|
TUNO NEGRO 23-6-2006 |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Autor: The Watchful Eye y Rusesky Aviso 1: En el siguiente texto se destripa vilmente el final de la película. Como ya se ha mencionado en infinitas ocasiones, el cine español se ha convertido en un género en si mismo, centrado casi exclusivamente en temas de denuncia social que suelen provocar la depresión y el aburrimiento más atroces en el común de espectadores. No es de extrañar pues, que las películas españolas suelan ser por lo general aborrecidas por el grueso del público, frente a un cine extranjero (no nos engañemos: americano básicamente), mucho más entretenido y comercial. Claro que hay excepciones, directores y guionistas que han intentado (y lo han conseguido con creces) apartarse de este “Hispano-dogma”, gente como Amenábar, o De la iglesia, que han apostado por un cine más comercial, sin perder las raíces en absoluto. Por supuesto hay quien no esta dotado del talento necesario para emular a los antes mencionados, y opta por la solución fácil: copiar vilmente el cine yanki, y hacer un slasher a la española, aprovechando el tirón que inaguró la celebérrima Scream. De esta iniciativa surgió una buena colección de títulos, (la mayoría pura mierda), de los cuales en Cinecutre se han analizado ya algunos. Destacan sobre todo School Killer, con el legendario Paul Naschy a la cabeza del reparto, y la esperpéntica absurdez titulada Más de 1000 cámaras velan por tu seguridad. Pero nos habíamos dejado una, que no podía caer en el olvido de ningún modo, la que nos ocupa hoy, la estupidísima Tuno Negro.
Esta es, probablemente, la película española que mejor ejemplifica el concepto “copiar el cine yanki” o más concretamente COPIAR A SCREAM. Como iréis viendo a lo largo de la critica, los plagios son constantes, aunque desgraciadamente este no es el único aspecto reprochable del film. Al “efecto deja-vu” hay que añadir un guión infantiloide y atiborrado de tópicos, unas lagunas argumentales que no se las salta ni Hulk, y unas interpretaciones absolutamente vomitivas, a cargo de rostros bastante conocidos del cine español, como Maribel Verdú, Fele Martínez, Eusebio Poncela o Enrique Villén, sin olvidar al energúmeno inexpresivo llamado Jorge Sanz, que constituye la guinda de este auténtico pastel de mierda ibérico. La película empieza, como no podía ser de otro modo, con una intro en la que presenciamos el asesinato de una chica (interpretada por Maribel Verdú, que supongo que debe ser la Drew Barrymore española en el inmundo cerebro del director de la película), a manos de un psicópata con máscara y cuchillo. La cosa se desarrolla más o menos así: En la universidad de Alcalá de Henares, en uno de los dormitorios del colegio mayor femenino, dos alumnas (Maribel Verdú y Carla Hidalgo) conversan (por llamarlo de alguna manera). Por lo visto esa noche el centro recibe la visita de esa horda de putos y hediondos bastardos con capa llamada tuna. Parece ser que las alumnas tienen algún tipo de sobrecarga hormonal que les hace acudir como perras en celo, atraídas por la repulsiva cacofonía de los tunos, cual ratas tras el flautista de Hamelín. Pero la Verdú ha descubierto los placeres del sexo virtual y rechaza la oferta de su amiga de acompañarla en busca de su ración de salchicha. Maribel, como ella misma dice tiene su “Tuno Particular”. En efecto, presenciamos como la chica contacta con un payaso disfrazado con máscara y peluca, que se hace llamar “Tuno Negro” (en ingles Black Serenade, N del A.) y que tiene la voz del doblador de Hannibal Lecter, en una especie de estúpido y falsísimo chat de voz.
