TRASTORNO 6-12-2006 |
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Autor: The Watchful Eye Reconozcámoslo, el cine español es insuperable. ¿Uwe Boll? ¿Courtney Solomon? ¿Michael Bay? MARICONADAS, esos tres no valen ni media leche en comparación con Fernando Cámara. Este puto maestro que, recordemos, es el co-guionista de Más de 1000 cámaras velan por tu seguridad; no precisa de nada más que cuatro actores, una casa y 75 minutos de celuloide para despollar totalmente a la audiencia. Ni explosiones, ni tiempo bala, ni pollas, con un presupuesto irrisorio (y encima chupando subvenciones), el amigo Fernando reúne a cuatro actores que se aburren (o que se mueren de hambre) y se dedica a recrear una especie de pastel de cereza nauseabundo, que plagia sin ningún tipo de vergüenza Repulsión y Mujer blanca soltera busca, para intentar contarnos, de la forma más absurda posible, el supuesto descenso a la locura de una mujer que no puede quedarse embarazada, espoleada por la envidia hacia su hermana que sí que puede. El subproducto éste, que de entrada parte de una historia con la que ya cuesta llenar un corto de media hora, tiene probablemente LA PEOR DIRECCIÓN DE ACTORES que he visto este año en una película estrenada en cine. No hay ni uno solo que se crea una pajolera mierda de lo que está pasando, ni siquiera lo acaba de conseguir Najwa “Spanish Bjork” Nimri, que es de lejos la mejor actriz del reparto, como bien ha demostrado con actuaciones tan impecables como las de Fausto 5.0 o Abre los Ojos. Hasta ella fracasa, y mira que la historia es simple de cojones.
Una vez trascurrida la secuencia de créditos, compuesta de inquietantes imágenes de ecografías de fetos FEÍSIMOS; presenciamos la primera escena del film. Bueno, a los TRES segundos de película ya me estaba descojonando por lo infantil, falsísimo y acartonado de la interpretación de Najwa Nimri y sobre todo de Pep Munné, actor de teatro de talento supuestamente reconocido, la cual cosa me gustaría saber por qué. Una cosa es que seas actor de teatro y se te note y otra que actúes tan rematadamente mal que no sirvas ni para el teatro de una guardería. Porque la secuencia inicial, que se supone sirve para presentarnos a la pareja protagonista, parece un diálogo de obra de teatro de preescolar, o directamente, dos niños pequeños jugando a las casitas, los dos hablando por turnos y sonriendo sin parar. TRES SEGUNDOS de película y ya sabía que iba a ser una puta mierda menudo record, claro que al principio te resistes a creerlo. Pero pronto te ves obligado a aceptar la realidad porque a los dos minutos ya tenemos en pantalla al resto del reparto, la oligofrénica con ojos de drogodependiente llamada Ingrid Rubio, y Juan Sanz, que pese a ser el de menos “renombre” es el que mejor está; más que nada porque palma a mitad de la película y por tanto no sale mucho (menos aún con el duelo de divas que eclipsa la pantalla). La mierda inunda la pantalla y ya no nos salva ni Brandon Routh...
El asunto es que Najwa está embarazada de siete meses, está casada con un tío tonto y soso, y vive en una casa que te cagas con ASCENSOR (ah se me olvidaba decirlo, creo que Cámara también quiso copiar La habitación del pánico) que es utilizado en una secuencia IMBÉCIL DE LA MUERTE. Un día recibe la visita de su hermana (Ingrid rubio) y un maromo que la acompaña y que en apariencia es su novio (Juan Sanz). Como la Nimri está en estado de buena venturanza, pues le traen regalitos a la pareja, unas zapatillas para jugar al golf para él y (tachán, tachán...) ¡UN GATO PARA ELLA! Sí señor, el mejor regalo del mundo, el más apropiado para una embarazada, nueve de cada diez médicos lo recomiendan. Si quieres que un bebe críe parásitos de todo tipo, coja todas las alergias habidas y por haber y además se lleve algún zarpazo de bonus, regálale un gato a la madre dos meses antes del parto. Encima el gatito (gatita en este caso) se llama Jeanette. ¿Qué por qué lo digo? Bueno, luego lo explico pero ahora os doy una pista: Por que te vas?....por que te vas?
