CYBORG RAGE 21-11-2006

Autor: The Watchful Eye & Rusesky

Aviso: Os voy a contar la peli enterita de pe a pa, si no sois unos verdaderos amantes de la mierda mas apestosa no sigáis leyendo, os podríais morir de asco por el camino...

Sí amiguitos, la colección Noche de Lobos (666 La Marca de la Bestia, Alucarda, Mutant Man) regresa a Cinecutre, y lo hace de la mano de uno de sus títulos más estúpidos, vergonzosos e incoherentes (es que no se salva ni la carátula, sólo hay que ver que ponen “fururo” en vez de “futuro”). Una odisea ambientada en el futuro apocalíptico de los noventa, donde los organismos cibernéticos vestidos de naranja imponen su ley y se benefician a las prostitutas sin pagar. Es la hora de la carne y el plástico, es la hora de... ¡Cyborg Rage!

MUNDO FUTURO, MUNDO IMBÉCIL

Cyborg Rage cuenta la historia de un mundo dividido: en un lado están los humanos, infelices habitantes de un gueto subterráneo y tercermundista, donde la gente no tiene hijos al parecer porque no mantiene relaciones sexuales (si no hay manos no hay galleta), y donde todo el mundo viste de forma hortera y anticuada. En el otro extremo, tras una mortífera barrera y subiendo una escaleras mecánicas, está el mundo exterior, una verde campiña gobernada por viejos encapuchados que se desplazan con carromatos; y custodiada por los cyborgs, seres mitad butanero mitad máquina, que diariamente descienden al mundo subterráneo en busca de sexo...

Pero antes de adentrarnos más en el argumento propiamente dicho, debemos conocer el aberrante contexto en el que se enmarca. Meternos en la atrofiada mente del guionista y sintetizar los pilares de su bazofia. En resumen, para entender el mierdoso y absurdo mundo futurista de Cyborg Rage, (y la parrafada que viene a continuación) es esencial que primero os repasemos algunos estúpidos conceptos básicos:

El Parque: Gueto mugriento y subterráneo donde viven los humanos, su principal industria son los puticlubs, que son frecuentados por los cyborgs butaneros.

Mundo exterior: Lugar donde viven “los Amos”, una mugrienta estirpe de viejos encapuchados que se desplazan en carromatos y que parecen controlar el destino de los humanos que malviven en el Parque.

En el futuro la contaminación no será un problema...todo lo demás sí

La Zona Prohibida: Zona que separa el Parque del mundo exterior. Consta de unas escaleras mecánicas y un portal con un chirimbolo con esfera electrostática en la parte superior, de esas que venden en los bazares de los chinos y que no sirven para nada, pero que molan para hacer fiestas de Halloween en tu casa. Sólo se diferencia en un pequeño detalle, este suelta unos calambrazos de aúpa, capaces de dejar frito a un ser humano.

"Lo controla todo es un alucine, es como un ordenador personal, es la bola de cristal..."

Muerte Negra: Misteriosa epidemia que hizo estirar la pata a muchísima gente hace 30 ó 40 años, y quitó las ganas de follar a los supervivientes.

Neutralizador: Pistola de juguete que utilizan los cyborgs butaneros para matar gente. Dispara rayos de color rojo que hacen un ruido así: “¡Chiu! ¡Chiu!”. Provoca grandes estallidos de chispas y causa enormes boquetes en los cuerpos humanos pero no puede atravesar el cartón.

Foto de archivo cortesía del Ejercito Estadounidense

Cyborgs butaneros: Ataviados con vistosos uniformes naranjas, estos energúmenos de tripas mecánicas bajan un día sí y el otro también al Parque para ir de putas. Disponen de visión nocturna y de gran fuerza, pero son incapaces de agacharse o correr, y sólo pueden disparar por turnos. Además, supuestamente hay sólo cuatro o cinco modelos de Cyborg que se repiten (faltaban actores que quisieran apuntarse a hacer esta mierda y cuando muere uno te ponen al mismo subnormal repitiendo el papel), distinguiéndose por llevar un numero tras su nombre. (Pepe 1, Pepe 2, Pepe 3...) Esto es totalmente absurdo y una cagada de guión como la catedral de San Pablo, ya que luego nos explican que en realidad son SERES HUMANOS MODIFICADOS, con lo que es del todo imposible que los fabriquen en serie. Pero bueno, si la única incoherencia de la película fuera esa....

