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Título original: Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos
País: México
Duración: 82′

AVISO PREVIO. Los siguientes hechos son una posible aproximación a la realidad.

Hace mucho tiempo, en el maravilloso México de los años 60, existía un estudio cinematográfico sin escrúpulos, llamado Películas Rodríguez S.L., de donde surgieron legendarios largometrajes. Este estudio estaba habitado por el desvergonzado Roberto Rodríguez, un magnate del cine capaz de rodar cualquier cosa imaginable por delirante que fuera, si eso le permitía reutilizar una y otra vez los mismos sets y el mismo atrezo en innumerables filmes, para así ahorrar costes y multiplicar los beneficios.

Para la concepción del filme que nos ocupa, el señor Rodríguez mandó a sus sirvientes empleados que metieran en una hormigonera varias latas de distintas películas de su propiedad y sacaran 3 o 4 al azar. De este modo, la diosa Fortuna se decantó por las versiones que previamente hizo el estudio de los cuentos de Caperucita y de Pulgarcito, así como de La MomiaAzteca contra el Robot Humano, además de otras tantas obras maestras.

Así, nació este largometraje de terrorífico y desproporcionado título, que supone el capítulo final de una saga iniciada, si no me equivoco, en 1957 con Pulgarcito de René Cardona y detrás del cual se esconde un inabarcable maremagnum de gilipolleces, WTF´s, costrosidades, delirios y, por qué no, genialidades varias, que dio lugar al crossover mexicano chatarrero definitivo.

Una vez concebida la idea, era necesario escribir la historia, lo que tampoco llevó mucho tiempo. Al guionista le obligaron, bajo amenaza de 50 latigazos, a escribir sin borrador previo y sin poner trabas a sus delirios esquizoides (esa semana le retiraron la medicación), hasta llenar 90 páginas, que sentaron las bases de un film infantil sin tapujos, donde todo es posible, cualquier personaje que uno imagine puede aparecer y donde la palabra vergüenza ha sido desatomizada del diccionario.

Y como era un filme para niños, los autores no se preocuparon de la dificultad que entrañaba plasmar ciertas cosas del, a partes iguales, apabullante y fascinante guión, ya que, según su más que probable opinión, a los críos les daría igual.

Permitid un inciso a vuestro humilde narrador, pero ¡así se hacen las cosas, joder! La escasez de medios no debería poner jamás ningún límite a la imaginación, ya que luego, las alucinantes mentes de los niños se encargarán de rellenar las lagunas presupuestarias y técnicas; como han hecho toda la vida cuando juegan con sus muñecos. Qué bien sabían esto en México hace 50 años y qué pena que ese modo de entender el cine se haya perdido por culpa, entre otras cosas, de malvadas webs como esta en la que escribo, tan obsesionadas en resaltar los fallos de los filmes y sacarle puntilla todo. Putos friquis…

 

EL PUTO CROSSOVER MEXICANO DEFINITIVO

 

En cuanto a la elaboración de la historia, lo primero que había que fijar era al villano. No fue muy difícil, ya que directamente se decantaron por fusilar a la reina mala del Blancanieves de Disney, en un descaradísimo cosplay.

 

 

El resultado es sorprendente, gracias, sobre todo, al acento mexicano de la actriz, que retrotrae a los espectadores españoles al doblaje original en mexicano del filme de la Disney
La historia comienza con una reunión de todos los monstruos de los cuentos, que están celebrando un juicio sumarísimo orquestado por un fiscal Vampiro y donde desfila toda la colección primera-verano-invierno 2010 de caretas de la Plaza Mayor, y en el que son juzgados el Lobo Feroz y el Ogro por crímenes contra la monstruosidad, ya que han dejado de ser malos y se dedican a comer palomitas y helados de fresa.
   
  
 
    
Daniel Estulín nos trae imágenes exclusivas de la última reunión del Club Bilderberg 

 

Por ello, ambos criminales son condenados a morir con “la peor de las muertes, partidos en dos con una sierra” (¿ya dije que esto es una película para niños?). En su defensa, el Lobo acusará a la bruja de casquibana, asegurando que ella “se chupó a todos y el Vampiro ya no tiene a quien chuparse”. Me abstengo de hacer comentarios.

En cuanto al resto de monstruos que aparecen en la cinta, su elección tampoco supuso complicaciones. En lugar de decantarse por los clásicos Hombres Lobo, Drácula o La Momia, como hubiera hecho cualquiera, se cogieron los primeros disfraces y caretas chungas que había tiradas por los garajes y almacenes del estudio, dando como resultado un apoteósico carnaval de monstruos que incluye, entre otros muchos, auténticos hitos del terror pop mexicano como el abominable hombre teta (también llamado Cocoliso), el pederasta del saco, “Frankonstino” (la versión latina del monstruo de Mary Shelley, creada, imagino, por un sosias de Nick Riviera o algún doctor similar), y otras terroríficas abominaciones que desvelaré más adelante.

