Review
Título original: Bloodrayne: Deliverance
País: Canadá – Alemania
Duración: 99′
“Vampirrros y vaquerrros, ¿Cómo no darrrr cuenta yo de la fórrrrmula del éxito?”
De algún modo, Uwe Boll consiguió vender suficientes DVD’s de su “obra maestra” Bloodrayne, como para poder financiarse esta “esperadísima” secuela, que por cierto fue estrenada en el festival de Estepona. Es curioso que, pese a haber sido dilapidadas, atacadas y machacadas sin piedad, casi todas las películas del Doctor han tenido secuela (Alone in the dark 2, House of the dead 2).
El caso es que Uwe ya tenía en mente rodar una secuela, más concretamente quiere rodar una trilogía, cuya tercera entrega se espera que realice a finales de este año, esta vez ambientada en el lejano oeste, en lugar de la Rumanía medieval.
“¿Vampiros en el oeste? Si estuviera muerto, me revolvería en la tumba.”
Este articulista da por sentado que los lectores han sufri… visto Bloodrayne, aunque la verdad, esta secuela prácticamente no tiene nada que ver con la original, salvo por un par de detalles, como el nombre de la protagonista y los vampiros.
Pongo en marcha la película, y tras los créditos, nos presentan a una familia típica del oeste en su casa, digo típica porque parecen salidos directamente de La casa de la pradera, formada por el padre, la madre y dos hijos. Entonces el padre oye un ruido fuera y dice: “Voy a ver qué ha sido”, cuando podría haber dicho “Oye, he oído como ruidos de vampiros moviéndose en las sombras, voy a echar un vistazo para dejarme matar, no os mováis de aquí”. Al cabo de un momento se oyen más ruidos fantasmales y la mujer ni corta ni perezosa dice “Voy a ver qué ha sido” y desaparece en la oscuridad de la noche sin ni siquiera un palo para defenderse.
“¡¡¡Qué bien, ya es la hora de la merienda!!!”
En este momento esperaba que el niño mayor dijera “Voy a ver qué ha sido, no te muevas de aquí” para también desaparecer en la noche, lo que habría demostrado que Uwe Boll es más listo que todos nosotros, que en realidad se nos mea en la boca y que es él quien se ríe.
Pero no, Uwe se lo toma todo jodidamente en serio. Acto seguido aparecen unos vampiros vestidos de vaqueros capitaneados por Billy el niño (Zack Ward), y deciden secuestrar a los pequeños. Ya de entrada, nos damos cuenta que no es lo mismo ver hacer el ridículo a Ben Kingsley (Thunderbirds), al que dieron el oscar por Gandhi y ha estado nominado multitud de veces, que a Zack Ward, cuyo título más llamativo es Transformers, en un papel rematadamente secundario, o Resident Evil: Apocalipsis. Acto seguido los vampiros matan al Sherif de Deliverance (así se llama la ciudad, en un sutil homenaje de Mr Boll), secuestran a todos los niños de la ciudad y se hacen con el control de la misma.
En caso de que Zack Ward fallase, Uwe tenía un actor en la recámara
Al día siguiente, hace acto de presencia Rayne (Natasha Malthe), para descubrir los cuerpos en la granja e irse hacia Deliverance en busca de información. Natasha Malthe recoge el papel de heroína de Kristanna Loken y tampoco resiste la comparación. De Kristanna siempre podías decir “la mala de Terminator 3” y todo el mundo se daba por enterado. ¿De Natasha qué decimos? La tía del pelo lila de Dead or Alive, una peli que sólo vimos Watchful, yo, y unos cuantos freakis despistados más, creyendo que era un remake de la película de Takashi Miike.
“Tenéis que comprenderlo, era esto o hacer Vecinitas indiscretas 8″
Sigo que me pierdo. Rayne al final llega a Deliverance, se encuentra que la ciudad ha sido tomada por los vampiros y, ¿qué hace? ¿Sacar las cuchillas y empezar a degollar peña, rebanando cuellos como una posesa? Pues no, se va al bar y se echa una partida de cartas, la muy jodida pasa de todo (¿?). Rayne, como mandan los cánones, gana la mano que se jugaba y uno de los vampiros se cabrea. “Bien aquí va a haber tela”, pensé yo. Se salen fuera del bar, “Mal” pensé. Y se disponen a hacer un duelo del oeste (¡pero si uno es un vampiro!). “Que saque las cuchillas, que saque las cuchillas” debería haber coreado la sala, lástima que no hubiera sala… En fin: plano del malo, plano de Rayne, Rayne desenfunda y pega un tiro, el malo cae al suelo, y yo me pregunto por qué cojones aguanto el tipo viendo esta mierda… Luego Rayne dice algo así como que “las balas están bendecidas” y se queda tan ancha, que le dan una colleja y cae inconsciente.