Una vez su amiga se ha largado, Maribel descubre horrorizada que el Tuno Negro tiene la sana intención de cargársela por haber sacado malas notas, y para acojonarla le envía una grabación a través del chat (¿¿¿???) en la que se ve el exterior del edificio del campus dando a entender que el puto Tuno Negro anda por ahí. Maribel, absolutamente aterrorizada apaga el ordenador y, tras recibir una llamada de móvil de su amiga ninfómana, decide apuntarse a la fiesta carnal y dejarse de chats de mierda. Total, que sudando de las amenazas del Tuno Negro (que se supone que está a la vuelta de la esquina) la Verdú se ducha tranquilamente antes de salir. Por supuesto el Tuno se cuela dentro de la habitación y se pone a chafardear en el armario (¿¿¿???). Cuando Maribel sale de la ducha es atacada por el interfecto pero consigue zafarse y se pone a corretear por los pasillos de la universidad. Acaba dando con su culo en la capilla, donde es asesinada por el Tuno Negro. Pero antes de estirar la pata consigue arrancarle la mascara a su estúpido asesino (¡anda! ¡como en Scream!), y lo que parece hacerle mucha gracia si juzgamos su expresión facial. Al poco se oye un grito y una de las pánfilas que está en la balconada escuchando las horribles canciones de los Tunos da la voz de alarma: “¡¡¡¡¡¡¡Ha sido en la capilla!!!!!!” (joder, qué control). Las monjas y las alumnas, así como algunos tunos de mierda acuden raudos y veloces a la capilla donde se oyen gritos... los gritos de placer de Carla Hidalgo a la que se está tirando un tuno que parece el primo segundo de Pablo Carbonell. Tras ser pillados con las manos en la masa, los dos amantes parecen salir de un trance que les cegaba de forma inexplicable y se percatan de que en lo alto del palco de la capilla, donde la vería hasta Rompetechos (en inglés Roofbreaker N. del A.), se halla crucificado de forma imposible (excepto para Spiderman claro) el cadáver de Maribel Verdú (tal que Drew Barrymore aparece colgada del columpio en Scream). Todos se ponen a chillar como locos y aparece el título de la película.
Tras esta sarta de chorradas, la acción se traslada a Salamanca, al inicio del curso. La protagonista de la historia es Alex, a la que encarna Silke, una “actriz” cuyo único talento, aparte de estar buena, consiste en que es capaz de mantener una perpetua cara de mala hostia aunque la estén matando a cosquillas.
Silke llega a la universidad de Salamanca en noche de tormenta y enseguida conoce a Jorge Sanz y la tropa de estropeados que conforman el grupo protagonista, a los que veremos morir uno a uno como manda la tradición. Todos ellos forman parte de la tuna de la universidad, y por lo tanto no despiertan ninguna compasión en el espectador, que deseará verlos fenecer de forma lenta y dolorosa desde el primer momento en que aparecen. Edu (Jorge Sanz)
Protagonista y líder del grupo de impresentables. Cómo no, es el gallito del grupo lo que implica (según marcan los cánones) que provoca una absurda e inexplicable atracción en las Mujeres y por tanto, se folla a media universidad (incluida Silke). Jorge Sanz, nos obsequia con su habitual cara de palo y su interpretación de teatro de colegio. Deleznable. El Trucha (Patxi Freytez) El empollón del grupo. Estudia criminología, y se pasa la película haciéndose el listo, resolviendo acertijos con nivel de dificultad de parvulario y diciendo frases pedantes y supuestamente cultas. Quiere pillar al Tuno Negro para aprobar la carrera sin estudiar. Por supuesto morirá de forma estúpida y patética.
Alacrán (Sergio Pazos) El típico personaje con look heavy especialista en tecnología de tres al cuarto y pseudo-hacker de pacotilla. Para acabar de rematarlo es el camello de la universidad, y hace negocio vendiendo todo tipo de estupefacientes y pastillas varias a los estudiantes. Su muerte, aunque ridícula es una de las más imaginativas de la película (que tampoco es mucho).
Michelle (Rebeca cobos) Por supuesto, no podía faltar la rubia explosiva de grandes tetas y un poco bobalicona, calcada al personaje de Rose McGowan en Scream. Aunque se pueda pensar que es la zorra de la película por su forma de vestir, nada más lejos de la realidad. La tal Michelle no protagoniza ninguna escena de sexo, al contrario que Silke que se tira a todo lo que se mueve. Su muerte es, de largo, la más absurda de todas.
En el grupo hay también dos o tres personajillos secundarios más, que sólo están para añadir mas cadáveres al bodycount de la película. Completando el reparto del film tenemos a los siguientes personajes: Don Justo (Eusebio Poncela) De vez en cuando, a los actores de renombre, da igual del país que sean, se les va la pinza y participan en algún que otro bodrio (véase Robert DeNiro en Las aventuras de Rocky & Bullwinckle, o Dustin Hoffman en Esfera). Eusebio Poncela no podía ser menos. El veterano actor encarna a Don Justo, profesor de Teología además de Deán de la catedral de Salamanca. Su interpretación no es mala del todo, sólo se limita a ajustarse a un guión plagado de frases pedantes a la par que absurdas, que convierten su personaje en una especie de gilipollas pretencioso con sotana.