"Y recuerde, no deje su bombona expuesta a la luz del sol o sufrirá la Furia Cyborg"

El más cabrón de todos ellos (y el que más se repite) es el modelo Nerón, que se parece a Christopher Lambert:

Visto el éxito de Metamorfosis, Lambert se dio cuenta de que tenía más futuro repartiendo bombonas...

MIERDA Y ACERO

La película comienza con una escena en la que vemos a un individuo de rostro acartonado corriendo por las calles del Parque, que están llenas de basura y de bidones con hogueras. Un par de butaneros le persiguen. Obviamente poco importa que vayan andando porque son cyborgs (aunque no lo parezca) y ello les permite no perderle la pista. El pobre payaso sigue corriendo inútilmente y, tras cruzar un descampado, llega a las inmediaciones de la Zona Prohibida. Antes de proseguir su camino, el hombre se para un momento a mirarse una extraña pegatina plateada que lleva en el pecho. Tras este extraño gesto, que sirve para que los butaneros le alcancen y le disparen con sus neutralizadores aunque sin darle, sigue corriendo y llega hasta el chirimbolo del portal de la zona prohibida.

Una insulsa grabación comienza a sonar dando la siguiente información: “Está entrando en la zona prohibida, tiene 10 segundos para identificarse. Empiece, 10, 9, 8, 7...” El tío pone la mano en el chirimbolo y acto seguido el artefacto le suelta un calambrazo acojonante, que lo electrocuta mortalmente; tras lo cual la estúpida voz informa de nuevo “No se puede acceder a la zona prohibida sin autorización”. Podía haberlo dicho antes la muy cabrona, porque lo que es ahora, al pobre fiambre ya se la suda. Lo más curioso de esta escena es que el portal está abierto (de hecho no hay ninguna puerta), nada impedía pasar al tío. ¿De qué sirve la identificación entonces? Es más ¿por qué pone la mano en el chirimbolo si está claro que no tiene autorización?

El gobierno americano planea colocar estos artefactos en sus aeropuertos a partir del próximo año, para eliminar a los terroristas islámicos. Si eres musulmán que no te pase nada...

Pero no hay tiempo para cuestionarse sutilezas, la acción continúa de modo frenético. Al instante siguiente vemos a un viejo conduciendo un carromato por una carretera de campo a plena luz del día, lo que solo es posible en el Mundo Exterior. En el carromato van dos butaneros, Hagen 4 y Nerón 5 que se dirigen al Parque para mojar el churro. Tras bajar las larguísimas escaleras mecánicas, llegan otra vez a la zona prohibida.

Hasta este punto uno podría pensar que la zona prohibida es el mundo exterior pero no es así, porque la siguiente escena nos revela sin lugar a dudas que la Zona Prohibida ES EL PORTAL DEL CHIRIMBOLO. Lo comprobamos cuando los butaneros se acercan a la mortal esfera decorativa y SE VUELVE A OIR LA MISMA VOZ: DICIENDO LO MISMO: “Está entrando en la zona prohibida, tiene 10 segundos para identificarse ...” así que, si es lo mismo para entrar que para salir, está claro que la zona prohibida se limita al área de la puerta ¿no? O eso, o el guionista es gilipollas claro...

Sea como fuere, esta vez la cosa rula y el maléfico chirimbolo permite el paso a los butaneros sin electrocutarlos. Acto seguido ya los vemos pasándoselo en grande, Nerón trajinándose a una morena, y Hagen pillando a dos bandas con una rubia y una pelirroja. De pronto, tras haber descargado su simiente cibernética, el butanero Nerón se percata de un extraño sonido: el llanto de un bebé. Al parecer esto le resulta alarmante al cyborg, ya que se pone a hostigar a la profesional del sexo:

-¿Qué es eso? ¡Contesta! (la agarra por el cuello)

-¿El qué?

-¡Es un bebé! (¿si lo sabe para qué coño lo pregunta?)

El mito erótico del butanero será una realidad cotidiana en el futuro...

El cyber-putero deja en paz a la puta y acto seguido arrea una patada a la puerta de la habitación y la derriba. Hagen por su parte se viste en un micro-segundo y sale al pasillo donde se reúne con su compañero (no sabemos cómo se ha enterado del asunto ya que estaba en otra habitación ¿?). Los dos energúmenos de metal caminan por un largo pasillo lleno de puertas, siguiendo el sonido de los lloros de bebé, hasta un apartamento mugriento donde se encuentran una joven acojonantemente guapa y bien peinada, y una especie de hermafrodita asiático adolescente que no levanta dos palmos del suelo, que tienen a un bebé metido en una caja de mandarinas.

