Venganza Ciega en DVDGO
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VENGANZA CIEGA 1-5-06

Autor: DimitriHardcore

Terminamos nuestro amplio reportaje de El crepúsculo del héroe con la que quizá sea una de las peores películas de la filmografía de Steven Seagal: Out For a Kill o aquí en España Venganza Ciega. Curiosamente esta película está dirigida por Michael Oblowitz, quien firma la ya comentada y deleznable El Extranjero . El por qué Steven Seagal, productor de esta cinta, se empeña en trabajar con este desgraciado es un gran misterio. Una de las razones más consistentes puede ser que Oblowitz cobre 10 euros por trabajo, o que su amor por el séptimo arte le haga trabajar gratis. Nunca lo sabremos.

Lo que es indudable es que a día de hoy, Steven Seagal es el rey del videoclub. Y no es una afirmación irónica, sino que es la realidad. Sorprendentemente el bueno de Stevie arrasa en los videoclubes de Estados Unidos y sus películas recaudan en el mercado de alquiler millones de dólares. Tal vez por eso, su agenda esté más apretada que nunca y no pare de rodar. Vale, los filmes son de un nivel subterráneo, pero mientras hagan dinero, todos contentos.

Comencemos de entrada analizando su título en español: Venganza Ciega. Muy prometedor sin duda. ¿Cómo? ¿Una película de Steven Seagal que gira en torno a la venganza? Pues sí, para variar nuestro cada vez más orondo héroe, deberá vengar la muerte de un ser querido, al que llorará unos diez segundos de metraje, para luego dedicarse a repartir leches y hacer justicia por su cuenta.

Antes de analizar el argumento, nos centraremos en los títulos de crédito. Ya las letras nos indican que estamos ante una producción de bajo presupuesto, cosa que bueno, ya lo esperábamos. Ahora, que el título de la película tenga ese tufo a “word art” es demasiado. ¿Tan difícil es hacer unas letras decentes? Semejante chapuza muestra, o que sus responsables no se toman muy en serio este producto, o que el presupuesto estaba destinado a otros aspectos de la producción, que SEGURO no era a efectos especiales.

En los títulos de crédito se muestra una especie de templo chino en la lejanía, oculto entre una montaña, que claramente es una maqueta. Dentro Seagal y su compañera han encontrado una serie de estatuas. Si para rodar una jodida montaña tienen que tirar de una mierda de maqueta, eso os hace una idea de hasta dónde llega el aspecto visual del film. Sus responsables no sólo intentan disimular las carencias de los efectos especiales, sino que se regodean en semejante chapuza.

Amigos, el clip del Word patrocina esta película.

Como Venganza Ciega es un film lleno de localizaciones, que de hecho un narrador nos va detallando, “2:06, jueves, París”, para relatar las memorables escenas nosotros haremos igual y dividiremos la historia en capítulos.

CAPÍTULO 1. MATANZA EN EL LOCAL DE STRPTEASE

La historia comienza aquí, con un grupo de policías y dos agentes de la CIA observando el local lleno de cadáveres, después de una matanza organizada por unos mafiosos chinos. Mientras la pareja de agentes americanos inspecciona la escena del crimen, a modo de flashbacks se nos cuenta la carnicería que se ha llevado a cabo. Es la escena inicial, y a los 50 segundos de metraje ya tenemos una ralentización. Todos, absolutamente todos los flashbacks posteriores son a cámara lenta. Toda triquiñuela es poca para llegar a los 90 minutos de metraje. Calculo que sin la cámara lenta, flashbacks y si las escenas fueran a un ritmo normal, la peli duraría unos 20 minutos menos.

Un grupo de orientales molestos con la salida de Xbox 360.

El director se recrea en las muertes de la masacre, mostrándonos a todos los que estaban en el local cayendo como moscas acribillados de balazos, ni la stripper se libra. Los chinos llegan en grupo, y desde luego se les ve a kilómetros que no vienen a ver el espectáculo. El festival de balas y de sangre de mentira digna de la Plaza Mayor hace acto de presencia.

El bote de ketchup no daba para más.

Los dos agentes de la CIA que llevan el caso son agentes antidroga que persiguen a la mafia china que está detrás de la carnicería y que quiere hacerse con el control total de la droga en Europa.