Las terribles consecuencias de abusar de las alitas de pollo 

Sobre los protagonistas, como indica el título, tenemos a Caperucita y a Pulgarcito. Me detendré en la actriz de Caperucita, cuya biografía merece la pena resaltar. Tras ganar el Concurso Nacional de niña mexicana más repelente jamás concebida,  María Gracia se introdujo en el mundo del cine para deleitarnos con su voz, que es lo más parecido a fusionar los gallos de Wendy Sulca con el sonido de un micrófono cuando se acopla a otro; algo que, ya en su edad adulta, le permitió obtener un puesto de trabajo como “organizadora de karaokes” en Guantánamo. Para evitar una masacre a gran escala, es imprescindible visionar esta película en un lugar que carezca de ventanas y objetos de cristal.

 

 

Pancho Villa Begins

 

Pero el héroe indiscutible de esta película es el perro de Caperucita, un cánido que vaga a su puta bola por la película sin rumbo fijo, hasta el punto de que se advierte en varias ocasiones CÓMO LE EMPUJAN  FUERA DE PLANO PARA QUE NO SE SALGA DE LA IMAGEN. Se ve que el perro era el único miembro del reparto consciente del bochornoso ridículo que estaban haciendo e intentó en varias ocasiones huir sin éxito.

A pesar de la pasiva actitud del animal, Pulgarcito no tendrá vergüenza alguna en resaltar las increíbles habilidades rastreadoras del chucho, en una escena en la que vemos que el perro no se ha esforzado lo más mínimo en localizar a su presa, la cual directamente se la han colocado delante del morro.

El plan de la malvada bruja que quiere MATAR (sí, matar, ¿ya he dicho que esto es una película infantil?) a Caperucita y Pulgarcito es muy sencillo pero acojona solo de oírlo: Pretende convertir a toda la población en CHANGOS. Ni putea idea de lo que es hasta que lo ves, pero suena creepy y chungo, y cuando por un instante piensas que va a convertirles en algo similar a esto, la decepción te golpea duramente en la cara al comprobar que chango es algo así como un mono tercermundista made in México.

 

Rebelión en el planeta de los changos

Superada esta decepción (que tampoco es tanta porque al final le coges cariño a los changos esos), nos sobreviene otra, ya que la malvada bruja pone en marcha otro plan que consiste en acercarse a la chimenea y…

 

 

Invocar al mismísimo Satanás!!! ¡Ahí, con dos cojones y dejándose de mariconadas y monstruos de mierda! Lamentablemente, de Satanás no se vuelve a saber nada en todo el metraje; lo que causa auténtica pena y frustración. Imagino que rodaron esta escena (que, vista la peli en su conjunto, NO VIENE A CUENTO) y después recularon, no fuera  a ser que los niños mexicanos, a pesar de criarse entre tequila y chucherías picantes, se acojonaran demasiado.

 

Pero tanta mala leche por parte de la Bruja resulta excesiva, así que los autores decidieron rebajar su nivel de hijoputismo con unos hechizos que quedarían mejor en boca de las Witchz, Nicky la aprendiz de bruja o incluso Hello Kitty:

 

 

Lo que ha hecho la bruja en el vídeo que acabáis de ver, es un ejercicio de bioterrorismo, cambiando el agua del río por un líquido marrón, que, a pesar de su sospechoso color, no levanta suspicacias entre los mejicanos del pueblo afectado, tan acostumbrados a beber tequila tostado (en especial el cura de la aldea), que ya se han olvidado de que el agua de verdad es incolora.

Si ya lo decía Woody Allen, “nada como un buen vaso de agua marrón para comenzar el día”

 Para contrarrestar la terrible maldición de la Bruja, Caperucita y sus amigos pedirán ayuda al hada de la aurora, un ser bondadoso cuyo increíble e inmenso poder se lo otorgan 5 bengalas de feria que se van consumiendo plano tras plano.

 

 

Sin embargo, a pesar de sus poderosas bengalas, el Hada poca cosa puede realizar y lo único que hace es envíar directamente a Caperucita y Pulgarcito a una muerte segura, diciéndoles que han de conseguir nosequé objeto mágico que la malvada bruja esconde en su castillo. Para esto mejor que se hubieran quedado en casa jugando con los changos.

 

Nuestros héroes también recibirán la ayuda de un híbrido punki entre humano y mapache (que bien podría haber ingresado en las filas de El Despedazador) y así, plan malvado tras plan malvado y lucha tras lucha contra todo tipo de monstruos acartonados, Caperucita y Pulgarcito irán haciendo frente a las hordas de la Bruja hasta enfrentarse a ella en un colosal combate final, que podéis ver a continuación.

