TOM CRUISE, DE SÚPER ESTRELLA A COMEPLACENTAS 24-5-2006 |
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Autor: DimitriHardcore "Creo que estará buena. Es muy nutritiva, por lo que me comeré tanto la placenta como el cordón umbilical". Estas palabras dieron la vuelta al mundo justo la semana en la que el actor Tom Cruise, estrenaba su nueva y fenomenal Misión: Imposible 3. Definitivamente, Cruise una de las mayores estrellas del cine mundial, y una de las personas más influyentes del planeta había perdido el juicio. ¿Por qué narices haría algo tan repugnante y asqueroso? La niña nació y, afortunadamente, el actor no se comió tan exquisito manjar. Pero comiera o no comiera, Cruise ha puesto de moda el placenterismo, y ya son muchos los hombres que desean comer la placenta de sus hijos. En España, sin ir más lejos, un hombre de Mallorca exigió al hospital que le dieran la placenta de su hijo, que era suya y se la quería llevar a casa. Parece que la llegada de su hija, Suri, fruto de su relación con Katie Holmes, más que beneficiarle de cara al público, le ha convertido en un esperpento que hace el ridículo en los platós de televisión de Estados Unidos.
Cosas tales como que su mujer debía parir en una habitación absolutamente blanca y en silencio para que el bebé tuviera una vida tranquila y feliz, o su guerra abierta contra los psiquiatras del mundo, son consecuencia de su fe por la Cienciología, una “religión” que cree en el poder de la mente para curar las enfermedades mentales. De hecho, este odio por la psiquiatría le hizo entrar en una guerra dialéctica contra la actriz Brooke Shields, que admitió haber tomado antidepresivos tras su embarazo. Cruise la criticó abiertamente, y dijo que con ejercicio y dieta sana se solucionaba una depresión. Pero no es la Cienciología la que ha hecho de Cruise el rey de los chistes de Hollywood. Su declarado y empalagoso amor por la ya mencionada Katie Holmes, protagonista de la serie Dawson crece (que yo veía cual quinceañera); ha llegado a tal extremo que incluso la pareja ha sido bautizada popularmente por TomKat. En el estreno mundial de la infravalorada La guerra de los mundos, la pareja no paraba de darse besitos y abrazos, y no paraban de sobarse, como todas esas parejas de adolescentes que sufrimos delante de nuestro asiento en el autobús comiéndose la lengua. En uno de los programas más populares de USA, El show de Ophra Winfrey la imagen de Cruise declarando su amor y saltando en el sofá ante millones de espectadores, el actor marcó un punto de inflexión en su vida social.
Cruise siempre se había caracterizado por su discreción y su celo por mantener a un lado su vida privada. Parece que hace año y medio, cambió a su relaciones públicas de toda la vida, y la sustituyó por su hermana, que debió pensar que ser relaciones públicas de un bar es lo mismo que llevar la agenda de una estrella de cine. Pese a su agitada vida social, y sus enfados en público (mítico la bronca que le echó a un periodista inglés que le lanzó agua), Tom Cruise, sigue siendo uno de los actores más taquilleros y queridos del mundo.
Su visión comercial, y su buen ojo para elegir guiones interesantes, hacen de él uno de los actores con la filmografía más importante e impoluta del mundo. Su capacidad interpretativa siempre ha estado peor considerada de lo que es realmente. Cruise es un actor que sabe amoldarse a sus papeles y darle su personalidad. Es verdad que abusa de su sonrisa, y que repite mucho sus gestos, pero un tío que ha sido nominado al Oscar tres veces (por Nacido el 4 de julio, Jerry Maguire y Magnolia) es más que una cara bonita. Oso55, Tetsuo y yo, en el 2001 hicimos un homenaje a Jerry Mguire, doblando su escena más famosa. (Aviso: El lenguaje del siguiente vídeo no es apropiado para menores) Vale, Cruise busca el Oscar desesperadamente, y con El último samurai la cagó de pleno, pero bajo las órdenes de Michael Mann en Collateral demostró que puede hacer de villano, bordar el papel y que la Academia le ningunee sin motivo.
