EL CHICO DE ORO 25-2-2006

Autor: Seth

Hablar del cine de los ochenta y no mencionar a Eddie Murphy podría considerarse toda una ignominia para todos aquellos que aún hacemos el ganso al compás de la melodía de Superdetective en Hollywood, estaba claro que en algún momento acabaríamos cayendo en la tentación y qué mejor para ello que la cinta que nos ocupa, El Chico de Oro.

La película es una auténtica oda al payaso (dicho en el mejor sentido) Murphy y al modo de vida americano, un producto típico de la era Reagan para que todos viéramos como molan los americanos y, en especial, el “Príncipe de Zamunda”. Pero como Gorbachov (sí, el de las manchas) ya estaba en plena Perestroika, los malos en esta ocasión no son los soviéticos sino directamente los demonios (que también son rojos pero no tienen ese irritante acento ruso).

Fruitis, no vayáis al Tíbet

El Chico de Oro en cuestión es un renacuajo japonés (o chino, o norcoreano, o surcoreano, o tailandés... bueno, tailandés no porque entonces estaría dedicándose a otras cosas) q resulta ser el elegido para traer el Equilibrio a la Fuerza... no, eso era en otra película, es el elegido para traer la paz al mundo o alguna milonga por el estilo. El caso es que solo nace alguien así cada 2000 años (con lo prácticas que son las cazavampiros que nacen cada generación y pintan mejor que un japo calvo) y, como es lógico, se trata de una pieza muy codiciada por el Maligno, que hábilmente enviará a uno de sus más malvados secuaces que, por supuesto, tiene forma de actor de inglés, que acongojan más que los españoles, por ejemplo (vea el lector incrédulo a Pepe Sancho en Kibris).

Las mafias tailandesas, cada vez menos sutiles

Así pues, ni corto, ni perezoso el malo maloso Sardo Numspa viaja hasta el Tíbet acompañado de su comando de freaks y secuestra al crío en plena ceremonia religiosa, con todos los monjes (monjes que a pesar de ser chinos no saben dar leches) festejando que ha nacido el Salvador. Lo que no sabe Numsy, como le llama nuestro protagonista, es que ya estaba escrito en antiguas profecías (y en el guión) que esto ocurriría, y como los chinos son muy listos ya habían previsto que también surgiría de la ciudad de Los Ángeles alguien que sin ser un ángel (sic) le salvaría, no sabemos que habría ocurrido si el salvador del Salvador (jojo) hubiera nacido en PENNsylvania (no tiene gracia, lo sé... pero aún así ya lo han leído, es tarde, siéntanse sucios queridos lectores porque les he violado el cerebro con un chiste sin gracia sobre penes).

Harta de tanta guerra, la Estatua de la Libertad se dedicó a la prostitución

Ahora, corriendo un tupidísimo velo, saltamos del Tíbet a Los Ángeles, donde el bueno de Eddie Murphy trabaja de superdetective de niños perdidos. Por si a alguien le queda alguna duda, Los Ángeles molan y Eddie Murphy también, quizás la imagen de gamberrillo políticamente incorrecto pero concienciado con la que nos lo presentan influyera directamente en el trauma que me agarré cuando le cazaron en 1997 con un travelo en el coche. El caso es que hasta Los Ángeles viaja una china de aspecto filipino que resulta ser inglesa para buscar al elegido que salvará al niño de oro y allí lo encuentra, en un programa de televisión local presentado por un tipo que se parece al hermano feo de Blossom, buscando a una niña desaparecida.

Cara Pene implora su sacrificio

En un principio, como resulta natural, el bueno de Chandler Jarrell (en efecto astuto lector, es el nombre de Murphy en la película) se niega a meterse en semejante berenjenal aprovechando de paso para hacer unos chistes sobre porros, pero finalmente acabará sumergiéndose en la historia porque la niña a la que buscaba resulta que ha sido asesinada por los demonios como sacrificio para someter al niño de oro. Como dato anecdótico que al lector le importará un bledo, debo decir que este texto surgió un buen día en el que, al abrir la nevera de la casa donde vivo (huelga decir que solo), encontré una sopa cariñosamente preparada por mí mismo haría como tres meses mutada en unas gachas con sangre como las que intentan colarle al susodicho niño en la película para despurificarle. Si me la cené o no a pesar de todo es algo que me llevaré a la tumba...

Por mimetismo las cacerolas también tienen la regla

Una vez convencido de que debe buscar al niño, la china filipina y Chandler se entrevistarán con una extraña mujer escondida tras un biombo que resulta ser, además de una venerable anciana de más de trescientos años, fruto de la violación de una mujer por parte de un dragón. La buena mujer pone al día a nuestro héroe y el director de la cinta nos regala un minuto de publicidad descarada con el niño de oro haciendo magia con un bote de Pepsi, para compensar acto seguido llegan cinco minutos de pelea, música rock y la anglofilichina en plan concurso de camisetas mojadas. ¿A santo de qué?, a santo de un chivatazo sobre los que secuestraron a la niña asesinada, un panda de moteros que se la vendieron al dueño de un restaurante chino (no amigos lectores, no para lo que están pensando... para cocinar usan chinos muertos y gatos de primera calidad, no niñas occidentales vivas), que la usa para pactar con el diablo que como es muy listo (pero más por viejo) se lo carga antes de que pueda soplarles nada a los buenos.