Llevamos como media hora de película y Rayne ni ha tocado las cuchillas, cuando en la película original empezaba arrollando, en 40 minutos, dos batallas con numerosos desmembramientos, empalamientos y otras palabras terminadas en mientos. Lo sé, las comparaciones son odiosas.
“En esta peli menos acción porque yo desarrrrollarrrr perrrsonajes, historrrria y motivaciones.” Traducido:”No tenía un puto duro”.
Rayne es apresada, gracias a la susodicha colleja (no, no era una parida), y la meten en la cárcel donde le comunican que será ahorcada en un rato (jajaja, “ahora que tenemos un hueco libre aprovechamos”). Allí encuentra a otro de los miembros de la sociedad Brinston, que le cuenta, resumiendo mucho, que los vampiros quieren aprovechar la llegada inminente del ferrocarril para conquistar los Estados Unidos… Planazo, sin duda.
Justo en el momento en que van a ahorcar a Rayne, ésta consigue escapar, cogiendo, ya era hora, sus cuchillas y degollando a uno de los vampiros. Más de 40 minutos de película para una puta degollación. Rayne salta a un río cercano y huye.
A todo esto que es rescatada, ni más ni menos, que por Pat Garret, con quien Rayne unirá fuerzas. Pat Garret está interpretado por Michael Paré (Bloodrayne, Seed, Siniestro, Postal, KOMODO VS COBRA), a quien Uwe Boll recupera una y otra vez para sus bodrios; quien por cierto es el único que retorna del casting original, ni Will Sanderson (House of the dead, Alone in the dark) ha querido repetir esta vez.
No la está auxiliando, sólo le quita el reloj.
A todo esto que con la tontería llegamos a la hora de metraje, y esto está siendo un puto ladrillo, mucho diálogo de relleno y poca acción. Vamos, tan entretenido como ver a las piedras crecer.
Pat y Rayne deciden que lo mejor es conseguir ayuda antes de asaltar a la brava Deliverance. Y la ayuda consiste en, primeramente, un estafador. ¿Qué pasa, va a venderles a los vampiros elixires de esos que se vendían en el oeste para luego ser agua bendita? ¡Ostias! Pues no es tan mala idea.

Y luego está un pistolero al que Rayne tendrá que seducir vistiéndose de sirvienta… Esperaba que en esta escena tuviéramos nuestra bendita ración de tetas y sexo, pero no, Uwe decide no poner eso, porque nos podría distraer de la apasionante épica que envuelve toda la película.
Por fin se plantan todos en Deliverance y descubrimos que… ¡¡¡Los vampiros tienen una metralleta!!! Así por las buenas, parece que Uwe viera que la cosa era un peñazo y lo enviara todo al pedo… Y entonces llegamos a la Uwescena, todas las películas de este artista, tienen una escena que por lo ridícula que resulta, queda marcada a fuego en nuestras mentes. Pensad en el tiroteo de House of the dead o el tiroteo a oscuras en Alone in the dark.
Esto me recuerda que hace mucho tome una cosa llamada Sangre de Heavie: cerveza con Vodka y fanta de naranja, es una de esas cosas que parece que no sube, pero cuando te das cuenta, eres incapaz de articular dos palabras seguidas.
Aquí la escena es jodidamente confusa, tenemos a tres de nuestros personajes principales, Rayne se fue por otro lado, a punto de entrar en duelo con una decena de vampiros armados con una metralleta. La escena se ralentiza, plano de los ojos de uno de los buenos, plano de los ojos de uno de los malos, plano de los ojos de otro de los buenos, plano de otro de los malos y… 1000 planos de ojos después, no exagero Uwe se harta de rodar miraditas, deciden desenfundar… Y lo que viene, traspasa vuestras pupilas como salvajes cuchillos para incrustarse en vuestros cerebros, todo el mundo desenfunda, con su correspondiente plano ralentizado, la metralleta dispara a cámara lenta… toooooooodooooooooo eeeeeesmuuuuuuuuy leeeeeeeeentooooooooo y duuuuuuuuuuraaaaaaaaaaa una puuuuuuuuuutaaaaaaaaa eeeeeeteeeeeeerniiiiiiiidaaaaaaad.
