. Se acabaron las payasadas. Yo no soy reivindiqueitor, ni victimiseitor, ni vaporiseitor, ni vibreitor, yo soy.... VIOLATORRRR!!!” y se empieza a convertir en un mostrenco digital de varios metros de altura, que en lugar de infundir miedo y respeto, dan ganas de cagarlo a patadas y al diseñador también.

Tras esto se inicia un supuestamente espectacular combate sin música de fondo y paredes de cartón que se caen con soplarlas, mientras la tensión y la emoción brillan por su ausencia. Cuando Violator vence a Spawn, no se le ocurre otra cosa que decir “has sido violado, nenaza”.

Sólo Lloyd Kaufman se atrevería a usar engendro semejante en una película

-Y ahora, el final de la película: Spawn ha ido a casa de su exmujer para vengarse del malo, quien tiene presa a la familia de nuestro héroe. Toda la película nos han tenido en vela con la tontería de que si Spawn mata al malo, un virus destruye a la humanidad, pero nuestro héroe simplemente llega, se encuentra al malo, y usando un poder especial totalmente desconocido (una especie de rayos verdes), extrae del cuerpo del villano el dispositivo que contiene el virus y lo vaporiza. Así de simple y rotundo. COJONUDO, ni se libera el virus ni nada, yo lo flipo, lo destruye y a tomar por culo, así soluciona el problema el guionista.

Tras esto, surge nuestro odiado payaso y clava un cuchillo en el cuello de Spawn, acción que retiene a nuestro héroe sentado jutno a la pared incapaz de moverse. Es decir, que resiste balas, atropellos, explosiones, pero un simple cuchillo en su garganta es suficiente para detenerle. Y entonces Cogliostro hace su aparición triunfal teletransportándose a dentro de la casa, acto seguido se descojona y en un plano lamentable de medio segundo, clava en el hombro de Violator su espada . El payaso, herido, decide huir por la chimenea de la casa, la cual resulta ser un portal hacia el Infierno. Cogliostro se pone una cota de malla por la cabeza, libera a Spawn, y ambos se lanzan a la hoguera para dar caza a Violator.

"¡No huyas, cobarde! ¡Te ensartaré con mi espada de cartón!"

Y así da comienzo el combate final, una delirante pelea con movimientos de cámara caóticos, una lava que parece sacada de un juego de PlayStation 1, un viejo poniendo muecas y cientos de muñecos de látex que parecen animados por Stop-Motion, como si hubiéramos regresado 30 años atrás en el tiempo. Los personajes están superpuestos en el escenario, flotando sobre el suelo; y la dirección nos hace creer que en lugar de una película, esto es una puta montaña rusa.

Así coloca el director la cámara, pegada al careto del monstruo para que no te enteres de nada

Cogliostro intenta liberarse de las garras de Violator por medio de muecas

El viejo intenta parecer serio a la vez que desenvaina su espada, pero no puede evitar descojonarse mientras observa al engendro digital que tiene enfrente. Pero el pobre Cogliostro es derrotado y cae al vacío mientras mete un grito patético y agita los brazos como un oligofrénico, en lo que es uno de los peores planos del film.

De repente, a Spawn le empiezan a salir rayos verdes del cuerpo, los cuales van matando a los soldados del ejército infernal.

Spawn, listo para protagonizar la nueva entrega de Splinter Cell

Los Spawns de goma reciben su merecido

Una vez vencido el ejército, Cogliostro y Spawn vuelven a casa, donde les espera la familia de Spawn y Jason Wynn, el malo. Entonces, aparece en la sala un niño al que Spawn pidió que buscara a su perro perdido Spaz. El chaval llega así por las buenas a la casa, con el perro en brazos, sin saberse cómo cojones ha llegado, porque no sabe ni quién es Spawn ni dónde hostias vivía. Por lo que al final, todos los personajes de la película acaban reunidos en la misma habitación. El niño intenta justificar su repentina aparición con un simple "Le he seguido hasta aquí", y todos tan contentos. En realidad todo esto es una excusa para despedir la película a lo final de revista (sí, esas cutre representaciones teatrales de Noche De Fiesta) de José Luis Moreno, con todos los actores reunidos para decir adiós al público.

La película acaba y empieza una canción de Marilyn Manson que da paso a los créditos. El surrealismo llega al final del todo cuando descubrimos que una de las compañías implicadas en la creación de esta película se llama Pull down your pants, o lo que es lo mismo, "Bajáte los pantalones". Amigos, yo sólo puedo esperar dos cosas de una compañía con ese nombre: porno barato o serie Z. En esta ocasión, estamos ante lo segundo. El logo de la compañía muestra varias piernas de muñecos que se quitan los pantalones¿¿¿??¿¿

-Una frase de regalo: Violator, mientras se dispone a golpear a Spawn con una pala, le dice "No te preocupes, te voy a bautizar. En nombre, del dueño y señor del mal, yo te confirmo como, ¡Spawn, general de los ejércitos de Las Tinieblas! ¡Álzate gran carbón! ¡Álzate duque de la fritura! ¡Sultán de la sartén! ¡Alcalde de la piel quemada!"

AL INFIERNO CON ESTO

Spawn es una producción que se tambalea entre los límites de la serie A y la serie B, y sus responsables, con 2 cojones, tuvieron la poca vergüenza de estrenarla en salas comerciales. No recomiendo el visionado de esta inmudicia a nadie, es un film insufrible, ni sus cutre efectos especiales consiguen hacerla divertida.

Actualmente, se está barajando la idea de hacer un remake, quizás salga una buena película, pero estoy tan hasta los cojones de las cintas de superhéroes, que se la podrían ahorrar. Además, si el payaso sale en los cómics, regresará para el remake, y la única manera de mejorar semejante personaje es evitar su aparición.

Acabo esta crítica contándoos una anécdota. Dimitri y yo, como no soportábamos la película, nos pasamos todo el tiempo hablando, hasta que un puto viejo sentado a nuestra izquierda se cabreó y le endiñó una hostia a Dimitri; inolvidable. La hostia recibida fue por culpa mía ya que en ese momento el único que rajaba era yo jajaja. Por supuesto nos cabremos con el viejo y seguimos jodiendo hasta que acabó la cinta.

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