CAPÍTULO 2. LA MESA DE LOS MAFIOSOS

Esta mesa es por derecho propio una de las más míticas de la historia del cine cutre. Es la mesa donde los capos mafiosos chinos se reúnen para hablar de sus negocios.

La primera vez que vemos esta mesa, el director quiere dejarnos claro que es un “personaje” más del film. Cuando los chinos terminan su matanza en el club de striptease, uno de ellos remata a un tío que está moribundo y, acto seguido vemos una pistola dando vueltas en el aire ¿? sobre un fondo superpuesto de color rojo y sin dar un respiro el director nos presenta a los capos reunidos en una mesa, con la cámara acercándose a toda leche al cabecilla.

Lo más gracioso es que siempre que aparece la mencionada mesa, el plano de la cámara a 200 Km/hora se repite siempre. La mesa está ocupada por los líderes mafiosos, y en cada escena van quedando cada vez menos, porque Stevie se los va cargando uno a uno.

El cine de autor también engloba al género de la acción.

Para presentarnos a los futuros enemigos de Seagal, un narrador nos cuenta quién es y sus aficiones. Aparte de que es un recurso visto una y mil veces y que ha dejado de tener gracia u originalidad, es que en este caso no aporta nada y sólo sirve para que nos carcajeemos de los guionistas.

Este es el grupo de tan singulares comensales, que nombramos tal y como el narrador los describe en la película:

Sai Lo, de París. Controla el transporte de heroína del mercado francés. Tapadera: Lavanderías por todo París.

Tang Zhili, de Nueva York. Alias “El Pájaro”. Controla el mercado de narcóticos de Nueva York, dirige los garitos de apuestas de Ma jong.

Yin Quinshi de Sofía. Controla el mercado de la droga en Europa del este. Aficiones: Carreras de coches y paracaidismo.

¿Necesita saber el espectador a lo que dedica el tiempo libre un personaje secundario sin ningún tipo de relevancia? ¿Es para darle más profundidad al personaje?

Li Bo, de Shanghai. Controla las exportaciones de narcóticos de Shanghai. Tiene predilección por la gastronomía francesa (¡bien por él!).

Fang Lee, de París. Alias “El Barbero”. Controla el cártel de droga de París. Tiene fama de contratar asesinos atípicos.

Cualquiera contrataría asesinos eficientes, pero este señor no, este señor se decanta por asesinos peculiares, una gran noticia para el asesino mendigo.

Señor Chang, de Londres. Controla el mercado inglés, frecuenta locales de striptease.

Este es el grupo de malvados, a cada cual más retorcido y siniestro. Al jefe ni nos lo presentan, total, para lo que tarda en morir…

CAPÍTULO 3. SEAGAL EL ARQUEÓLOGO.

La presentación del personaje de Seagal no podría ser más atípica. Esta vez no es partiendo un brazo o persiguiendo terroristas, no, esta vez Seagal es un reputado profesor de arqueología, al que vemos por primera vez en la frontera china, desempolvando una antigua estatua china. Pero todos tranquilos, que Seagal sea arqueólogo no quiere decir que no sepa artes marciales.

Lo fácil sería pensar que es un antiguo agente de la CIA, o un ex marine o un policía retirado. Pero no, Stevie era un ladrón de arte que un día decidió cambiar el rumbo de su vida gracias a su maestro de arqueología, un chino que ya de paso le enseñó a reventar cráneos, y que es el padre de su compañera de excavación.

Seagal, emocionado tras recoger su enésimo premio al peor actor.

CAPÍTULO 4. LA PERSECUCIÓN.

Seagal y su exótica compañera se encuentran en China donde han descubierto unos restos arqueológicos. Los están clasificando y empaquetando, para enviarlos a los Estados Unidos. Como hace tiempo que no había un plano de mierda, el director, muy hábil él, decide ralentizar una hoja metiéndose en un plástico.

En esa hoja se escribió todo el guión de la película.

El caso, es que Stevie se mosquea porque unos tipos con gabardina y gafas de sol, a los que les falta una etiqueta que ponga: “Somos mafiosos os vamos a matar”; están merodeando por allí. Intrigado, descubre que en las estatuillas que habían encontrado, había droga dentro. Así que, como se teme lo peor, coge su todoterreno y se dirige con su compañera a la frontera china, mientras los mafiosos les persiguen a toda pastilla.