Bueno sea como fuere, la entrega de regalos sirve de excusa a la pareja Rubio-Sanz para quedarse de gorra unos cuantos días en la pedazo de chabola de la Nimri, y aquí empiezan los problemas. Al parecer la Rubio lleva tiempo intentando quedarse embarazada pero no lo consigue, hasta precisamente el día de su llegada a la casa de su hermana. Predictor en ristre descubre que acaba de quedarse en estado y lo comunica alegremente en la cena. Pero la felicidad dura poco porque a la mañana siguiente, se sube en una banqueta de madera CON UNAS PATAS COMO MI BRAZO DE GRUESAS para regar unas flores a petición de su encinta hermana, con tan mala fortuna que la banqueta SE ROMPE, pese a que antes hemos visto a la Nimri subida en ella, (y recordemos que ella está embarazada y por tanto pesa más ¿?); con lo que la Rubio se pega el costalazo padre. Claro, uno piensa ahora abortará y se cabreará que te cagas pero ¡¡¡NO!!!. La Rubio se levanta dice “estoy bien” y ya está. Durante el resto de día todos felices pero al llegar la noche... Mientras la Nimri y su marido echan un polvo, La Rubio se arrastra por el pasillo EN COMPLETO SILENCIO sangrando profusamente por sus sagrados orificios. Al principio parece que va a pedir ayuda pero ¡¡¡NO!!! Coge una toalla, se limpia la sangre y se pone a acunar el ensangrentado trapo cual muñeco Nenuco sentada en el suelo mientras emite guturales gruñidos tal que así: nngngngnghh, nngngngnghh... A la mañana siguiente todo parece normal, salvo por la Rubio que de este punto en adelante se dedica a poner caretos de autista-yonki (mas aún), con los ojos vidriosos y hablando con monosílabos. Además de golpe y porrazo se ha convertido en una especie de ninfómana chiflada. Esa noche intenta violar a Juan Sanz (literalmente) en el dormitorio para intentar volver a quedarse preñada, y más adelante intenta hacer lo mismo en el lavabo con un compañero de trabajo del marido de su hermana, que es invitado a una fiesta en la casa, sólo que el tío al ver el careto de oligofrénica de la Rubio no se empalma y ella lo envía a tomar por culo.
Además se compra un cargamento de Predictors, y los utiliza de cuatro en cuatro (¿?) aunque no por ello se queda más embarazada. Y claro como no se queda, las culpas las paga el gato, que acaba muerto y en el cubo de la basura donde permanece varios días, para ser descubierto de forma ridícula por la Nimri. Previamente hemos visto como el pobre animal recibía un puntapié de la Rubio al intentar subirse a su regazo mientras ella toma el sol en una tumbona con cara de estar cagándose en Dios (y Barbet Schroeder se caga en Fernado Cámara mientras tanto por ser un copieta de los cojones).
En este punto Fernando Cámara ya se desmelena y empieza a meternos sus hediondos giros de guión a discreción, para empezar, hay una escena donde Ingrid Rubio se está atizando una cuña de queso manchego en la cocina ella sola por la noche, y claro va cortando las lonchas con el cuchillo modelo Norman Bates de toda la vida. Su puto novio entra y tira no se qué al cubo de la basura, y al abrir la tapa descubre al gato muerto. “¡Hostias esta muerto!” dice estupefacto. Entonces nos enfocan a la Rubio cuchillo en mano con cara de loca como “sugiriendo sutilmente” que se lo va a cargar. A la mañana siguiente el novio no aparece por ninguna parte y cuando la Nimri le pregunta, la rubio contesta: “salió a correr”. Para mas inri, al pasar por el lavabo, la Nimri oye un misterioso goteo tras la cortina de la ducha... Pero como tiene prisa se va. Sí, todo apunta a que Juan Sanz se pudre en la ducha pero... ¡¡¡NO!!! resulta que sí se fue a correr (al cabo de unos minutos lo descubrimos) y lo del goteo, pues el grifo de la ducha, claro está. Una apestosa trampita de Fernando Cámara que constituye una laguna como un piano, que se resume en una pregunta ¿y lo del gato muerto qué? ¿Nadie dice nada al respecto? De la misma forma, al principio nos hacen pensar que el accidente con la banqueta es la causa del aborto pero ¡¡¡NO!!! Luego nos explican que la Rubio tuvo un aborto a los 16 años y desde entonces tiene la matriz dañada y no puede tener hijos. Pero a estas alturas ya importa un comino que nos estafen tan vilmente con estas triquiñuelas porque el espectador está, o muerto de risa, o fuera de la sala reclamando el importe de la entrada. Además está lo de la supuesta “manipulación” de la Rubio hacia su hermana, para enfrentarla a su marido y joder su matrimonio (¿?), consistente en enseñarle las tetas a él (¿dudábais que habría algo de esto en la película?) y luego decirle