El/la joven oriental se pone delante del butanero Nerón con los brazos en cruz, lo que provoca que el malvado cyborg lo/a coja en brazos y lo/a arroje sobre una mesa llena de objetos de atrezzo que se desmonta al no estar atornilladas las patas. El andrógino asiático se hace el muerto para no recibir más hostias y el butanero hostiga a la joven “top-model” preguntándole “¿quién es el semental?”. Hagen le dice que se calme, que no le haga daño porque el bebé necesita a su...(aquí se atasca, como si no supiera qué palabra utilizar, y es Nerón quien completa la frase: “Madre” ¿?). Nerón hace caso omiso de su compañero y, como la Miss Mundo Subterráneo se niega a responder, la mata rompiéndole el cuello (ella sacude levemente la cabeza para simularlo). Tras esto, los dos cyborgs se largan llevándose el bebé.

La ley de los cyborgs butaneros es inflexible: si la goma de tu estufa no está homologada, los cyborgs irán a tu casa, te matarán y secuestrarán a cualquier bebé que vean, como les ha pasado a estas dos personas

Para encontrar la salida del edificio utilizan un ridículo cacharro que emite pitidos. Una vez en la calle, les salen al paso unos tíos con tejanos que buscan paliza. Los dos cyborgs dejan al bebé en el suelo y se ponen manos a la obra. Nerón se divierte de lo lindo agarrando a los garrulos en volandas y arrojándolos contra unas cajas de cartón que hay apiladas por doquier. Curiosamente, prefiere liarse a hostias con sus adversarios antes que tirotearlos, aunque no se priva de hacer esto con el más tonto de todos ellos:

Con esta pose de gorila encabronado seguro que se asusta y se va corriendo... ¡Ups! creo que no...

En un momento dado, al dar un puñetazo la mano se le queda “trabada” entre dos travesaños separadísimos entre si y al tirar de ella SE LA ARRANCA, de forma despollante y absurda, con el único objeto de que se vea que el tío es un Cyborg (se ven cables asomando del muñón), ya que, recordemos, hasta ese momento NADA HACÍA SOSPECHAR TAL COSA. En este punto es cuando piensas por vez primera: ¿CYBORGS QUE SE VAN DE PUTAS?

"No importa, no necesito hacerme pajas, tengo crédito en el puticlub..."

Pero las reflexiones están de más, porque en medio de la estúpida batalla, aparece el héroe de la película. Un camarero bigotudo y vacilón (que curiosamente se parece a Tom Selleck, otro actor en declive) que tras una espectacular frase de presentación (“¿me esperábais?”) le suelta una sensacional patada voladora (bueno, voladora no, saltadora) a Hagen, y después le arrea unas cuantas más aprovechando la esperpéntica pasividad del butanero. Después recoge el neutralizador del suelo y amenaza a los cyborgs con él. Nerón suelta una estupidez como una catedral (“cuidado con lo que haces humano, no tienes cerebro para usar una arma tan sofisticada”) que provoca que el camarero karateka se cargue de un tiro a su compañero. Entonces tiene lugar una estúpida conversación donde se nos revela de forma gratuita gran parte de la trama:

-No es posible, somos perfectos, no morimos... (Nerón horripilado y estupefacto al ver a su compañero destruido)

-Todo muere, bienvenido al club.

-Te haré morir lenta y dolorosamente humano.

-Antes eras como yo, haz memoria, tú fuiste humano. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? ¿40 años?

-No importa, vais a pagar cara vuestra rebelión (¿¿¿???)

-Estamos hartos de ti y de los tuyos (a estas alturas, los espectadores también)

-Lloriqueos y gimoteos propios de un humano, sabemos que sois frágiles y escuchamos vuestras quejas (¿de qué coño habla?)

-Habéis roto las reglas, si nos matáis a todos ¿quién os proporcionará placer? (se refiere a las putas) Cuando no había Peste negra el mundo estaba habitado sólo por humanos y tú lo sabes (¿a qué cojones viene esto?)

-El mundo no existe (¿¿¿¿¿¿¿???????)

