Grandes Robots de la Historia del Cine Cutre, Volumen 1
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Autor: Oso55 Fecha: 18/06/2007 |
Los robots siempre han brillado con luz propia en el cine casposo de ciencia ficción. Son auténticos robaplanos que se convierten en protagonistas absolutos de las películas en las que participan, aunque esa no fuese la intención de los autores. ¿Cuál es el personaje más memorable de Dunyayi Kurtaran Adam? ¿Y de SuperSonic Man? ¿Y de Santa Claus Conquista a los Marcianos? Efectivamente, la respuesta a estas tres preguntas es "el robot".
Es fascinante la capacidad de estos seres para ejemplificar en sí mismos toda la calidad de un largometraje. La sola visión de uno de ellos, basta para hacerse una idea muy aproximada del presupuesto y los medios con los que se contó para llevar a cabo un filme. Por este motivo, he decidido rendir pleitesía a estos entrañables engendros de cartón y hojalata, con un reportaje especial, dividido en varias entregas. Si algún día la humanidad ha de ser sometida bajo el yugo de los robots, estaría encantado de que mis nuevos amos fueran los protagonistas de este artículo, y no tendría inconveniente alguno en arrodillarme ante R.O.T.O.R y jurarle obediencia eterna.
El Volumen 1 arranca con los 5 robots que más mella han hecho en mi inexperto cerebro. Desde luego que hay muchísimos más (y seguramente más cutres), pero para un servidor, estos 5 son bastante significativos y merece la pena profundizar en ellos.
Comenzamos la lista con...
R.O.T.O.R. (R.o.t.o.r., 1989)
Tras años de discriminación, los robots gays reclamarán sus derechos por medio de la violencia.
De apariencia humana, esta calmada pero irreducible máquina siembra el terror en Nueva York con su frondoso bigote, su casco de policía y su uniforme de cuero negro; atuendo que, como bien señala DimitriHardcore, le delata como acérrimo seguidor de los Village People.
"It's fun to stay at the Y.M.C.A!!!"
La frase "perder aceite" cobra su máxima expresión cuando va referida a este robot, ya que ROTOR es un homosexual de pura cepa, aunque sus creadores se nieguen a aceptarlo, definiéndolo como un ser imparable e increíblemente poderoso, cuando en el fondo no es más que una jodida nenaza que camina a velocidad de tortuga escocida, se derrumba ante las balas, y sufre insoportables dolores de cabeza cuando alguien toca el claxon de un coche. Amante de la ley y el orden, no dudará en aplicar su justicia incrustando un balazo entre ceja y ceja a todo aquel que vulnere la legalidad, por pequeño que sea su delito. Un homicida claramente inspirado en las figuras de Robocop y Terminator, al que James Cameron no dudó en homenajear en Terminator 2, con el T-1000 vestido de poli sarasa.
Dotado de imposible tecnología, su interior está formado por un avanzado chasis de una aleación desconocida, carente de engranajes, el cual le permite realizar toda clase de ágiles y complicados movimientos de aerobic (otra prueba más de su innegable pluma), kárate e incluso "combate a gran escala" (?¿?¿?), con una fluidez pasmosa, como podéis comprobar en este vídeo:
Sé la pregunta que os ronda ahora mismo por la cabeza, ¿pero nadie se ha dado cuenta de que el puto robot está repleto de engranajes? Yo creo que el rubio es un estafador de poca monta que usa una jerga inventada para timar a unos ineptos científicos que se sacaron la carrera en CCC. Qué estúpida la señora que se sorprende al conocer que ROTOR funciona sin motores ni engranajes, pues claro, ni motores, ni pilas, ¡ese robot se mueve por Stop Motion! No quiero dejar sin remarcar la frase "Sólo Dios sabe qué es esta cosa". Exacto, sólo Dios sabe qué coño es ese pedazo de mierda andante. Con respecto a si son héroes o villanos por crear esa cosa, pues no lo sé, pero deberían ingresar todos en la cárcel, así que se acercan más a lo segundo.
