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Criticas

Más de mil cámaras velan por tu seguridad


Imagen Más de mil cámaras velan por tu seguridad

Titulo:

Más de mil cámaras velan por tu seguridad

Director:

David Alonso

Pais:

España

Actores:

Antonio Hortelano, Laura Manzanedo, Monica Estarreado, Fernando Andina, Lorenzo Armenteros

Año:

2003

Duracion:

109'


Autor:

Oso55

Fecha:

03/07/2007

Genero:

TERROR CHUSCO

Calificacion:

CUTRE DE LA OSTIA

"Una sala en la que se proyecta cine español es una sala abierta y vacía". Esto no me lo he inventado yo; es una declaración de la FECE (Federación de Cines Españoles) a raíz de la polémica Ley del Cine aprobada recientemente. El cine español (que constituye un género cinematográfico en sí mismo, con dos variantes, "drama con tetas" o "comedia con tetas") es, en general, sórdido y deprimente. Apenas hay historias felices que animen a la gente, sólo se nos muestra el lado más oscuro y rancio de nuestro país. Y en cuanto a las comedias, todas giran en torno al sexo y a la chabacanería. Ante tal panorama, es lógico que el público se espante y sólo vea "superproducciones yankees".

 

"Y los nominados al mejor director son: Fernando León por Putas drogadictas en paro, Bigas Luna por Putas Rupestres y Pedro Almodóvar por Putas y maricones enamorados de sus madres."

 

Todos los años, la llorona Academia nos recuerda la crisis de "nuestro cine", algo que ya estamos cansadísimos de oír y que parece no tener solución. Y esa solución jamás va a llegar, si no se acepta de una vez por todas que el adjetivo "comercial" no es algo negativo. Se pueden hacer películas comerciales, sin renunciar a la calidad, como Hollywood nos ha demostrado durante años. Pero los principales autores españoles no quieren aceptar esa idea y sólo saben quejarse y pedir más y más ayudas para financiar su mierda.

 

Y desde luego, lo que nunca se debe hacer, es copiar descaradamente al cine norteamericano, como hace Más de Mil Cámaras velan por tu Seguridad (cuyo estúpido título parece algún tipo de publicidad encubierta del Metro de Madrid), un plagio cutre y chusco de los slashers made in USA, que nos deja bien clarito que España no es precisamente Estados Unidos.

 

HOLA TONY, QUIERO JUGAR A UN JUEGO

 

El filme arranca con dos secuencias sin conexión alguna con la trama, pero que sirven para dar mal rollo, o eso pensaron los guionistas. En la primera secuencia, Duna Santos (A las 11 en casa), acude a un extraño casting, en el que, rodeada de maniquíes (con los que encaja a la perfección, dada su penosa interpretación), debe entrevistarse a sí misma delante de una videocámara. Uno de los maniquíes se mueve hacia ella y la escena finaliza, sin que se sepa si la chica es asesinada, violada o se va de cañas con el muñeco.

 

"Me llamo Ángela, esto... Duna Santos. Me van a matar"

 

Inmediatamente saltamos a una segunda secuencia que tampoco tiene sentido dentro de la trama, donde una niña pequeña muere aplastada. Segundos después, suena una canción aberrante cuya letra dice "¡Qué mala suerte la tuya, mala!" (en alusión a la defunción de la pequeña, o quizás al espectador que visiona este engendro), y aparece Toni, el prota del filme, un universitario al que le acaba de dejar la novia.

 

Tony y su mejor amigo, Roberto, acuden un día al aula de informática de su facultad para bajarse los apuntes de Internet, y un tal Keller, hackea su ordenador, y les propone un misterioso juego, al estilo Jigsaw. Roberto no quiere aceptar la oferta, ya que únicamente se ha metido en Internet porque "no le vendría mal una sesión de chochitos", pero Tony le convence, sin saber que dicha decisión provocará que sus vidas jamás vuelvan a tener sentido.

 

"Joder con el Linktwo, vaya nintendero de mierda. 2 buenas ostias le metía si le viera."

 

Así da comienzo una de las aventuras más ilógicas del cine español y del cine mundial, ya que el juego propuesto por Keller, llevará a Toni y sus colegas a vivir las más delirantes situaciones, hasta que la trama alcanza tal nivel de incoherencia, que ya no importa conocer la explicación a los extraños acontecimientos que se van sucediendo. Nos encontramos ante un "todo-vale", cuyo único interés radica en descubrir con qué nueva chorrada nos deleitarán los 4 (sí, 4) guionistas.