Escena con el sello de calidad de Uwe: mola!!!
Me imagino a Uwe habiéndose tragado todos los westerns de Sergio Leone y diciendo en los duelos de uno contra uno esto funciona, seguro que si hay más pistoleros es mucho mejor. PUES NO, es un coñazo, es… ridículo, pero ya sabemos que este hombre va falto del sentido del ridículo. La gente se muere a cámara lenta, la gente dispara a cámara lenta, hasta el cura se bendice una ostia a cámara lenta. Sólo nos faltaba un plano de sexo a cámara lenta. Además, la música que acompaña la escena, que en realidad es la misma durante tooodaaaaa la película te taladra el oído, terminas de una trompetita hasta los cojones y deseando que el energúmeno que la toca se la meta por donde termina la espalda.
Luego para rematar la faena, está el combate final entre Rayne y Billy el niño. Esta vez, eso sí, es a espadazos y cuchillazos, pero tan mal coreografiados, que resulta evidente que ninguno de los actores había cogido algo más peligroso que un cuchillo de pan antes de rodar esta mierda… La coreografía de la lucha es tan espantosa que dos tetraplégicos habrían hecho algo más decente,incluso hacen parecer buenas las luchas de la primera entrega, donde Ben Kingsley se movía menos que un maniquí.
Evidentemente Uwe Boll, prueba todos sus trucos para echar hacia delante la película, desde un personaje pseudogracioso interpretado por Chris Coppola (Postal, el nuevo Viernes 13), a utilizar todos los tópicos de los westerns (partidas de poker, duelos), pasando por un encuadre de las escenas que “tiembla” imitando, penosamente, el estilo documental de las películas de Bourne. Es que ni así. Humildemente le aconsejaría al Herr Doctor que se dedicara a cualquier cosa menos a la dirección cinematográfica.
Además, la película, que ha costado unos 10 millones de dólares, en ningún momento es capaz de lucir su presupuesto en los apartados técnicos: fotografía superoscura que no deja ver mas allá de dos palmos de la cámara y cuatro decorados de feria, son los “excelentes” apartados técnicos. En cuanto a este último apartado, tengo que romper una lanza a favor de la película, ya que durante el rodaje se produjo un incendio que afectó a parte de estos, concretamente se quemó la estación de tren, algo que, por cierto, en el filme se subsana con Michael Paré diciendo “aprovechando la confusión he quemado la estación de tren”…
Michael Paré:”Después de Komodo vs. Cobra no creí ser capaz de caer aún más bajo.”
Juego
Para que no digáis que ver la peli no sirve de absolutamente nada, os propongo un juego.
-Materiales: varias botellas de vuestro licor favorito (en mi caso Vodka), un vaso por participante, un DVD de Bloodrayne 2 y un medio para reproducirlo (ya sea un portátil o una tele panorámica con HomeCinema).
-Reglas: cada vez que parezca que vaya a haber algo de acción y no pasa nada, os bebéis un vaso entero a mi salud.
Os aseguro que antes de que lleguéis a la media hora, os pillaréis una de esas que se recuerdan toda la vida, como aquella vez en que yo me emborraché tanto que vomité en mi cama pero sin despertarme, imaginaos despertaros al día siguiente con resaca, oliendo todo a demonios y encima con un bonito premio esparcido por toda la cama y encima vuestro (verídico).
Gracias al alcohol le podemos dar un nuevo uso a nuestro DVD de Bloodrayne 2, para que luego digan que no sirve para nada.
En resumen
Una prueba más de que lo de Uwe Boll no es dirigir películas. Bloodrayne 2 no tiene ninguno de los ingredientes que hacía la primera parte un poco más soportable: gore a porrillo, peleas a cada punto, una escena de sexo bizarra, Ben Kingsley haciendo el ridículo, monstruos de goma, etc. Eso sí, la peli contiene una de esas escenas en que te preguntas: ¿Pero qué coño se ha tomado esta gente?
Y para acabar, posiblemente la peor/mejor cita jamás aparecida en una película de Maese Boll:























“Uwe Boll’s Wild Bunch” XDDDD
A favor de Natassia Malthe puedo decir que es la que hacía de Typhoidea en “Elektra” y tiene una escena lesbo-macabro-soft con Jennifer Garner…espera….si, esa peli también la despanzurraron aquí