Víctor “el poli bueno” (Fele Martinez) Otro gilipollas que va de listo. Se supone que esta obsesionado con cazar al Tuno Negro. Tiene la teoría de que son “varias personas” (ha visto Scream), y no dudará en follarse a Silke para conseguir pruebas para su investigación (el deber es el deber).
Teo “el Poli Malo” (Enrique Villén) Compañero de Víctor, “Mr visión periférica” protagoniza una de las escenas más absurdas, y despollantes del film, casi al final del mismo.
Tras una breve presentación de los personajes y sus estúpidas motivaciones, no tardamos en presenciar como el Tuno Negro contacta con Silke a través del ordenador en el cibercafé de las universidad. Allí también se encuentra Victor el “Poli bueno”, al que nos encasquetan como posible sospechoso, al igual que todos y cada uno de los personajes que aparecen en la puta película. En esta escena (que también plagia descaradamente a una de Scream, los que hayan visto la película ya sabrán a cual me refiero), el Tuno Negro hace gala de la habitual cháchara Screamesca advierte a Silke que este curso se va a convertir en una bacanal, que se van a cagar en las bragas y blablablablabla. El muy cabrón no tarda en cumplir sus amenazas. En la escena siguiente asistimos a una boda amenizada por los tunos (Jorge Sanz y compañía). Durante la misma, Edu (Sanz) ha apostado a que se iba a tirar a la novia durante el banquete (en los lavabos). Pero hay un incongruente cambio de planes y acaba tirándose a la Mujer del rector (¿¿¿???) que es la que le pasa las respuestas de los exámenes, mientras que la novia es asesinada por el Tuno Negro. A raíz de esto Edu es considerado sospechoso de asesinato, lo que provocará que los dos polis estén incordiando a los estudiantes durante el resto de la película. Por su parte el trucha, hace una apuesta con su profe de criminología: si desenmascara al Tuno Negro aprueba la carrera (¡mira que bien! Me encanta el sistema educativo español), con lo que ya tenemos a otro desgraciado más jugando a detectives. Tras pensar cinco minutos, y saltear las bases de datos de todas las universidades españolas como el que se bebe un baso de agua, Trucha y compañía descubren el móvil de los asesinatos de Tuno Negro: se carga a los peores estudiantes, la cual cosa llena de terror y ganas de defecar a Edu y compañía, que son unos haraganes de mierda que llevan media vida repitiendo curso.
A partir de este punto los asesinatos se suceden de forma sistemática (como manda la tradición) dando lugar a una colección de escenas de sangre bastante mediocres de las que destacaré las mas interesantes un poco más adelante. Paralelamente a esto, Silke traba “amistad” con Don Justo (Eusebio Poncela), y decide hacer su tesis doctoral sobre la “Capilla de los Estudiantes” de la catedral de Salamanca. Don Justo le hace una estúpida advertencia “Todos los que hicieron su tesis sobre esta catedral suspendieron” (debían ser todos unos subnormales porque, como luego se ve, estaba chupado hacer la tesis de marras, solo hay que interpretar lo que dicen un par de bajorrelieves, ni medio folio vaya). Además de su puta tesis de pacotilla, Silke se dedica a follarse a Edu, y a Víctor, el “poli bueno“ (Fele Martínez), al que se liga durante una pelea de kárate en un gimnasio, y con el que protagoniza una ridícula escena de sexo al más puro estilo Instinto Básico. En dicha escena, absolutamente gratuita (como está mandado), Víctor esposa a Silke a la cama y se pone a hacer estupideces con un cuchillo mientras se la beneficia.