-Sí existe, detrás de la barrera, y hay humanos en él.

-Para ti y los tuyos ya no existe, vivimos mejor sin vosotros (mucho cuento pero bien que te vas de putas cabrón)

-Únete a nosotros, podríamos hacer grandes cosas juntos ahí fuera.

-No hay nada detrás de la barrera. Que te sirva de consuelo en tu último momento.

-Tu muerte es inevitable, la vida vence siempre. (primero, intenta aliarse con él, y luego le amenaza ¡ACLARATE COÑO!)

-Pero yo vivo (se mira el muñón mecánico mientras lo dice)

-Una vez fuiste como nosotros, ahora eres un amasijo de cables y acero.

Esta última (gracias a dios) frase parece cabrear al butanero, que de pronto se abalanza estúpidamente sobre el camarero del bigote. El susodicho esquiva la embestida y el cyborg incrusta su muñón en una especie de caja de fusibles que había detrás de su adversario, electrocutándose y cayendo al suelo, donde se queda inmóvil con cara de estreñido.

Del anterior diálogo de besugos deducimos pues los siguientes puntos:

1° Los cyborgs se creen que no mueren pero es una ilusión.

2° Los humanos están hartos de ellos y quieren rebelarse.

3° Los cyborgs utilizan a los humanos sólo como objetos de placer. Aquí aparece una interesante duda: Si sólo hay cyborgs de sexo masculino, ¿Para qué quieren a los hombres? ¿acaso hay cyborgs gays?

4° Hace 40 años los cyborgs eran humanos.

5° El mundo exterior que está tras la barrera a lo mejor existe y a lo mejor no, y en el habitan humanos y a lo mejor no.

6° El guionista padece algún tipo de dolencia en el cerebro que le hace escribir gilipolleces aburridísimas.

El caso es que nuestro amigo bigotón recoge la caja de mandarinas que contiene al churumbel y se larga de allí pies para que os quiero. Se dirige a otro mugriento apartamento done habitan sus amigos, una tía de aspecto ochentero y un tío con cara de tonto y vestido al estilo de los años 40, con gabardina, bombín y gafitas redondas:

Está claro, en el futuro triunfará la moda retro... MUY RETRO...

El bigotudo muestra el bebé a sus colegas y les dice que era hijo de un tal Damart (Termolactyl) que fue asesinado (de lo que deducimos que era el subnormal del principio, que debió abandonar a su mujer al pillarla poniéndole cuernos con el hermafrodita pigmeo asiático, la cosa se complica por momentos...). El caso es que la tía ochentera enseguida se pone a babear al ver al crío y lo toma en brazos. El bigotudo y su amigo chapado a la antigua se van a dar una vuelta mientras la tipa cuida al retoño y le lee un libro de cuentos que tenían por ahí, vete a saber por qué. El camarero y su colega vuelven al lugar donde se encuentran los dos cyborgs muertos. Mientras el camarero se pone a sacarle las tripas al cadáver de Nerón, tiene lugar otro diálogo de besugos que nos revela el resto de las claves de la película:

-Parrine (así se llama el colega del bigotudo) , ¿sabes cómo los sintéticos llegaron donde están?

-No tengo ni idea.

-Seguridad. Antiguamente había mucha gente con poder, no formaban parte del gobierno pero tenían posesiones (como la niña de El Exorcista), mi padre decía que fue por algo llamado Dinero.

-Nunca supe cómo ocurrió (me parece que no está haciendo ni puto caso a lo que le dice su amigo)

-Creo que era una droga, un afrodisíaco o algo parecido.

-¿Y eso es peligroso?

-Muchísimo (si tú lo dices) , como fuera, esa gente repleta de dinero apartaron a todo el mundo para preservarse a sí mismos. La violencia se impuso en la sociedad, crearon un ejército para su propia seguridad, pagaron mucho dinero para conseguir gente joven. Los bebés empezaron a desaparecer, ellos se los arrebataban a sus padres, les lavaban el cerebro y los entrenaban para su ejército, particular, cambiaban partes de su cuerpo por órganos sintéticos, así los podían utilizar de reemplazo para cuando necesitaran un transplante (¿¿¿¿¿?????, en este punto, el bigotudo arranca el corazón mecánico del cadáver del cyborg muerto).