Si te acabas de duchar o plantar un pino, no dejes entrar a Rotor en el baño, a menos que quieras que te vea en cueros, ya que posee la sorprendente habilidad de observar los hechos transcurridos minutos antes, gracias a un radar que rastrea el espacio-tiempo. Nada detendrá a este robot en su cruzada contra el crimen, ni siquiera una sala de conferencias, la cual arrasará moviendo 4 sillas de plástico a su paso (de tortuga) en un arranque de destrucción irrefrenable.
ROBOT CAFETERA (Supersonic Man, 1979)
Habitante de una ciudad que es un híbrido entre Madrid, Valencia y unos vídeos insertados de Nueva York, este robot trabaja a tiempo completo para el malvado y sobreactuado Doctor Gluk. Sus creadores se fueron a un Punto Limpio, de donde extrajeron las materias primas para su fabricación, como un aparato de aire acondicionado, varios electrodomésticos en desuso y una tostadora a modo de cabeza, decorada con bombillas rojas de navidad y tornillos para disimular.
Ante la visión de semejante proyecto de cutrerrobot, las víctimas se horrorizan de pura indignación.
Su carencia de articulaciones le dota de la misma versatilidad que un muñeco Lego, y su inestabilidad le permite ser derribado de una patada (no se levantará nunca más, a menos que alguien le ayude). Se desplaza tan lenta y ortopédicamente, que incluso Rotor le ganaría en una carrera.
Dos misiles de juguete (robados de la base de los GiJoe) coronan su cabeza
Los 4 tubos de su estómago conforman un dispensador que distribuye fuego, petardos e incluso vapor. Facha y pirómano convencido, odia a los vagos y parados, y por eso mismo no dudará en carbonizar a los vagabundos y borrachos que se crucen en su camino.
WILLARD (R.o.t.o.r., 1989)
Sí, su tronco es un jodido microondas.
Un robot potencialmente homosexual (no hay pruebas de su pérdida de aceite, aunque sí numerosas sospechas) que resulta ser un cruce entre C3PO y Cortocircuito (al igual que este último, es probable que también sea seguidor de Bonnie Tyler). Sus creadores andaban cortos de presupuesto, así que para fabricarlo usaron lo primero que tenían a mano, como el microondas de la cafetería, en una solución muy inteligente, ya que de esa forma obtuvieron robot estúpido y comida caliente, 2 en 1. Su cabeza va unida al microondas mediante un tubo de papel de plata y posee dos visores, uno azul y otro rojo, que le permiten ver en 3D, lo que soluciona su falta de visión periférica.
En una delirante secuencia de la película, descubrimos con estupefacción que Willad tiene vida social más allá del departamento de policía donde trabaja, ya que el protagonista Coldyron, desde su oficina, le llamará por teléfono para comunicarle que ROTOR ha escapado. ¿A dónde puñetas llama? ¿A LA CASA DEL ROBOT?
Es el tonto del departamento y ninguno de sus compañeros le soporta, las mujeres le rechazan cuando les solicita sus "7 dígitos", y dedica su tiempo libre a leer comics (concretamente, revistas como Creepy o Eerie). Todas estas características le convierten en un visitante potencial de Expomanga. Las malas lenguas aseguran que se metió a poli para dar rienda suelta a su gusto antiestético, portando una gorra de policía las 24 horas del día, y así emular a su ídolo Rob Halford. Al mínimo problema no dudará en anunciar su dimisión (¿desde cuándo los robots pueden dimitir?), para dedicarse a lo que probablemente siempre ha soñado: Servir copas en un tugurio gay.
Robot asesino de niños (Dunyayi Kurtaran Adam, 1982)
Doraemon tenía razón. En el futuro, el reciclaje será fundamental, ya que permitirá la creación de avanzadísimos robots a bajo coste.
De nombre desconocido y probablemente impronunciable, esta implacable máquina fabricada con 4 cartones de un vertedero, es una jodida y cobarde abusona, que mutilará sin piedad a todos los niños que habitan en el planeta Puto Desierto, a causa de un más que posible trauma escolar propiciado por su cabeza en forma de bombilla y su amorfa y descompensada estructura, que le hace balancearse hacia los lados, cual Fraga en estado etílico.