En esta persecución la música de intriga es gloriosa, se ve que el pobre compositor intenta forzar la tensión en el espectador y al hombre sólo le sale una musiquita con cuatro notas. Tampoco vamos a pedir que una producción de este calibre tenga a John Williams.

De nuevo, en esta escena en la que se nota que el que lleva el coche es un doble (algo lógico), las ralentizaciones hacen acto de presencia. Esto ya no es muy novedoso, lo que es novedoso, es el plano Matrix que se marca el amigo Oblowitz. De una metralleta de los malos, comienzan a salir balas con estela, como en la película de los Wachowski, pero claro, sin el presupuesto de ésta. El resultado son unas balas superpuestas que parecen un dibujo animado, y que como no podía ser de otra forma impactan en el cuerpo de la compañera de Seagal.

El gobierno rumano intentando que Seagal abandone su país por la fuerza.

CAPÍTULO 5. VACACIONES EN UNA CÁRCEL CHINA.

Al llegar a la frontera, arrestan a Seagal por tráfico de drogas, ya que todos los envíos de las figuritas estaban a su nombre. Encima que se cargan a su compañera, al pobrecillo le acusan de narcotraficante y le enchironan en la cárcel. Lo realmente curioso, es que uno pensaba que las cárceles chinas, como las turcas, tenían fama de ser muy duras. Pues aquí Seagal está como en casa, tranquilamente en su celda.

Mientras tanto, la mujer está en Connecticut sin enterarse de nada, hasta que mientras se está tomando un té, ve por televisión que su marido ha sido arrestado por suministrar droga a toda Europa del este.

Ya se sabe que tener un vaso o una taza en la mano y que te den malas noticias es incompatible. Así que la mujer, sorprendida por la noticia tira la taza y derrama el té. Topicazo al canto, que el señor director lo adereza con ¿quién lo adivina? Sí, otra ralentización. La mujer, en un alarde de expresividad, no cambia la cara ni cuando se supone que su marido ha sido arrestado en China. Vaya matrimonio de estatuas.

Una taza cayendo es pura poesía narrativa.

Como decía, Seagal en la cárcel está como en un hotel, con compañero de celda “guay” y todo. Como ya se comentó en la biografía de este actor, ante las acusaciones de racismo, a Seagal siempre se le colocaba algún compañero de distinta raza, para que se viera que era un tipo abierto y sin prejuicios. Aquí, a los dos minutos, el Seagal se hace coleguita de su compañero negro, que estaba en prisión por traficar con marihuana.

La DEA se trae a Seagal para USA, conscientes de que ha sido víctima de una trampa de los mafiosos chinos, que deciden liquidar al arqueólogo más famoso después de Indiana Jones.

CAPÍTULO 6. DUELO EN EL TANATORIO CHINO.

En el tanatorio del barrio chino de Nueva York se encuentra el padre de la compañera de Seagal asesinada. Stevie va con toda su buena voluntad a dar el pésame al padre, quien es además su mentor en arqueología y el hombre que le enseñó a repartir hostias.

Cuando Seagal se queda solo para meditar y entrar en contacto con el alma de su difunta amiga, los dos monjes budistas (¿?) que están en el tanatorio le empiezan a atacar. De repente hay una inexplicable explosión, de verdad, no se sabe de dónde sale ni por qué. Y los dos monjes llegan con espadas para matarle. ¿No sería más fácil llegar con sigilo y degollarle? No, estos llegan con una explosión para que al enemigo le dé tiempo a reaccionar. Inconcebible.

Las bengalas y los petardos son baratos y fáciles de usar.

Los monjes llegan con una espada cada uno y Seagal se defiende con un palo que había por ahí. Las coreografías están concebidas teniendo en cuenta que Stevie ya no es el que era y está mayor. Aparte de su barriga de la felicidad, que demuestra que en Navidad el dinero se le va en turrones.

Los pobres monjes, a los que se les ve bastante ágiles y en forma, combaten a dos por hora para que al otro le dé tiempo a esquivar o a propinarles algún golpe.

Al corro de la patata…

Los monjes por cierto, tienen la habilidad de elevarse tres metros del suelo y mantenerse en el aire más de diez segundos sin caer. Superhombres sin duda, a los que Seagal se pasa por la piedra con dos galletas. Lo que desconocíamos es que aparte de ser un dios en haikido, también es un genio del fútbol comparable a Ronaldinho, cuando coge una katana que está en el suelo con el pie y se la pone en la mano: sencillamente digno de un Balón de Oro.