-¿Estás seguro de eso Kendal? (ese es el nombre del camarero bigotudo, pero para mayor descojone, seguiré llamándolo camarero, o bigotudo el resto de la crítica)

-Sí. Desde hace 30 años (¿no eran 40?) en su mayor parte son máquinas o sintéticos. No han conseguido sustituir el cerebro humano pero aún así tienen deseos humanos y pasiones (sí pero no, ¿en que quedamos?) ¿cómo crees que ha podido suceder?

-Tira eso (se refiere al corazón arrancado. El tío sigue sin escuchar nada de lo que le dice el bigotón. Bien hecho).

-No, no. Esta es la fuerza que los mueve. Veamos lo que le sucedió a Nerón...

El Bigotudo acerca el corazón de plástico a la caja de fusibles de la pared y comienza a acercarlo y alejarlo, haciendo que las luces del plató de rodaje parpadeen.

-¿Te das cuenta de la energía que circula por aquí? Prácticamente la de todo el parque... (wow...)

De esta segunda conversación acabamos de deducir las cotas de subnormalidad del guionista, al descubrir la diarrea de absurdeces que conforman el universo de la película:

1° Estos idiotas no saben lo que es el dinero.

2° Hace 30 años los ricachos reclutaron bebés para convertirlos en soldados cyborgs y así les protegieran del resto de la sociedad (¿¿¿???)

3° Los cyborgs son cyborgs sólo para que sus órganos de plástico sirvan como recambio si necesitan un transplante (¿ellos? ¿Sus amos? ¿sus amos también tienen órganos mecánicos o son los órganos originales de los cyborgs?)

3° Los cyborgs siguen teniendo el cerebro humano PERO (¿no debería ser “así que”?) se siguen poniendo cachondos, (por lo visto los humanos no sienten pasión y los robots sí, no hay quien lo entienda) y necesitan irse de putas de vez en cuando, porque según parece no hay cyborgs hembra (Kristanna Loken aún no existía).

4° El corazón arrancado de un cyborg puede hacer parpadear las luces del plató si lo acercas a una caja de fusibles.

5° El amigo del camarero bigotudo está sordo o es idiota (o es demasiado listo para hacer caso a las tonterías que dice su compañero).

Bueno, el caso es que tras esto cambiamos de escena y presenciamos el regreso de los cyborgs, en busca de una nueva ración de almeja. Antes de dirigirse al puticlub se pasan por un club ochentero donde un coreógrafo punky está ensayando un número musical con un grupo de strippers ochenteras. Al parecer se han dado cuenta de que en la última excursión putera, dos de los cyborgs no regresaron, y ahora otro Nerón, (recordemos que hay varios, pese a que es IMPOSIBLE) hostiga al coreógrafo preguntándole dónde están. El pobre tipo no tiene ni idea pero milagrosamente no es ejecutado (iban escasos de extras, y había que aprovechar el personaje por estúpido que fuera).

Los cyborgs utilizan sofisticados y futuristas métodos de interrogatorio para sonsacar las primitivas mentes humanas

Los butaneros se largan de allí y se dirigen al prostíbulo, donde se encuentran al camarero tras la barra del bar (¿dónde si no?). Comienzan a hacerle preguntas sobre sus compañeros desaparecidos, y nuestro amigo empieza a dárselas de listo haciéndose el sueco y contando cuentos chinos. Por desgracia, los cyborgs son zoquetes pero no tontos y, dándose cuenta de las patrañas que están oyendo de boca del bigotudo, sacan a todas las putas y a unos cuantos tíos que no se sabe bien qué hacen allí, y los sientan a todos en un sofá, amenazando con matarlos si el bigotudo no empieza a cantar.

Obviamente nuestro amigo se pone a rajar que da gusto pero sigue haciéndose el inocente (“Sí, los vi pero se fueron y no volvieron”) con lo que Nerón se encabrona y se carga a una puta. Entonces el camarero saca su neutralizador (¿no podías hacerlo antes subnormal?) y se lía una ensalada de tiros totalmente avergonzante, en la que cyborgs y bigotudo disparan POR TURNOS y se quedan quietos esperando a que el otro les dispare. Además, los cyborgs disparan A LAS PUTAS que huyen despavoridas, en vez de a su enemigo, que les está acribillando a base de bien. Cuando todos los butaneros están muertos (menos uno que escapa con el brazo a la funerala, andando tranquilamente), a Parrine le entra un absurdo ataque de pánico y empieza a decir estupideces como “¡No tenemos forma de escapar, estamos acabados, muertos, sin salida!”