 

 

No creo que haga falta que cuente mucho más sobre esta increíble historia; así que vayamos directamente a comentar lo que interesa, ¡la galería de monstruos, que lo estáis deseando!

 

FREAK CIRCUS

 

Ya hemos hablado de la bruja malvada, de Cocoliso y de Frankonstino, pero hay muchos más, como:

 

 

El Vampiro: Este vampiro sí que acojona, lo mismo te chupa la sangre que se saca un conejo de la chistera

 

Florentino Fernández: Este sí que da pavor, aunque, afortunadamente, no va acompañado del imitador soplagaitas ese que no tiene ni puta gracia, porque la cosa ya hubiera adquirido tintes traumáticos…

 

Blanka?: Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos se destapa como una de las películas más influyentes del siglo XX; no sólo traspasó el Atlántico inspirando a Ana María Matute (hay un personaje llamado Tontina, en el que claramente se basa la princesa de mismo nombre de la novela Olvidado Rey Gudú), sino que además, también llegó hasta las oficinas de Capcom en Japón, quienes luego en los 90 crearían la saga de videojuegos Street Fighter a partir de la imagen previa.

 

EL ROBOT: Sí, lectores, aquí también hay sitio para un ROBOT, así, con mayúsculas. No hay palabras para describir el gozo y la perplejidad mental que uno siente cuando ve a Caperucita y Pulgarcito ¡enfrentándose a un robot!

 

¡Y qué robot, amigos! Ni más ni menos que el mismo robot cutrongo y chatarrero del que pudimos disfrutar en la entrega final de la saga de LA MOMIA AZTECA, aunque levemente mejorado y esta vez sin un señor en camisa interior moviéndolo desde dentro. Y como ya nos enseñaron los autores de La Nave de Los Monstruos en la secuencia final de aquella película, los tirachinas, en manos de un niño mejicano pueden convertirse en armas de destrucción masiva.

 

El robot de mierda, que ya viene abollado de casa (reutilizarlo en tantos infrafilmes tiene sus consecuencias), se limita a agitar los brazos en el aire como un oligofrénico y la cara de Caperucita ante tanto horror encarnado en hojalata lo dice todo. Al final, la bestia cibernética se acaba desplomando cutremente, como el robot de Supersonic Man, del que es un claro pariente.

 

A MEXICAN FILM

 

Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos también destaca por sus brutales y perturbadoras escenas, que en un infante amariconado como los de ahora causarían traumas irreversibles, pero que los niños de antes aguantaban con tesón y hasta degustaban con placer.

 

El hijoputismo y mala ostia que caracterizan a la Bruja Malvada, cual mejicano en busca de trabajo, no conoce fronteras, y si no creéis lo que digo observad este vídeo:

 

 

Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos proporcionará a tus hijos dulces y felices noches repletas de entrañables y nada perjudiciales pesadillas. Hay que joderse…

 

Pero el malrollismo de esta película, escrita por el profesor de autoescuela Custillos, no acaba aquí, ya que el pederasta del saco recibe un BRUTAL castigo capaz de levantar un debate nacional sobre el sistema educativo.

 

¡Kevin, grábalo con el móvil que hay que subirlo a Youtube!

 

He aquí un ejemplo más de lo influyente que ha sido esta película en la historia del cine y que Chicho Ibañez Serrador no inventó nada para su Quién puede matar a un niño.

 

Y como colofón a tan grotesco espectáculo, también tenemos la siguiente escena:

 

 Da igual, tú sigue filmando…

INSTRUCCIONES PARA SU VISIONADO

 

Si llegados hasta aquí, la cinta os ha despertado curiosidad y estáis deseando verla, dejadme que os dé un consejo previo: PASAD HACIA DELANTE TODAS LAS ESCENAS DONDE SALGAN EL LOBO FEROZ Y EL OGRO ENCERRADOS EN SU CELDA. Estas irritantes escenas sobran totalmente y el filme se entiende (y se disfruta más) prescindiendo de ellas.

 

Antes de concluir, quiero decir que más que por la fascinante combinación de elementos aparentemente incompatibles (caperucita, Drácula, ROBOTS), yo recomiendo esta entretenidísima película, sobre todo, por las mil y un cutradas que se derivan de su pésima realización y producción. A cada instante, se sobreviene un nuevo y más grave despropósito, en un no parar de sinvergonzonería y desfachatez sin límites.

 

Así que ya sabéis, si queréis que vuestro hijo/a crezca sano y fuerte y como un macho hecho y derecho, ponedle The Human Centipede y A Serbian Film y dejaros de porquerías como ésta.