 

UNA CANTERA DE FUTUROS CUTRES

 

El reparto está formado por supuestas promesas cinematográficas, escapadas de casposas teleseries de instituto, como Al Salir De Clase, Compañeros o Nada es para siempre, donde chicos de casi 30 palos intentan aparentar 15. Todos los intérpretes sobreactúan y fallan en sus entonaciones, lo que impide captar los sentimientos que intentan transmitir, consiguiendo que los lloros parezcan carcajadas, y las caras de pánico, caras de diversión.

 

"Hola buenas, quería que quemaras el CBC, y de paso dile a Miranda que no pienso casarme con ella. "

 

Los personajes son universitarios, pero los diálogos que mantienen son dignos de la EGB, con ejemplos tales como "Patri está por Roberto", "Tía, qué dices, ¿estás tonta? que me sonrojo ", etc. Seguro que cursan títulos de esos avalados por la Universidad de Gales. Todas estas frases dejan en un pésimo lugar a las mujeres del filme especialmente, quienes parecen gilipollas rematadas con una edad mental de 10 años.

 

"¡Patri corazón Rober! Osea tía, te lo juro, qué fuerte."

 

Pensándolo mejor, no parecen gilipollas, directamente lo son (incluidos los hombres), ya que durante horas se perderán por el Metro de Madrid, incapaces de hallar una salida, como si aquello fuese un complicadísimo laberinto.

 

El papel protagonista recae en Antonio Hortelano, conocido por su papel de Quimi en Compañeros. Su único registro actoral es pegar fuertes gritos dejándose la garganta. Por lo demás, parece interpretar a "Inmutator, el robot sin sentimientos", ya que no se inmuta con nada, ni siquiera con las muertes o accidentes que sufren sus amigos.

 

El único esfuerzo interpretativo de Antonio Hortelano, fue cortarse la barba y el pelo.

 

Laura Manzanedo se pasa toda la película chillando con su enervante voz de pseudopija-verdulera afónica y cazallera, simulando ataques de asma que parecen ataques de risa. Pero si hay que destacar a un único actor, ese es Lorenzo Armenteros, el graciosillo de la película, quien se gasta cierto parecido con el Neng de Castefa. Se limitar a gesticular poniendo caras de mongólico, mientras suelta frases supuestamente graciosas, que sólo dan pena. Lo cierto es que el personaje sí consigue hacer reir, pero por su nula capacidad artística y su careto de tarado mental.

 

"Qué pasa neeeeeeeeeeeeeng!!!"

 

Los personajes secundarios también se las traen, como el "vagabundo alien", un indigente con los ojos negros que mendiga por el Metro de Madrid, con una voz fatalmente interpretada, la cual se asemeja a una mala imitación de Gloria Fuertes.

 

"No usar radiografías ni mirar el eclipse durante más de 3 minutos". Ya avisó la tele, pero él ni caso.

 

PEORES ESCENAS

 

-El Metro de Madrid, ese gran y delirante laberinto: Los protagonistas se pierden por el Metro de Madrid, porque "alguien está cambiando los carteles", según palabras de Fernando Andina. Deben ser autistas, es imposible perderse por mucho cartel que cambien, hasta un ciego sin bastón ni perro es capaz de hallar la salida de una estación de Metro.

 

Por arte de birlibirloque, desaparece toda la gente que había en en la estación(?¿?) y dejan de pasar vagones. Pero la Manzanedo, que es muy valiente, no se preocupa lo más mínimo, explicando que "estarán cerrando el Metro, ya que no viene nadie" (y eso que cuando entraron todavía era de día).

 

Roberto ve a una niña pequeña andando por la vía del tren y decide seguirla, sin avisar de la presencia de la cría al resto del grupo. Si fuera un pibón guiñándole un ojo y haciéndole señas, comprendería que el payaso no alertara a sus compañeros, pero se trata de una cría, lo que me lleva a pensar que el tal Roberto es un pederasta temeroso de que le quiten su presa.

 

La niña se mete dentro de un vagón abandonado, y Roberto entra. Entonces el vagón se ilumina y se encuentra a la cría con unos ojos que parecen de alien. Se apaga la luz, vuelve a encenderse rápidamente, y donde estaba la niña, ahora hay una enigmática moneda de pega, de esas de las cajas de galletas.

 

Los efectos de la telebasura en horario infantil.

 

Mientras tanto, la Manzanedo es atrapada por unos encapuchados que la atan con tiras de cinta aislante, a una moto situada en medio de las vías, justo delante de un tren que empieza a moverse. 

