Review

Título original: 88 minutes

País: Estados Unidos – Canadá – Alemania

Duración: 108′

Estás tan tranquilo en el videoclub, viendo carátulas del gordo de la coleta, cuando ves esta y piensas “coño, una de Bourne que no he visto”, para acto seguido darte cuenta del error, cagarte en la distribuidora y luego descojonarte cuando ves que una pareja de viejos la pillan, dicen lo mismo que tú… ¡Pero para tu asombro se la llevan!

 Cuando el otro día estaba viendo la lista de lo peor de la última década, eché en falta a un actor cuyo nuevo siglo es como mínimo deprimente: Al Pacino. Antes de que os tiréis a mi yugular como lobos hambrientos a la vista de un lechal y me nombréis Heat, Scarface, El padrino y demás glorias pasadas, bla, bla, bla… Decidme, ¿qué películas ha hecho Al Pacino últimamente que merezcan la pena ser recordadas? ¿Simone? ¿Esa de los asesinatos con Robert de Niro? Sin duda hace tiempo que tocó fondo, pero para acabar de hundirse va el tío y se involucra en ésta: 88 minutos.

88 minutos es un thriller rodado con el despojo de alguno de los guiones desechados, primero por Robert de Niro (aún le quedaba un poco de dignidad), luego por Steven Seagal (que ya estaba demasiado liado extorsionando prostitutas para follárselas gratis rodando su reality, grabando un nuevo disco de blues y un par de películas en Bulgaria), seguidamente Jean Claude Van Damme adujo que “no veía a su personaje” y Wesley Snipes tuvo que declinar la oferta por sus problemas con hacienda. Al final se llegó a Al Pacino, que por aquel entonces, o bien iba muy necesitado de dinero, o le seducía la idea de verse rodeado de bellezones que a cada momento se despelotan delante suyo. Yo casi que apostaría por lo segundo…

Una fan de David Carradine intentando imitar a su ídolo en las horas finales

 Al Pacino interpreta a un profesor universitario que se lleva al huerto a todas sus alumnas, a su ayudante personal, a su secretaria, a la rectora de la universidad e incluso no descarto algún escarceo con su único alumno, que tiene una pinta de gay que ni Elton John. La madurez puede tener su atractivo, pero es que Al Pacino roza los sesenta muy mal llevados, aunque se ponga esa perilla de enrollado al estilo Buenafuente y esa especie de mullet en la cabeza. Estoy casi seguro de que el veterano actor, podrido de dinero y hasta las cejas de drogas, ya sólo acepta papeles que le permitan pavonearse de mojar el pajarito.

“Juas, juas… y además no tengo que pagar…¡Me pagan a mí!”

 Total, que el día que van a ejecutar a un asesino que fue encarcelado gracias a su testimonio como colaborador de la policía, recibe una llamada que le advierte de que le quedan 88 minutos de vida. A partir de ahí empieza nuestro calvario.

¡Y decían que después de Street Fighter sólo podía mejorar!

 Para desenmascarar al culpable deberá utilizar todos sus superpoderes, porque en la película su autoridad divina es tal, que la policía está a sus pies y sólo tiene que formular sus deseos y ya tiene a varios agentes a su cargo, un inspector de policía a su entera disposición y vía libre para fisgonear en los archivos policiales a sus anchas; ni Barack Obama oyes.

Pero todo, repito, TODO lo que en una película puede ir mal, va a peor. El guión es en plan: Al Pacino corre, a Al Pacino le disparan, a Al Pacino le explota el coche, Al Pacino dice algo muy grandilocuente y todos le miran asintiendo levemente, aunque sea la gilipollez más grande que he oído en mi vida. Además, no para de recibir llamadas misteriosas ni de recibir extraños anónimos recordándole cuánto tiempo le queda de vida. En cierto momento, uno ya espera que Al Pacino vaya a mear y se encuentre un mensaje escrito en mierda en la pared del lavabo, recordándole por enésima vez cuánto falta para que muera.

Hacer el pino-puente y tener la menstruación: Combinación Fatal.

 Ni tan siquiera el departamento de maquillaje parece ponerse de acuerdo en el peinado que debe lucir: despeinado, con volumen, canoso, gris, con raya en medio, en el lado, etc. El pelazo de nuestro galán italoamericano sufre los auténticos desvaríos del departamento de peluquería de una escena a otra.

Además, el director, Jon Avnet, se divierte en la sala de montaje toqueteando botones, que si un acelerón de la imagen por aquí, que si ahora la ralentizo…. ¿Y quiénes somos nosotros para robarle la ilusión?

“¿Os creíais que no me iba a recuperar después de En el nombre del Rey?” dijo una muy confiada Leelee Sobieski…

…antes de ver el pozo de mierda en el que había caído.

 Y, finalmente, llegamos a uno de esos desenlaces que sólo provocan vergüenza ajena. El maquiavélico planazo de una de sus malvadas alumnas es apuntarle con una pistola y obligarle a grabarse confesando que amañó pruebas en el juicio. Entonces, ¿a qué coño viene lo de los 88 minutos? ¿Y hacerle explotar el coche? ¿ Y por qué la malvada no lleva ni una cicatriz cuando hace 30 minutos tenía la cara llena de cortes? ¿Y las pruebas falsas en su despacho? ¿Y por qué pierdo yo el tiempo tan tontamente intentando comprenderlo?

Pero hay una cosa que realmente quiero entender y no puedo (bueno, en realidad muchas, pero ésta se lleva la palma), si recibes una llamada diciendo que en 88 minutos te van a matar: ¿Por qué, en el nombre de todos los thrillers de serie B, no vas a denunciarlo a la policía? O mejor aún, si es sólo hora y media mal contada, te encierras en casa y punto o te vas al cine a ver Avatar por enésima vez o simplemente te echas una siesta. Pero no, Al Pacino no, con sus pintas de Don Juan caducado con resaca monumental, decide que lo mejor es corretear por ahí mientras le van disparando, le hacen explotar el coche y coquetea con todo bellezón que se ponga a tiro. Desde luego, nunca hora y media había dado para tanto.

 

“Para hablar con una gatita parisina marque 1. Para hablar con una reina africana marque 2. Para hablar con una diosa nórdica marque 3. Para hablar con una sofisticada italiana marque 4….”

 

Total, que al final lo que te queda claro es que:

- Al Pacino folla, pero folla mucho, mucho mucho…

- Leelee Sobieski se puede teletransportar, sólo así se entiende que pueda estar en una comisaría y al mismo tiempo asesinando a varias personas tan alegremente.

- Ser profesor universitario mola. Porque te puedes tirar a todas tus alumnas.

- Os recomiendo que nunca vayáis a una peluquería en Seattle, las consecuencias pueden ser catastróficas.

- Que un exnovio tuyo te siga y se dedique a disparar al primero que intenta ligar contigo no es malo… es que es taaaaan mooooono….

 

En resumen

Un coñazo para los amantes de la acción, una decepción para los fans (si es que le quedan) de Al Pacino y un horror para las peluqueras. El resto de los mortales tal vez se entretengan viendo desfilar a Alicia Witt, Leelee Sobieski, etc.

 Al Pacino, ¿a que no eres capaz de hacer esto?…