Resumiendo: El Tuno Negro se va cargando personajes hasta que sólo quedan los principales: Silke, Edu, el Trucha, Los dos Polis y Don Justo. La acción desemboca en un apoteósico final en el que se descubre que SILKE ES EL TUNO NEGRO. Si la película hasta ahora no era más que una serie de escenas de sangre con un guión infantil y facilón, al descubrirse esto, nos damos cuenta de que las lagunas argumentales son espeluznantes y que muchas de las escenas carecen de sentido. Hay una por ejemplo, en la que Silke se queda sola en una habitación y se acojona al ver una ventana abierta, que resulta despollante la segunda vez que ves la película (si tienes la poca vergüenza de ver este truño dos veces). A continuación os describo las peores escenas, donde se aprecia con claridad la absoluta absurdez de la película: PEORES ESCENAS Asesinato en la boda Como describo un poco mas arriba, El tuno Negro acuchilla a la novia en el lavabo. La nota de estupidez la ponen Alacrán y otro capullo más que graban el incidente con una videocámara desde el báter de al lado por encima del muro. La novia en lugar de gritar gime y suspira con cada puñalada como si estuviera teniendo un orgasmo, dándole a la escena una falsedad sin precedentes.
Fiesta en el deposito de cadáveres El Tuno Negro se carga a una estudiante de medicina (Marián Aguilera sumando otro éxito a su carrera como actriz) que utiliza chuletas para aprobar. De paso se finiquita también a dos gilipollas que están allí para gastar una broma a la copiona de turno, y como bonus al profesor de medicina, supongo que por ser calvo o algo.
Alacrán y las drogas Tras venderles pastillas a un par de estudiantes, Alacrán se toma un par y se pega un viaje de la hostia (totalmente absurdo porque se ha tomado únicamente dos pastillas estimulantes y parece que se haya comido dos kilos de amanitas muscarias), durante el cual el Tuno de Mierda se despacha a gusto acuchillándolo. La nota de color la pone un chapucero efecto digital en forma de serpiente, que se supone es una alucinación producida por las drogas.
Michelle se quema, se quema Michelle Esta es la muerte más patética, absurda y falsa de la película, no sólo porque, como se verá, es del todo imposible que se produzca (por aquello de que Silke es el Tuno), sino porque aunque no fuera así, la ridiculez de la escena alcanza cotas deleznables. Todo empieza cuando Michelle (la rubia tetona) sale a la calle a dar una vuelta. El Tuno Negro envía una grabación al ordenador de Silke, siendo presenciada por el Trucha Edu y la propia Silke (que, recordemos, es el Tuno de los cojones). En dicha grabación se observa a Michelle caminando por la calle. Silke y el trucha salen a buscarla mientras Edu les da indicaciones a través del móvil basándose en la grabación. Acaban llegando a una plaza en el centro de la cual está Michelle atada a una estatua. De repente alguien parece encender unos regueros de gasolina que hay por el suelo (alguien que NO puede ser Silke porque ella está presente ¿¿¿???) y que llegan hasta la base de la estatua. Al mismísimo segundo siguiente Michelle arde como una tea. Trucha sujeta a Silke (que como sabemos es teóricamente la autora del crimen) para evitar que ayude a Michelle diciendo sandeces como “ya no puedes hacer nada por ella” al más puro estilo Gandalf (¡¡¡¡iros insensatos!!!!), y deja tranquilamente que la rubia se haga a la parrilla (para eso están los amigos).
Amuchalipse now El clímax final de la película. Los dos polis acuden a la catedral durante el certamen anual de tunas convencidos de que el Tuno negro son varias personas (¿¿¿???) y que el mundo corre un grave peligro. Para amenizar el asunto un puñado de idiotas (suponemos que alumnos de la universidad) se dedican a corretear disfrazados de Tuno Negro (como en Scream, para variar). Aquí tiene lugar otro momento despollante del film. Teo, el “poli Malo” armado con un revolver más grande que él, se dedica a tirotear a todos los capullos disfrazados que se encuentra, montando una verdadera masacre en cinco minutos sin venir a cuento de nada.