Con Seagal en el equipo, Florentino jamás se hubiera marchado.

El duelo entre katanas nos descubre otro aspecto de baja producción. Y es que las espadas son dignas de tómbola de pueblo, las hojas se mueven como si fueran de plástico (que lo son).

CAPÍTULO 7. LIÁNDOLA EN EL RESTAURANTE.

Los mafiosos se han mosqueado con Seagal, pues se ha cargado a dos de los suyos. Nuestro héroe se dispone a tener una cena romántica con su mujer, a la que podrían sustituir con una muñeca hinchable y no notaríamos la diferencia.

Los chinos van al restaurante para pedirle a Seagal que no se meta en sus negocios, a lo que él no pone ningún impedimento. Pero si esto hubiera quedado así, no habría película, con lo que hay que buscar una excusa para que se arme una gorda en el restaurante y así poder destrozar el decorado, que es para lo que está diseñado. Cuando Seagal y los mafiosos están a punto de despedirse, el cabecilla le hace una advertencia: o se aleja, o matarán a su perro, a él y a su mujer.

Steven Seagal sonriendo, hay que inmortalizar este momento histórico.

Un hombre razonable que quiere proteger a su familia (y a su perro), hubiera pasado sin más de la amenaza y listo. Pero Seagal no, sus ansias de matar son tan profundas, que se la suda los que están a su alrededor, a él no le tose ni Dios, así que comienza a darse de hostias con todo el que se pone en su camino.

Hay gente que hace lo que sea con tal de no pagar la cuenta.

La lucha en el restaurante nos obsequia con cientos de golpes, de mesas rotas, de comensales gritando y de balazos injustificados. Cualquier objeto es pasto de las balas, todo ello aderezado con música de ópera de fondo. Salvo Seagal y su mujer todos mueren, mafiosos, camareros y comensales.

Parece que Seagal no disfrutó con el menú de Bienvenida Pérez en Esta cocina es un infierno

CAPÍTULO 8. COMIENZA LA VENGANZA.

La parejita vuelve a casa tras la matanza del restaurante. La mujer le pide explicaciones sobre lo que ha ocurrido y por qué le querían matar. Seagal, con su expresividad de siempre, promete solucionar el asunto.

Ya en la cama, un ruido despierta a Stevie en plena noche, y éste no duda en investigarlo. Coge una linterna, y sale fuera de la casa para ver si hay alguien. Tdos los elementos están dispuestos para que Seagal enviude en cualquier momento, pues su mujer está en la casa desprotegida.

En el momento en que se ve la casa desde fuera, vemos un detalle de la producción que nos deja desencajados. ¡El cielo está superpuesto! Las nubes pasan a toda velocidad pues se supone es una noche tormentosa. ¿Pero no habría sido mejor dejar un cielo negro y despejado? Además, los supuestos truenos son los típicos flashes de luz que cualquiera puede hacer en su casa.

Si tienes un presupuesto ajustado, lo normal es ahorrar costes en escenas que no requieren de efectos especiales, y dejarse la pasta en momentos de acción donde sea más necesario. Pero como el director de este engendro es un pobre hombre, prefiere hacer un efecto especial con un puto cielo nocturno superpuesto, que provoca la carcajada.

Si querían que no notáramos que están en una mierda de estudio, van frescos.

La casa estalla de repente, y aquí sí que los efectos especiales cantan La Traviata, porque el fuego no podría estar peor conseguido. Pero de nuevo, el director como es un inepto, en vez de mostrar esa mierda de pirotecnia lo menos posible, se regodea en ello con 80 planos de la casa ardiendo y Seagal entre las llamas, en un momento memorable, aderezado con unos cuantos flashbacks de la mujer y los mafiosos en blanco y negro.

¿Y de qué se sorprende si acaba viudo en todas sus pelis?

Todo está preparado pues, para que Seagal tenga un motivo para matar, que es lo que busca cualquier guión con él de protagonista. Stevie sabe hacer de viudo como nadie, y ahora sus asesinatos están más que justificados, pues han matado a su mujer.

CAPÍTULO 9. ATERRIZA COMO PUEDAS

Tras la muerte de su esposa, Seagal le promete a su maestro y padre de su compañera asesinada, que va a vengar ambas muertes. El maestro, un hombre mayor que parece inteligente, le da su bendición para que se cargue a todo bicho viviente y le anima para que lo haga.