 

Toni, en una incomprensible maniobra, se pone a escalar por el vagón en marcha para intentar detenerlo, mientras la Manzanedo corre con la moto para que el tren no le alcance. Tras varios minutos conduciendo a toda hostia delante del vagón, detiene la moto, y vemos que en realidad ha recorrido sólo 2 metros, ya que sigue en la misma estación de la que partió. Quizá es que dio la vuelta al mundo, o a lo mejor está en aquella estación en la que Neo quedaba atrapado en Matrix Revolutions ; quién sabe, aquí todo es posible.

 

El resto amigos localizan una sala de ordenadores desde la cual creen que podrán detener el tren. Mientras trastean en las computadoras, Roberto nos deleitará con las siguientes muecas de deficiente mental:

 

El Neng de Castefa escuchando los "temazos" que acaba de bajar de Internet.

 

Tras sobrevivir a tan absurdo peligro, el grupo localiza un camino que podría llevarles a la salida. Es entonces cuando encuentran una máquina recreativa abandonada. Deciden usar la moneda que les dio la niña, y en la pantalla del aparato vemos a los encapuchados secuestrando a una de sus amigas.

 

La última sensación de los salones recreativos: El primer juego donde apalear a Quimi y compañía.

 

Los personajes se lamentan brevemente por lo ocurrido, y a los 10 segundos se olvidan y siguen a su bola, buscando la salida. Roberto, desesperado, se pone a gritar patéticamente a una de las cámaras del Metro, e inmediatamente aparece tomando cañas en un bar con Toni y Susana, como si no hubiera pasado nada.

 

-Rescate en el Zoo Aquarium: Mientras celebran una fiesta, Toni y Roberto reciben una llamada de Susana, pidiendo ayuda. El prota y su amigo llegan a donde debería estar Susana, pero encuentran el coche sin la chica, y enfrente de ellos una valla abierta, la cual permite el acceso a ni más ni menos que el Zoo Aquarium de Madrid. Deciden entrar en el zoológico porque escuchan gritos, descubriendo que no hay animales en las jaulas. Es decir, que pasan de estar en una puta urbanización de chalets, a aparecer en el Zoo Aquarium a altas horas de la madrugada; esto se parece a una película de David Lynch.

 

-El Desenlace: Nuestros amigos ya han descubierto cómo Keller controla sus movimientos: Lo hace por medio de todas las cámaras existentes en España, ya sean las del Metro, las de un centro comercial, las de un escaparate de una tienda de electrónica, el Eyetoy de la PlayStation o incluso tu viejo Cinexin. No importa que las cámaras no estén conectadas a la red ni nada, Keller es capaz de controlarlas, gracias a sus poderes mentales.

 

Siguiendo varias pistas, consiguen invitaciones para una macrodiscoteca donde les espera el malo. El local está lleno de gente hasta los topes, pero cuando Toni, Roberto y Susana (Laura Manzanedo), llegan al cuarto donde supuestamente les espera Keller, las luces y la música se apagan, y desaparecen todas las personas, tal y como pasó en el Metro. En la habitación hay un grotesco muñeco con dos pistolas, sentado en una silla Sin pensárselo dos veces, Tony y Rober cogen las pistolas, preparándose para un inminente tiroteo.

 

El cuarto se ilumina completamente, lo que permite descubrir que está lleno de maniquíes. La música punchancha comienza, y una pantalla muestra un vídeo donde unos encapuchados cortan un dedo a Andrea (la chica que secuestraron en el metro). Rober se cabrea y dispara a la pantalla, mientras unos extraños símbolos aparecen superpuestos sobre la pistola, como si estuviera dentro de un videojuego, y la bala deja la misma estela que los proyectiles de Matrix. Podéis verlo mejor en esta imagen:

 

 

Tras el disparo, Uwe Boll realiza un viaje astral y posee al director de la película. De esa forma comienza un tiroteo que podría ser considerado como la respuesta española al tiroteo de House Of The Dead. Los maniquíes cobran vida y al montador le da un ataque de parkinson, mientras cientos de cegadores flashes discotequeros inundan la pantalla y una machachona música electrónica acompaña la acción. Los protas se lian a tiros con los maniquíes, mientras el tiempo bala campa a sus anchas gratuitamente y los disparos dejan ondas de sonido a su paso, como en Matrix. La escena está montada aleatoriamente, al tun-tun. Es un completo caos, donde resulta imposible enterarse qué ostias ocurre. Sólo por este tiroteo merece la pena visualizar este bodrio.