Mientras tanto, Edu encuentra al Trucha manoseando el cadáver degollado de un cura (¿este también sacaba malas notas?) y pensando que es el asesino se lía a hostias con él. No tardan en darse cuenta del error al oír el grito de otra estudiante asesinada. Poco después Edu es acuchillado por el Tuno y el Trucha es rociado con gasolina y quemado vivo. Mientras arde, en un acto de extrema idiotez le suplica al Tuno que le deje ver su cara. Entonces se revela que Silke es el Tuno Negro (con lo que gran parte de lo anteriormente visto se convierte en una especie de chiste de Cruz y Raya). Además, descubrimos que la catedral está llena de regueros de gasolina por todas partes (¿¿¿???) con lo que a los dos minutos el edificio entero ya arde por los cuatro costados (y eso que es de piedra),
Finalmente, Víctor el “poli bueno” se enzarza con el Tuno Negro en una ridícula pelea de Kárate jodidamente mal coreografiada, donde los golpes pasan a tres kilómetros de distancia de los actores. Tras cuatro (4) golpes, Víctor tiene la cara totalmente hecha puré como si le hubiera pasado un tractor por encima. Mientras se arrastra por el suelo cual heroinómano en busca de su dósis, El Tuno Negro se dirige a la puerta secreta de la capilla de los estudiantes (sí, tiene una puerta secreta) para huir. Víctor se levanta a duras penas y le encañona con su pistola (¡a buenas horas imbécil!) pero el Tuno se quita nuevamente la máscara y Víctor es incapaz de disparar porque “está enamorado” (sin comentarios). Aprovechándose de la incompetencia del madero, el Tuno/Silke toma las de Villadiego, y al poco entra Teo, el “poli malo” que ya se ha cansado de matar estudiantes disfrazados, y saca a su vapuleado compañero del edificio.
Epílogo de mierda Consta de dos escenas. En la primera los dos polis están en la oficina del forense. Allí hay el cadáver calcinado de una joven. Con una explicación harto confusa nos hacen entender más o menos, que la verdadera Alejandra Alonso (Alex) es esa que está en la camilla, y que la que se escapó no tiene identidad conocida “es un fantasma”. Una soplapollez vamos, pero a estas alturas ya se les permite todo. La ultima escena del film nos muestra al inútil de Don Justo en la habitación de Silke, viendo una grabación que ésta ha dejado para él. En dicha grabación aparece con una absurda peluca rubia diciendo chorradas como “es un privilegio acceder al conocimiento” y “sólo limpio la universidad de gente que no la merece” (¡pero si has incendiado una catedral en tu estúpida cruzada gilipollas!). Don Justo balbucea un par de incoherencias del palo “pero eso que haces es malo, tu mamá y tu papá se van a enfadar mucho” y la película termina, dejando al espectador indignado, patidifuso y muerto de risa a partes iguales, como si se hubiera comido la mierda defecada por un marciano y ésta, además de mal sabor, tuviera efectos psicotrópicos.
CONSIDERACIONES FINALES Al menos no se puede negar que la película es más o menos entretenida pese a los bestiales 110 minutos que dura, y si se tiene el suficiente sentido del humor (o los suficientes pocos escrúpulos) te la puedes tomar como una especie de pasatiempo: “encuentra los plagios a Scream” (o más bien, “encuentra las diferencias”, que acabarás antes). Las gilipolleces que se ven y se escuchan amenizan lo suficiente el visionado para que puedas aguantar hasta el final sin necesidad de estupefacientes. El diseño de producción es bastante aceptable, y se nota que el dinero que se han gastado ha dado sus frutos. La banda sonora cuenta con “grandes éxitos” de grupos que por aquel entonces despuntaban como “El Canto el Loco” y “El Hombre Gancho” que harán las delicias de los habituales consumidores de ese tipo de excrementos. Los efectos especiales no están nada mal (para ser española) aunque algunos efectos digitales cantan un poco, como los estúpidos regueros de fuego. A destacar las aberraciones en lo que a informática se refiere, como la escena en que graban un vídeo en un CD mientras se está reproduciendo, o cuando acceden a las notas de los estudiantes de todas las universidades de España tecleando dos segundos. En resumen: si os gusta ver chorradas a granel y a actores conocidos haciendo el ridículo más espantoso, sin olvidar la indispensable ración de sangre y tetas, no lo dudéis: Tuno Negro es vuestra película. Que aproveche cabrones.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Para una óptima visualización del sitio web, se recomienda utilizar el navegador Internet Explorer y una resolución de pantalla de 1024x768 Píxeles. Contenido Original © 2006 Cinecutre |
| NOTICIAS |
| ESPECIALES |
| DIRECTORES |
| ACTORES |
| FRASES |
| ESCENAS |
| CACAMAN´S BAKERY |
| LA NEVERA DE ZUUL |
| JUEGOS |
| PREMIOS |
| FORO |
| TRIBUNA DE OPINIÓN |
| SOBRE LA WEB |
AFILIADOS |