No intentéis entenderlo, las tácticas de combate de estos avanzados seres escapan a nuestra comprensión

Entretanto, el butanero superviviente se dirige al mundo exterior para chivarse de la paliza que han sufrido sus compañeros y volver con refuerzos para vengarse. Todo ello provoca que los humanos se vean obligados a luchar abiertamente contra los cyborgs, con lo que queda resuelta la siguiente media hora de película. Pero antes de que empiecen las hostias, el bigotudo tendrá que convencer al resto de humanos para que empuñen las armas y se apunten a la revolución. Para ello convoca un reunión en el club del coreógrafo punky y les cuenta a todos un montón de historietas que supuestamente le contó su padre sobre el mundo exterior. También les enseña como funcionan los neutralizadores que ha robado a los cyborgs muertos cargándose una mesa de jardín de un disparo.

Luego les enseña a todos el bebé, dejándolos patidifusos y espeluznados a todos. Aquí se descubre otra absurdez más: al parecer, los humanos CREíAN que después de la Muerte negra ya NO PODíAN TENER HIJOS (aquí es donde yo establezco la hipótesis de que después de la epidemia dejaron de follar porque si no, no se explica, es obvio que sÍ que pueden concebir), así mismo lo dice el bigotón: “esta niña prueba que no somos estériles” (¿¿¿???). Pese a todo, algunos humanos siguen sin estar convencidos del asunto, sobretodo el coreógrafo punky que es un cagón de mierda.

El caso es que los tres protagonistas (bigotudo, Parrine y la tía ochentera) se van a un escondrijo secreto que Parrine conoce, donde la tía y el bebé estarán a salvo de los tiros que pronto llenarán el aire. Tras unos cartones amontonados en un oscuro callejón sin salida, se encuentra la entrada a un inmenso complejo que parece más un bloque de pisos que un túnel subterráneo (¿?). Después de una larga caminata llegan a otro andrajoso apartamento, lleno de objetos del año de la castaña, donde se quedan la chica y el bebé. El camarero bigotudo y Perril se vuelven a la calle para organizar una bonita bienvenida a los energúmenos de naranja, que están al llegar.

El contingente de revolucionarios humanos consta de un par de strippers ochenteras y algunos memos con tejanos, que se parapetan detrás de cajas de cartón en las inmediaciones del área prohibida. A los pocos minutos llegan los cyborgs con ganas de bronca pero misteriosamente se quedan junto al chirimbolo, sin salir del área prohibida. Pronto descubrimos que la mortífera esfera tiene otra función: genera un campo de fuerza que protege a los mamelucos mecánicos de los disparos de los rebeldes. Entonces se revela otra sorprendente (y ridícula) facultad de los butaneros: su visión telescópica-infrarroja. Ésta les permite localizar un poco más lentamente a los humanos que son visibles a simple vista, y les permite ver con poca luz.

Los butaneros masacran a placer a unos cuantos humanos de reparto, entre los que destaca la stripper que se halla apostada en un balcón, y a la que al dispararle un cyborg SE LE LEVANTA LA MINIFALDA y el rayo le impacta en la entrepierna. Curioso es que esto no le provoque heridas visibles cuando el impacto de los rayos suele ocasionar enormes y sangrientos agujeros en los cuerpos del resto de humanos, debe tener la bragas blindadas pero entonces, ¿por qué muere?.

En realidad, al levantársele la falda pilló un constipado y murió

Cuando ya han muerto unos pocos extras, los humanos deciden retirarse, y entonces los cyborgs cometen la estupidez de su vida saliendo de la zona prohibida para cazarlos. Los siguientes 20 minutos de película son una autentica colección de escenas estúpidas, en las que los cyborgs demuestran su completa inutilidad, quedándose quietos para que les disparen, y dando la espalda deliberadamente a los humanos que les apuntan con sus neutralizadores, para disparar a otros que van desarmados.

A ver, quédate quieto un momento que tienes una mancha en el mono, te la quitaré de un tiro...