Seagal acude a un piloto del que sospecha trabaja para los mafiosos. El piloto, con un asombros parecido a Lee Tamahori (alias “el rey de la calle”), se sube con él en la avioneta. Y aquí empieza una escena verdaderamente surrealista. Se supone que Seagal va con el piloto en la avioneta. Luego, lo normal, es que sea el piloto el que maneje el cacharro. Mientras ambos hablan, el piloto recuerda a Seagal, pues le llevó a China y le da el pésame por lo de su mujer. De repente Seagal pregunta, “¿cómo sabes lo de mi mujer?” y como era él el que llevaba el avión, comienza a descender de altura a toda leche, mientras interroga al piloto.

Extracto del diálogo:

Piloto: ¿Qué estás haciendo, eh?

Seagal: ¿Crees que estoy loco?

Piloto: ¡No, no!

Seagal: Respuesta equivocada, ¡estoy loco!

Piloto: ¡Sí, sí, estás loco!

Esta escena absurda, ni siquiera tiene razón de ser, pues si el piloto va con Seagal y éste sabe pilotar el avión ¿para qué coño va? Está claro que los guionistas no se preocuparon demasiado en los detalles, algo lógico si les pagan por escribir semejantes diálogos.

Seagal, tras disfrutar de los servicios de Lee Tamahori en pleno vuelo.

Lo mejor es que los dos policías que llevan el caso, están en tierra disfrutando de la temeridad de Seagal con los mandos de una avioneta. Y no sólo no les resulta peligroso, sino que el tío afirma: “Empieza a caerme bien ese profesor”.

Y como el presupuesto empezaba a escasear, en vez de filmar en exteriores con un cielo natural, que hubiera quedado realista y hubiera salvado dignamente la escena, los dos polis están frente a un cielo azul superpuesto, que de verdad no era necesario. ¿No es más fácil salir a la calle y ya está? Parece que lo que quieren es que sepamos que esto es serie B con todo el descaro.

“¿Tengo que mirar mucho más a esa pantalla verde?”

Seagal consigue sacarle al piloto que le contrató un barbero de Chinatown, a base de descensos bruscos, donde vemos planos frenéticos del suelo y el avión dando vueltas.

El piloto notifica a los mafiosos que ha mandado al profesor a la barbería de Chinatown, y aunque parece que ha hecho lo correcto, el capo ordena matarle sin venir a cuento.

CAPÍTULO 10. SPIDER-MAN, EL INCREÍBLE HOMBRE BARBERO.

Tal y como le ha dicho el piloto, Seagal va a Chinatown, concretamente a la barbería “El dragón oculto”. Allí, le esperan dos señores con cara de malos, pero Seagal se sienta, sabiendo que es el ganador de la pelea, por eso es el prota.

El viejo, que es uno de los de la mesa de mafiosos, le dice que no debió haber venido, y se va, dejando a Stevie con un chino extraordinariamente feo, con un peinado digno de Llongueras y una perillita de chico malo. Quizá sea la perilla lo que hace que este chino se pegue a las paredes y tenga la habilidad de ser la única persona del planeta a la que la gravedad le tiene sin cuidado. Para colmo, el amigo se comporta como un mono y emite una serie de sonidos guturales ininteligibles. Ya que tiene una habilidad especial para trepar por las paredes cual Peter Parker, llamaremos a este chino el Spider-Man barbero.

Sabíamos que Cañizares tenía admiradores, pero no tan lejos.

Para que os hagáis una idea de hasta qué punto Seagal sabe que controla la situación, empieza a luchar con Spider-Man sentado en una silla y literalmente, hace volar por los aires a su adversario.

El Spider-Man, que sin duda debía pertenecer a algún colegio para niños especiales, se dedica a hacer aspavientos y andar sobre cuatro patas, en lo que quizá sea un ataque especial para neutralizar a Seagal. Este hombre gira sobre sí mismo hasta elevarse por encima del suelo y se dedica a volar por toda la habitación. Seagal no parece inmutarse, así que se deduce que en el mundo de la película que la gente vuele y se pegue a las paredes es algo normal, o es que él puede ver los cables que sujetan al chino y por eso no se sorprende.

Bienvenido al mundo de Chinatrix.

Para vencer a enemigo tan escurridizo, Seagal usa la famosa técnica de la manta. Consiste en coger una manta, y mientras tu oponente corre por la pared como un poseso, tú la vas girando para llamar su atención.