 

El tiroteo finaliza y Rober, Toni y Susana descubren que han cosido a tiros a sus amigos secuestrados, quienes estaban disfrazados de maniquíes. Toni empieza a chillar "¡¡¡Qué mierda ha pasado!!!", mientras sus dos compañeros lloran humillantemente durante 5 minutos, hundiendo sus futuros cinematográficos. Las actuaciones son tan nefastas, que Roberto, mientras abraza el cuerpo sin vida de su hermana, en lugar de llorar, parece descojonarse vivo.

 

A su vez, Susana empieza a toser, mezclando las falsísimas toses con lo que parecen carcajadas. Vamos, que todo el equipo de la película debía estar con un ataque de risa generalizado por lo mal que les estaba quedando la escena, y por algún extraño motivo decidieron mantener lo rodado en el montaje final.

 

Toni, como si no hubiera pasado nada, apenas se inmuta y trata de tranquilizar a su desconsolado (¿o descojonado?) amigo (en serio, se está partiendo la polla). Roberto ya no aguanta más y para acabar con su ataque de risa, se mete un tiro en la boca, desatando la histeria de Susana, quien nos deleita con el siguiente pataleo (¿nadie pensó en darle el Goya por ésto?).

 

Susana y Toni huyen del lugar en coche, y aparecen unos raros efectos en la imagen, dando a entender que lo que suecede no es real, sino algún tipo de simulación virtual.

 

Quimi, en la tercera entrega de El Cortador de Césped

 

Toni para el coche en un descampado, listo para contarle a su amiga toda la verdad. Y aquí llega la revelación final, con la que los guionistas intentan justiticar sucesos como los vagones asesinos del metro, los tipos con ojos de alien, la evaporación de personas en una discoteca, la ausencia de animales en el zoo, etc. "Keller es un programa de televisión que se ve por la red" sentencia Quimi, y mientras suelta esta apoteósica frase, la película nos muestra a un tipo observando a los dos amigos a través de su ordenador. Por tanto, no estaban en una realidad paralela, ni dentro de un videojuego, ni en Matrix, no, ¡estaban en un puto programa de TV que se emite en la red!, ¡eso lo explica todo! (por cierto, ¿es de TV o se emite por Internet, en qué quedamos?).

 

En realidad, no explica una mierda, porque todo sigue sin tener sentido, a menos que los programas de televisión sean capaces de manipular la realidad (como Telemadrid intenta hacer desesperadamente, pero gracias a Dios no consigue).

 

Así comienza un flashback donde se ve a Toni contratar los servicios de Keller, para hacer su vida más divertida. Acabada la secuencia, volvemos al descampado donde Susana y Toni siguen discutiendo, cuando un disparo de la nada le revienta la cabeza a Toni, así, sin motivo. Quizás para que se callara de una puta vez, o por mal actor. La Manzanedo no puede disimular su descojonación, y otra vez vuelve a despollarse viva, intentando hacernos creer que está llorando desconsoladamente.

 

Y así concluye la película. Al menos este desenlace sirve para dar sentido a la falta de emotividad que Antonio Hortelano pone a su personaje, ya que si Toni era consciente de que todo lo acontecido era parte de un juego, pues normal que no gesticulara en ninguna escena.

 

 

ACABANDO QUE ES GERUNDIO

 

En este pseudotrhiller de terror donde los sustos no acojonan, sino que descojonan, todo parece improvisado sobre la marcha: Las actuaciones, la direccón, el guión... Y es que la mayoría de secuencias parecen dadas por válidas tras la primera toma. Todo gira en torno a la improvisación más absoluta y descarada.

 

Voy a terminar con una referencia a la banda sonora, que es una completa aberración, formada por piezas de música punchancha y canciones de pseudo hip hop y caspa-pop, cuyas letras ponen en evidencia la capacidad creativa de sus compositores, sobre todo en temas como "Bienvenido al Infierno" (con uno de los peores estribillos que he escuchado en mi vida) y, en especial, el "intento de hip hop" que se escucha en los créditos finales, interpretado por Las Niñas, quienes hicieron su fatal debut componiendo un tema para esta película, cuya letra dice algo así de ridículo: "¡¡ Mas de mil camaras, mil, mil, mil camaras!! yeah yeah, waka waka, camaras, yeah, mil, mil, mil, cámaras...".

 

Y recordad, la próxima vez que entréis al Metro, dejad miguitas de pan a vuestro paso, no sea que después no encontréis la salida.

 

(Si quieres leer la versión íntegra de esta crítica, publicada hace dos años en la antigua Cinecutre 3.0, sigue esta enlace)