Mmmm... pechitossss

Pues bien, como la película avanza y el malo sigue sin poder matar al niño porque es demasiado puro, Sardo le pide ayuda a su jefe viajando al infierno en plan Constantine y este le dice que para cargárselo use la Daga de Adjantis (sé como se escribe realmente, pero prefiero que ustedes lo busquen por ahí), cuyo único defecto es que sólo podrá conseguirla el elegido (el pupueblo de las papalizas... jo,jo), por lo que deberá engañarle fingiendo un intercambio entre la daga y el muchacho. A tal efecto Sardo imita a Freddy y se le aparece en sueños a Eddie Murphy, dando pie de paso a una de las escenas que por lo menos a mí más me traumatizaron de pequeño (al nivel del caballero de la vidriera de El Secreto de la Pirámide).

Un Vampiro suelto en Brooklyn, la precuela

Chandler “despierta” dentro de un apartamento con vistas a París (la ciudad, no la feladora) donde aparecen en su máximo esplendor Sardo con su toque british y su tropa de aberraciones de la naturaleza...

La monuga, mitad mono, mitad tortuga

Una especie de mono mutado a hombre, quizás se trate de una de las primitivas versiones beta de Son Goku o quizás se trate de Lina Morgan dentro de tres o cuatro años. El actor detrás de este esperpento es Pons Maar, a quien respetaremos porque salió en la película de Los Master del Universo y en la serie Dinosaurios.

A Paquirrín le cuesta asimilar que Julián Muñoz viva en casa

Este tipo de aspecto monstruoso y bobalicón es un tipo sincero, porque realmente es idiota, no solo aparenta. De todas formas, como todos los grandullones algo simplones de Hollywood al final es un buen tipo, detrás de ese pseudo maquillaje de vampiro de Buffy no se esconde un cerebro, pero el pobre tiene buen corazón y acabará sucumbiendo a la magia del niño oro.

Al ser descubierto, Mr Potato rogó que por favor le dejaran seguir mirando

Si Don Pimpón fuera malo se llamaría Khan, se envolvería en trapos orientales como una magdalena y se pasaría la película descojonándose mientras Fu y Yu se encargan de dar las leches.

La CIA cruzó a Pat Morita y a Ángel Cristo con incierto resultado

Una vez despierto de verdad (y suponemos que empalmado, porque en el sueño sale la Chabeli falsa disfrazada de putón verbenero), Chandler acude a la misteriosa mujer de trescientos años hija de un reptil (a la del biombo, no a la vicepresidenta) que le dice que se vaya al Tíbet a buscar la Daga. Allí (o en un plató de cine hábilmente camuflado) se encuentra el templo de... el templo donde se encuentra la Daga y un monje con muy mala leche que también sale en Golpe en la Pequeña China y es muy típico. Pero para conseguir el arma evidentemente no basta con pedirla con educación, sólo puede conseguirse una vez superada una prueba remedo de las Zamburguesas pero con un pozo sin fondo a lo Star Wars en vez de un lodazal. Únicamente aquel de corazón puro (recordemos que por aquel entonces Eddie Murphy no subía a su coche transexuales feladores) que atraviese saltando de estaca en estaca a lo Ranma el camino hasta el puñal sin derramar una sola gota de un vaso cutre que previamente el monje le habrá confiado, en la película lo dicen de otra manera más mística pero en definitiva la prueba se reduce a eso. Ahora bien, se ve claramente como Chandler derrama más de una gota cuando casi se cae, parte del camino explota de repente una vez que lo ha cruzado así que no sabemos como vuelve y, para más inri, al final resulta que el agua es para bebérsela con lo que la tensión es innecesaria. Aún así me juego el cuello a que no fui el único canelo que jugo varias veces a saltar de silla en silla con un vaso de agua en la mano.

Aquí alguien se acuesta con manolos y no quiero señalar

Con la Daga en su poder, y tras un discursito cursi pro americano del monje tibetano (¡rima!), Chandler y la Preysler vuelven a Estados Unidos montando sendos numeritos en los dos aeropuertos para que no les incauten la daga... pruebe cualquier lector afroamericano a intentar cruzar la puerta de embarque de cualquier aeropuerto estadounidense con un enorme cuchillo y luego escríbanos contándonos sus experiencias con Big Bubba Jim en el presidio.

"Diosssss, más reggaeton noooo"

Los diablos, que son muy malos, como ven que la película se acaba y su situación no mejora deciden ir a por todas y robarle la Daga de Adjantis a Eddie Murphy que, lejos de asustarse, se encabrona porque se cargan a la filichina y decide ir de una puñetera vez a rescatar al chico de oro para ver si este puede resucitarla... si lo consigue o no es algo que deberá el lector descubrir por si mismo porque, una vez más, lo único que voy a dejar sin destripar es el obvio final.

En definitiva, otra película de esas que nos hemos tragado una y mil veces entre el cine y las reposiciones televisivas y aún así recordamos con encanto y nostalgia. “Eddie Murphy es un actor brillante... una superestrella de 24 kilates” dice Joel Siegel para WABC- TV en la contraportada del DVD, un poco exagerado, sí... ¡pero la risa del doblador es la reostia!.

Anda, pues parece que sí os jodo el final

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