Seagal, intentando inútilmente ser el protagonista del biopic de Manolete.

Cuando tu oponente te dirija una patada, tú coges la manta y la enrollas sobre su pierna para tirarle al suelo, y una vez en el suelo, con lo que te queda de manta asfixias al enemigo. Fácil, sofisticado y 100% efectivo. Lo que es muy útil es que si pretendes interrogarlo, por favor, no lo ahogues al mismo tiempo. Es posible que el sujeto muera y nos dé poca información.

Los polis, que habían estado siguiendo al profesor hasta Chinatown, comienzan a mosquearse y van tras su paso, al ver que tarda demasiado en salir. La mujer poli, una china también, cobra un protagonismo absurdo a partir de este momento y empieza a darnos el coñazo con su voz en off.

CAPÍTULO 11. LA TRASTIENDA DEL VICIO.

¿Qué se esconde en un restaurante chino? ¿Qué oscuros secretos guardan sus dueños tras esas puertas de las que entran y salen? Quién no ha especulado con la carne de rata, de gato, de anciano… Ahora parece que también los patos los sacan de los lagos más cercanos. Y es que las leyendas urbanas en torno a estos establecimientos, crecen cada día convirtiendo a los restaurantes chinos en garitos cada vez más entrañables.

Siempre se ha dicho también que las mafias blanquean dinero con estos restaurantes, y por supuesto, detrás de la cocina se esconden casinos, prostíbulos y demás sórdidos negocios.

Como esta es una película sin pretensiones, hay que hacer honor al tópico, y nuestro héroe pasa a una de esas habitaciones secretas con las que todos hemos soñado. En este caso, nadie le dice que se detenga o que no se puede pasar, nadie vigila, así que él entra tan campante, qué más le da, si no le van a tocar un pelo.

Los chinos también juegan a La Oca Borracha .

El panorama que se encuentra tras la puerta es de juego, tabaco, alcohol, mujeres de mal vivir, básicamente lo que encontraríamos en cualquier casino del mundo, pero en la trastienda de un restaurante.

Los seguratas invitan a salir a Seagal amablemente, pero éste les responde con sendas galletas, él no necesita invitación. Todos los chinos ludópatas se levantan ante tal osadía y las mesas y fichas vuelan a sus anchas.

El jefazo, otro miembro de la mesa de los mafiosos huye a toda leche y Seagal le persigue. Cara a cara con él, el mafioso intenta huir y Seagal le ata de una forma muy peculiar con una cuerda. El montaje arregla la chapuza para que no se note que Seagal no sabe atar una puta cuerda, de forma que no nos enteramos de nada y el mafioso ya sale atado. El por qué Seagal lo ata es una incógnita, pues es empujado al piso de arriba, se desata y ya está. El mafioso le dice que va morir, y que “estás jodido, blanco”.

Ambos inician una pelea en la que parece que se chocan las manos, hasta que la muñeca del chino acaba rota en tres partes. Por cierto, el chino sólo habla con proverbios chinos. Un hurra por los topicazos. Al no decir nada de Shai Lo, el capo jefe, Seagal le tira por la ventana, pues ya es inservible y merece morir.

Tras aprobarse en el Parlamento el Estatuto de Cataluña, la sede del PP llevó a cabo una serie de festejos para celebrarlo.

CAPÍTULO 12. DESCUBRE BULGARIA, UN PAÍS DIFERENTE.

Las investigaciones del profesor Seagal tras robar un libro secreto de los mafiosos, le llevan hasta Sofía, donde se va a realizar la operación más grande que jamás hayan hecho las familias chinas. Por supuesto la película no da la sensación de que los personajes se hayan movido, pues la sensación de que siempre están en el mismo escenario es escandalosa.

Los polis también se han ido hasta allí, porque sí, porque tenían que ir. Bulgaria se nos presenta como un país sucio donde todos son criminales, lleno de clubes de striptease y de rameras. El lugar ideal para cometer delitos, vamos. Como un país tercermundista gobernado por criminales. Viniendo de un director americano que no sabe ni dónde está Canadá pues hasta se puede entender. Pero por Dios, que el director es polaco, que es europeo, debería intentar dejar mejor a la Europa del este, en vez de caer en el tópico fácil, de nuevo.