Durante la batalla, mientras el camarero del bigote se dedica a arrancar corazones de cyborgs muertos; Parrine perpetra una nueva chifladura revelando a un par de cyborgs que sabe dónde se esconde el bebé. Al instante siguiente, el desgraciado del bombín ya los está conduciendo al refugio de los cartones. Por el camino pasan por un palacio victoriano (¿¿¿¿¿?????), donde se encuentran a una oligofrénica vestida de época que se tira en brazos de uno de los cyborgs gritando “ayúdame, ayúdame”. El otro butanero dice: “adelante, haz lo que te pide, liquídala”. Dicho y hecho, le rompe el cuello a la loca y siguen andando (¿¿¿¿¿¿¿!!!!!!!!!!!???????).

Sofía Coppola aún está buscando el rollo de cinta que le robaron de la sala de montaje durante la postproducción de Maria Antonieta...

Al poco llegan al callejón mugriento y uno de los cyborgs intenta destruir los cartones que cierran la entrada secreta con su neutralizador, pero los rayos láser no son lo bastante potentes y finalmente tiene que abrirse camino a patadas, para acceder al hueco de la escalera del bloque de pisos secreto.

Paralelamente a esto, la tía ochentera se ha cansado de leer cuentos al lactante, y felizmente se pone a chafardear en una enorme tubería que sale de la pared del cuchitril (¿?), la cual cosa le salva el culo, porque cuando llegan los cyborgs no la pueden perseguir a través del estrecho conducto dada su incapacidad para agacharse, trepar o gatear. La tía se adentra en la tubería con el bebé y los cyborgs se van por otro lado para interceptarla. La acaban pillando en el hueco de escalera, y le obligan a entregarles el bebé. Parrine intenta disculparse absurdamente por su hedionda traición, pero sólo obtiene unos merecidos insultos a cambio.

Mientras tanto, el camarero se ha cansado de recolectar órganos cardiovasculares cibernéticos y se enfrenta a un cyborg al que tirotea después de intercambiar las absurdeces verbales de rigor. Cuando la está palmando, el butanero dice “Neron 5 tiene a la niña...”, bonito recurso para que el bigotes sepa a dónde tiene que ir ipso-facto. Pronto alcanza a los dos cyborgs que tienen secuestrada a la tía, y que están a punto de cruzar la zona prohibida. El camarero consigue cargarse a uno, pero el otro, que por supuesto es el insoportable Nerón, consigue salir con la tía. El camarero no puede seguirles debido a la esfera electrocutadora.

Parrine, que todavía anda por allí, sigue deshaciéndose en patéticas excusas, pero el bigotudo no se molesta en escucharlas, porque tiene un plan para atravesar la zona prohibida: el tío pone los corazones que ha ido recolectando junto al chirimbolo y, tras alejarse a una distancia prudencial dispara sobre ellos, causando una enorme explosión con rayos y truenos que espachurra el chirimbolo decorativo y permite el acceso al mundo exterior.

Sí, podía dispararle al chirimbolo directamente, pero así mola más

Mientras tanto, Nerón 5 ya ha llegado al mundo exterior, donde le espera el viejo del carromato, que se pone a babear cuando ve al bebé. El cyborg y la tía se suben al carro y se alejan de allí. Al poco llegan el vacilón y Parrine, y se ponen a deambular por el campo. Mientras el camarero sigue contando batallitas que oyó de su padre, suena una extraña MUSICA DE SAXOFÓN de fondo. Al cabo de unos instantes llegan a un edificio que el incombustible bigotón identifica como “el congreso” (¿?).

Dentro de ese edificio, el butanero Nerón ha encerrado a la chica en una habitación y ha entregado el bebé al viejo del carromato. Asistimos entonces a una extraña asamblea de viejos encapuchados, que tiene lugar en UNA SALA DE CINE. Uno de los viejos empieza a decir gilipolleces sobre “extirparle al bebé las células del cerebro” y que eso “preservará sus vidas al menos 5 años más”. Le dicen a Nerón que lleve al bebé al quirófano. Simultáneamente, en la pantalla del cine empiezan a proyectarse manchas multicolores mientras una voz en off repite sin cesar frases estupidizantes que los cyborgs escuchan absortos en sus butacas.

Aunque el mundo se derrumbe y los Cyborgs dominen a los humanos, no temáis, el Cine Cutre seguirá existiendo...

Mientras tanto el bigotudo y Parrine entran en la casa y liberan a la tipa. Ella le cuenta al camarero que Parrine es un cabrón traicionero, la cual cosa desemboca en una estúpida lucha cuerpo a cuerpo que termina con Parrine empalado en la pata rota de una silla.