No es lo que parece: el robot es quiropráctico y le está arreglando la tortículis al chaval.
Su principal arma son unos inofensivos fogonazos azules en forma de manchurrones superpuestos, los cuales no se sabe de qué parte de su cuerpo proceden y se desplazan al azar por la imagen, sin orden ni criterio. Pero su ataque más letal es un devastador sistema de autodestrucción que deja en pañales al de los Predator, ya que es capaz de arrasar toda la selva del Amazonas en cuestión de segundos.
La maldad que anida en su ser, se sustenta en la frustración que le provoca su incapacidad para comunicarse con los demás, ya que va por ahí soltando toda clase de incoherencias guturales a las que nadie presta la más mínima atención, como si no existiera y se hubiera colado sin permiso en la película. Al menos puede sentirse orgulloso de llevar a cabo una tarea fundamental en el plan de dominación universal del Wizard (su amo): La recolección de sangre humana para que su excéntrico líder la beba con su sofisticada pajita loca que consiguió en la caja grande del Nesquik.
ROBOWARRIOR (Robo Vampire, 1988)
El terror de los vampiros zombie
Robowarrior, también conocido como Robo Vamp, es un cyborg mitad humano mitad poliespán, calzado con unas converse, que se encarga de limpiar las selvas de Tailandia de unos zombies vampíricos que aterrorizan con sus esperpénticos saltos de rana a la escasa población de la zona.
Está recubierto de una flexible aleación de plástico de colchoneta y cuero falso, desgastado y con remiendos (como se puede comprobar en la imagen), que conforma un nuevo material conocido como "metal acolchado", el cual permite que su aparatosa armadura se doble y arrugue para facilitar el movimiento de sus ortopédicas y chirriantes articulaciones. Los deshechos mal cosidos que conforman dicha armadura, parece que vayan a desprenderse de un momento a otro, pero esto no es más que una treta de los creadores de Robowarrior, para que el enemigo se confíe y piense que tiene las de ganar.
Un plástico cutre pintado de negro tapa sus ojos a modo de visor, protegiéndole de los rayos ultravioleta, mientras que su casco, atado a la cabeza con una cinta cual caso de bici, lleva una antena de coche, para sintonizar la radio allá donde vaya y así enterarse de los últimos resultados deportivos. Las reminiscencias samurais de la armadura, su color plateado y su habilidad para teletransportarse sin ton ni son, han hecho creer a unos cuantos que Robowarrior es en realidad el Samurai de Plata de los X-Men, tratando de pasar desapercibido en sus vacaciones por Hong Kong.
Su capacidad de regeneración es impresionante y puede ser totalmente reconstruido en pocas décimas de segundo, como se comprueba en el siguiente vídeo, ya que, tras explotar en mil pedazos (dejando al descubierto un espantapájaros de papel en llamas), sus creadores lo recomponen íntegramente, alegando que únicamente sufrió un cortocircuito, nada importante. Para repararlo, bastará con girar las manecillas de un ecualizador de una mesa de mezclas (quizás para mejorar el sonido de su antena radiofónica y así reanimarle) y usar unas cuantas bengalas de feria a modo de soplete. Eso sí que es tecnología punta y de bajo consumo.
Las sospechas sobre si Robowarrior era en realidad el Samurai de Plata, han quedado desmentidas. Como se comprueba al final de este vídeo, todo apunta a que el mismísimo Chiquito De La Calzada mueve el robot desde dentro.
Robowarrior nunca llegó a explotar. En una maniobra de increíble precisión, se teletransportó y dejó en su lugar un espantapájaros de papel, para confundir a sus enemigos fingiendo su muerte.
Y aquí acaba la primera parte de este especial, que no es más que una introducción a una futura entrega en la que Cacaman, un servidor y demás miembros de la web que quieran aportar sus conocimientos, haremos un exhaustivo, cronológico y humorístico estudio de diversos cutrerrobots que han ido surgiendo a lo largo de la historia del cine, al más puro estilo Mondo Slasher.