El profesor Stevie va hasta una lavandería, que por ahora no va a destruir. Descubrimos que los mafiosos fabrican dinero falso en esta lavandería, que supuestamente será usado en la operación que se traen entre manos.

Bienvenido a Bulgaria, el puticlub de Europa.

La acción vuelve al club de striptease del principio, el del tiroteo. Los dos polis están siguiendo el rastro de Seagal y localizan a uno de los mafiosos que entra dentro de una tienda de tatuajes.

Aquí comienza una escena digna de película porno. Sin venir a cuento, la poli, se topa con las empleadas del local, que hablan en tono de línea erótica y parece que se excitan con cada palabra que suelta la poli. Parecen dos golfas buscando su presa. Si esto hubiera sido una de las que echan en el Plús los viernes, el desenlace hubiera sido del todo previsible.

La poli les dice que no busca un tatuaje, sino otra cosa (les pide droga) y las dos dependientas se miran y sonríen como si les hubiera pedido un juguetito de goma. La música además pone en situación, para darle una mayor carga sexual a la escena. La poli no sólo no se escandaliza sino que las sigue el juego y se pone a sobar a una de ellas. Puro delirio tortillero.

Bulgari Diaries 2: Tatoo Plaisure.

Mientras la poli es conducida al edificio de enfrente, su compañero que espera en la calle, es asaltado por los mafiosos que lo dejan inconsciente. Con lo que no contaban es con que Seagal ha presenciado la escena, y les sigue. Justo cuando han cazado a la poli y le dicen que se va a reunir con su colega en el sótano, aparece Seagal para solucionar el embrollo. Mientras Stevie va repartiendo estopa a los hombres, comienza una pelea femenina entre la poli y la de los tatuajes. Ambas de repente saben artes marciales y se empiezan a dar de lo lindo.

Además, Seagal es atacado por un gorila con una pistola, y el director nos ofrece un zoom a su ojo, para que veamos la importancia del momento. Muere en tres segundos, ¿por qué este actor merece un plano acercándose a sus ojos y el resto no?

La poli vence a la de los tatuajes con una patada que la deja seca, y la remata con un certero: “Tatúate esto, puta”, una frase ingeniosa y trabajada que demuestra la capacidad literaria de los guionistas, claramente dotados para la comedia.

CAPÍTULO 13. EL COCHE FRENÉTICO

Capítulo especial merece la escena en la que Seagal conduce un coche a toda hostia, persiguiendo a uno de los chinos que ha escapado. No sabemos de dónde ha sacado el coche, si es alquilado, robado. Estaba ahí y punto.

Mientras se inicia la persecución, la acción se intercala con el capo hablando histérico, y planos frenéticos y sin sentido. La policía búlgara intenta detener la persecución, con un cuatro latas hecho una mierda, pretendiendo dar caza a dos coches claramente superiores. El coche de policía sale volando a lo “Equipo A”, es decir, poniendo dos ruedas en una rampa y haciendo un giro en el aire.

Como es bastante difícil de narrar, os obsequiamos con un vídeo de la escena para que saquéis vuestras propias conclusiones.

Como veis, el mafioso se ha estrellado puede que a 200 por hora contra un escaparate y sale andando. Impresionante. Pero menos mal que sale vivo, pues es quien le dice a Seagal donde está Shai Lo, el último secuaz que queda antes de enfrentarse con el hombre, el jefe, el capo, el rey de la mafia china.

CAPÍTULO 14. LA LAVANDERÍA DE LOS HORRORES

Ya en París, queda un obstáculo antes de librar la batalla final. El escenario es una lavandería. De nuevo, Seagal entra como si fuera su casa. Shai Lo le promete que le va a enviar con su mujer al limbo, y comienza la lucha. Una lucha que se debió inspirar en el combate final entre Neo y Smith de Revolutions porque ese choque de puños a cámara lenta, parece un quiero y no puedo, tratando de imitar a los hermanísimos.

Así se hace un corte de mangas en la cultura china.

En esta oda a la cámara lenta, se observa con todo lujo de detalles como chocan los puños de los actores, y Seagal finiquita a su oponente lanzándolo sobre una mesa llena de dinero, en la que el director parece decirnos: “Si traficas y eres malo, recibirás tu merecido”.