Con esa cara de idiota ¿qué esperábais?

Tras esto, la pareja protagonista sale de la habitación y pasa por el cine, donde los butaneros siguen mirando a la pantalla como autistas. Al bigotudo se le ocurre la genial idea de trastear en el panel de control del proyector “a ver que pasa”. Toca UN botón, y estropea la máquina PONIENDO LA PISTOLA NEUTRALIZADORA ENCIMA (¿¿¿¿¿?????), consiguiendo que la voz en off repita una y otra vez “sois libres” en un bucle infinito, lo que al parecer deja a los cyborgs en Babia a perpetuidad.

Secuaces de la Academia de Cine Español saboteando la proyección de una película americana

Entonces la pareja se dirige (por fin) rauda al quirófano, un lugar lleno de botellitas con líquidos de colores, donde los viejos seniles observan expectantes al bebé desnudo, mientras una ridícula máquina emite rayos sobre su cabecita.

Mediterráneo, juguetes para compartir

Tras apartar al bebé del pernicioso cachivache, tiene lugar el enfrentamiento final. El camarero, al ver a los viejos se sorprende “¡sois humanos!” y el líder de los ancianos le contesta “¡¡¡SÍ!!!” Y SE LÍA A BASTONAZOS CON ÉL. Pero el bigotudo le mete una paliza al puto viejo y le quita el bastón, para después enfrentarse a Nerón.

Después de ser sorprendido por los periodistas robándole el bastón a un anciano, la carrera de Tom Selleck se convirtió en un vertedero de basura

Por desgracia, el butanero es harina de otro costal y tras detener los golpes de bastón como el que se tira un pedo, le da un buen par de hostias a nuestro héroe del mostacho. Luego ataca a la tía que intenta escapar con el churumbel, la cual cosa aprovecha el camarero para dispararle con la máquina lanza-rayos con la que estaban intentado operar al bebé (¿?). El rayo quirúrgico tiene al parecer un efecto letal sobre el cyborg, tras hacer aparecer unos cuentos cables quemados ENCIMA DE LA ROPA simulando ser sus tripas al aire. Una segunda descarga acaba con el insufrible butanero.

Sayonara baby

Después, ignorando a los viejos, la pareja con el bebé en brazos sale al balcón del edificio para saludar a un grupito de humanos que han salido ya del Parque y están congregados a las puertas del edificio, ataviados con ridículos disfraces. El camarero anuncia “Todo ha terminado, somos libres” y se da un morreo con la tía ochentera, recibiendo los vítores de la multitud.

La película termina con un plano de otro Nerón sentado en la butaca del cine abriendo y cerrando los ojos como un imbécil mientras la voz en off sigue repitiendo “libres, libres, libres...”; a lo cual siguen los créditos finales, acompañados de la estúpida música de saxofón.

El día del orgullo gay se seguirá celebrando en el mundo de los cyborgs

Bueno, por si no lo habéis captado, LA PELÍCULA ES UNA MIERDA INTEGRAL. En todas y cada una de las escenas alguien dice una estupidez absurda, o hace alguna subnormalada, o aparece algún cachivache supuestamente futurista hecho con cuatro duros y cutre que te cagas, o bien nos encontramos con todo ello junto y revuelto, y además rematado con un vestuario propio de la serie de El Coche Fantástico, pese a que la película está rodada en el año 94.

No es necesario decir que la calidad de los actores está a la altura de las circunstancias: son todos unos patatas, con cara de cemento y rigidez corporal severa, en especial Len Donato, que encarna al cyborg Nerón. Para mayor recochineo no busquéis la película en Imdb, porque NO APARECE CON EL TÍTULO CYBORG RAGE, si no con este otro: Dark Future. Supongo que los responsables quisieron que la película fuera olvidada en la noche de los tiempos para no recibir más amenazas de muerte; aunque la verdad es que no hay nada interesante que ver en su ficha, salvo que el incompetente que firma este truño (un tal Greydon Clark) y los dos o tres actores principales coinciden en unas cuantas películas más, todas ellas de dudosa (por decirlo suavemente) calidad.

Y eso es todo por hoy amigos, y recordad esto: la próxima vez que el butanero llame a vuestra puerta, tened el neutralizador a mano...

"¡Me habéis jodido la carrera y ni siquiera he podido decir una frase, sois unos cabrones de mierda!"

Nota: * * * * *

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