Durante la década de los 80, este neoyorquino, nacido el 3 de julio de 1962 se convirtió en el puto amo del cine comercial y en el ídolo de la juventud de la época. Todo el mundo quería ser como ese chico y vestir su chupa de cuero de Top Gun un clásico entre los clásicos. ¿Quién no ha visto Días de trueno? ¿Quién no recuerda la mil veces parodiada escena de los calzoncillos de Risky Business? Claro que no son las mejores pelis, pero para ganar dinero y hacer cosas serias, hay que saber trabajar en cine de entretenimiento y sin pretensiones. Si después de hacer Top Gun y hacer que media humanidad quisiera ser piloto de caza, te vas a rodar El color del dinero con Martin Scorsese, es que no eres cualquiera. Como actor, Tom Cruise ha trabajado con los mejores: FrancIs Ford Coppola, Scorsese, Ridley Scott, Oliver Stone, Barry Levinson, Ron Howard, Sydney Pollack, Tony Scott, Rob Reiner, Neil Jordan, Brian De Palma, Stanley Kubrick, Paul Thomas Anderson, Michael Mann y por supuesto, con el mejor entre los mejores, Steven Spielberg. ¿Es o no es un currículo envidiable?
Y si además de hacer películas más que decentes la mayoría de las veces, eres una máquina de hacer dinero, eso luego lo inviertes en una productora y te permites el lujo de hacer lo que te salga de los cojones. Por eso, en 1996, decidió producir junto con su socia Paula Wagner, la versión cinematográfica de una mítica serie: Misión: Imposible. Él mismo, lógicamente, se quedó con el papel protagonista, y contrató a Brian De Palma, todo un experto del suspense, para hacer un thriller de espías de primera división. Este título fue tal éxito, que nació una franquicia que desembocaría en M:I-2 una pollada dirigida por John Woo, que cambiaría el registro de la serie y lo convertiría en una comedia de acción. Cruise como productor la cagó estrepitosamente. Su megalomanía está más que demostrada, y tras ver la gran Abre los ojos de nuestro Alejandro Amenábar, decidió que él tenía que hacer el papel de Eduardo Noriega. Para convencer a Amenábar, le produjo Los Otros , protagonizada por la que en su día era su mujer (y qué mujer), la gran Nicole Kidman. Cameron Crowe dirigió Vanilla Sky, que más bien parecía una parodia de aquella, y Penélope Cruz repitió horrendamente su papel en la original. A partir de ahí, Cruise y Cruz comenzaron una relación, que siempre se vio como apaño para que ella penetrara en el mercado americano, y él se desvinculase de su supuesta homosexualidad. Porque los rumores de que es gay, nunca han cesado y el actor siempre se ha visto obligado a demandar a todo aquel que calumniara contra su persona. Hace un par de meses, Cruise obligó a que se censurara un capítulo de la genial South Park, en la que se metía en un armario y se negaba a salir. Kidman acudía en su ayuda, y John Travolta, otro conocido cienciólogo, acababa en el armario con él.
Es lo que tiene ser famoso y tener éxito, que hay que saber lidiar con las burlas y la mofa del personal. Tom Cruise no tiene problema en reírse de sí mismo, pero parece que no acepta muy bien que le parodien los demás. La llegada de su hija y de su nueva “misión”, le han hecho estar de nuevo en boca de todos, que es justo lo que pretende un actor cuando está de promoción. El film dirigido por J.J. Abrams lidera las taquillas de todo el mundo, y él seguirá haciendo dinero, mientras nosotros, seguiremos riéndonos de sus excentricidades. Como dicen nuestros amigos de ese pedazo de grupo llamado Calipo A: “Tom Cruise, The Last Samurai, no es gran cosa, pero es lo que hay”. Amén.
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