No sabemos cómo, Seagal deduce por sí mismo que todos los secuaces que ha asesinado han sido utilizados por el jefazo para hacerse con todo el control. Así que Shai Lo no duda en decirle el paradero de su jefe. Todo era una conspiración perfecta urdida por una mente maestra y los propios mafiosos no son capaces de verlo, tiene que ser Seagal quien se lo diga.

CAPÍTULO 15. LA LUCHA FINAL.

Llegamos, por fin, al jefe final. Y es que este film sigue la estructura clásica de un videojuego. Vas enfrentándote a enemigos, que cada vez son más peligrosos, hasta que llegas al malo final, el que te cuesta un huevo de tiempo matar.

Toda la película esperamos ver al malo, al que sólo hemos visto hablar, peleando de una puta vez. Debe de ser un dios de la lucha, Seagal lo tiene realmente jodido. O no.

La pareja de polis es sorprendida a la salida de la lavandería, y el tío muere, en una escena rodada a cámara rápida, sin duda para acelerar la película y llevarnos, con diferencia, a la mejor escena del film y una de las más cómicas de la historia del cine.

Ésta es la cara del actor con la muerte más bizarra de la historia.

Cuando ya parece que Seagal y el jefe mafioso van a ponerse a luchar en un cruento combate, el mafioso se saca una bomba casera que explota y comienza a arder la habitación. El malo huye feliz y sonriente por una puerta falsa. Parece que Seagal no tiene nada que hacer. Qué equivocados estábamos queridos lectores. Stevie, preso de la furia, coge una katana y se abre paso entre el fuego.

El plano cambia a la calle, donde el mafioso está a punto de coger su limusina. Pero Seagal, que está en una ventana observándolo no va a dejar que escape. Con la ventana semiabierta… ¡Lanza la katana con tal precisión que le corta la cabeza al malo! Ya no sólo es que la katana esté superpuesta, sino que cuando la cabeza se separa del tronco, se ve claramente como es un muñeco de goma el que cae al suelo.

Esperábamos una pelea igualada, a Seagal sufriendo un poco, recibiendo alguna leche, sangrando algo, aunque sólo sea un labio. Nada, ni se despeina en toda la peli, ni siquiera cambia de ropa, un solo hombre sin armas de fuego es capaz gracias al aikido de desmantelar una red mafiosa.

La cosa termina con Seagal asistiendo al funeral de su mujer y largándose con la policía, lo que da a entender que ambos comienzan un romance, que si hay una continuación terminará con ella muerta, por supuesto. El tío se marca una venganza para honrar a su mujer, donde se cepilla a grandes capos chinos, y no tarda ni un día en olvidar a su esposa y largarse con la primera que encuentra.

CONCLUSIÓN

Venganza Ciega es el típico subproducto de acción de serie B. Es la típica cinta en la que un actor como Steven Seagal se mueve como pez en el agua, porque está hecha para su puro lucimiento. Una pena que los años se noten, y las escenas tengan que tirar del montaje para no mostrar las carencias del protagonista, al que un doble le hace el trabajo sucio.

Pero por mucho que esto sea un film de bajo presupuesto, el guión podría mostrar un poco más de coherencia, y no ser una sucesión de luchas estúpidas y repetitivas sin ningún tipo de lógica. Los chinos quedan retratados como seres malvados y sin piedad y Bulgaria, como un país de mendigos, delincuentes y prostitutas.

El director, Michael Oblowitz, el mismo que hizo El Extranjero muestra sus carencias haciendo un uso desproporcionado de las ralentizaciones, y hace gala de una incapacidad total para narrar una escena de forma sencilla. Todo tiene que tener algún artificio o alguna exageración. A este hombre le afectó mucho el estilo Matrix e intenta copiarlo sin éxito. La diferencia es que los Wachowski tenían una cantidad de dinero desorbitada y Venganza Ciega quizá no pase de los 10 millones de euros tirando por lo alto.

Y sobre todo, ya que no tienes presupuesto, intenta que los efectos especiales canten lo menos posible, y no muestres un cielo superpuesto a lo Mortal Kombat ni te recrees con las explosiones.

Venganza Ciega da lo que promete ni más ni menos, entretiene a ratos y a veces exaspera, pero merece la pena por sus peleas y por su secuencia final con una cabeza cortada con una katana desde una ventana. Esta película se estrenó en cines españoles en verano de 2004, cuando es un producto de videoclub. Como siempre las distribuidoras nos la colaron.

Nota: * * * * *

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