a su mujer que ha intentado tirársela. Ah, y al día siguiente decirle que es todo mentira (¿¿¿¿???? una pedazo de manipulación que te cagas, ríete de Hannibal Lecter...) Bueno para no alargar vuestra pesadilla más de lo debido; de la mitad para delante (minuto 37), se supone que la Rubio cada vez está mas loca (su cara de colgada es cada vez más intensa) y con la excusa de que el marido está en “una reunión de trabajo” (jugando al golf con sus socios, vaya morro tienen algunos), tiene lugar el clímax de la película. Tras el descubrimiento de una PEDAZO DE MANCHA DE SANGRE en el suelo de la cocina (mancha que no ha sido advertida antes porque no le sale del culo al director, ya que parece una paloma aplastada por un todo-terreno) la Nimri encuentra el cadáver de Juan Sanz en el sótano (la Rubio se lo cargó la noche anterior clavándole un Predictor en el cuello y no del todo porque al cabo de unas horas resucita ¿? y lo tiene que volver a acuchillar, ahora sí con el cuchillo modelo Norman Bates). Y entonces empieza un estúpido “tour de force”, como diría el doctor Boll, en el que las dos hermanas corretean por la casa y bajan por el ascensor para volver a subir por las escaleras (¿?). La rubio intenta retener a la Nimri en la casa para obligarla a tener el niño y luego quitárselo. “Demuestra” su locura profiriendo espantosos y ensordecedores berridos al oído de la pobre Najwa y regañando a un niño imaginario que supuestamente ve por la casa. Por el camino, llega el marido de su “reunión de trabajo” y la loca le da una sensacional paliza con un palo de golf, dejándolo fuera de combate. Al final la Nimri embiste a su estúpida hermana con la cuna del futuro bebe y la loca atraviesa la ventana del segundo piso, se pega la hostia contra el suelo y para postre los cristales de la ventana se clavan en línea sobre su cuerpo cual banderillas. Luego hay un puto epílogo en que vemos a la Nimri teniendo a su niño sin problemas, un burdo intento de sobresalto final poniéndonos a una enfermera que se parece a la rubio y utiliza un pasador de pelo idéntico, un plano del niño con ojazos negros sospechosamente parecidos a los de su difunta tía y ¡¡¡¡FIIIIIIIIIIIIIIIIIIIN!!!! ¿Me dejo algo? Ah sí, que el guión es una interminable colección de frases estúpidas a matar, por si no os había quedado claro. ¿Algo bueno? Sí, que la peli dura 75 minutos de mierda y sobre todo, que la entrada me costó 2 euros gracias a una promoción que tenían en el cine de mi barrio ayer jueves 30 de Noviembre (sólo un día, lo siento nenes). ¿Consideraciones? Pues para empezar que para ser una historia tan simple y plana y encima un puto PLAGIO remezclado de dos buenas películas (extranjeras), tiene tal cantidad de incoherencias que resulta bochornosa del copón. Empiezan estableciendo la premisa de que la Nimri tiene un embarazo delicado (tiene algunas pérdidas una noche, que luego son una falsa alarma); y después la tía corre, lucha, salta, grita, patalea y vive el espanto de encontrarse un cadáver en su propio sótano, ESTANDO DE SIETE MESES y no aborta ni a la de tres. Luego se les ocurre meterte como elemento de suspense nada menos que la canción ”¿Por que te vas?” de Jeanette (de ahí que la gata se llame así, se supone que es la canción favorita de la infancia de las dos hermanas, y por aquel entonces tenían una gatita que se llamaba Jeanette). Pues bien, hay una escena patética en el clímax final, cuando la Rubio tiene secuestrada a la Nimri, en la que la rubio obliga a su hermana a bailar con ella a ritmo de esta ñoña canción. Se supone que esto es alguna estúpida forma de decirnos que la Rubio está como un cencerro (Por si no ha quedado ya suficientemente claro con sus terroríficos alaridos y sus caretos de colgada), que sufre una regresión a la infancia y toda esa mierda pero... Joder ¿Por qué te vas?, ¿por qué te vas? Imaginaos a la Rubio dejando un momento el cuchillo para poner el CD de Jeannette en la mini cadena... Despollante.
En resumen, donde los mediocres como Boll o Solomon necesitan un mínimo de 90 minutos para desarrollar sus bazofias, Fernando Cámara se basta y sobra con 75, para embotellar tal cantidad de absurdeces en su película que directamente la convierte en otra obra de culto para nosotros, los amantes de las bazofias, y una patada en el culo más para el cine español; más que nada para no perder la costumbre de tirar el dinero de los contribuyentes por el báter y dar toda la razón del mundo a los que se cagan en el cine patrio.
Nota: * * * * |
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