Review

Título original: The Punisher
País: Estados Unidos/Alemania
Duración: 124′

El Castigador, que nombre tan apropiado ya que verla es un castigo, una tortura por la que encima hay que pagar. Mis expectativas con esta película no eran altas, supe desde que pagué la entrada que esto iba a ser un bodrio, pero todo lo que pueda contar se quedará corto. Esta cosa roza los niveles del peor cine de serie B, juro que si me la llegan a poner en Antena 3 un sábado a las doce de la noche, hubiera colado como un telefilm perfectamente.

Es vergonzoso que Marvel produzca semejante bazofia. Para empezar, diré que no sé muy bien si esto es una película de acción, o si es una comedia de situación, en la que un tío con una calavera en el pecho se dedica a meter tiros. Ni que decir tiene que se nota que su presupuesto es irrisorio si lo comparamos con Spider-ManHulk, X-Men, o Daredevil. Resulta que tras esta castaña está Artisan Films, que es una productora que tiene como éxito más sonado “El proyecto de la bruja de Blair”. Con esto queda todo dicho. A continuación pasaré a detallar lo mejor que pueda semejante chapuza cinematográfica.

Comenzaré diciendo que el reparto de esta película está en consonancia con su presupuesto: es un nido de cutres, donde el único que destaca es John Travolta, tócate los huevos. A Travolta entre otros le acompañan el protagonista Thomas Jane, al que ya habíamos visto en obras maestras como Deep Blue Sea o El cazador de sueños; Will Patton, que es con diferencia uno de los actores secundarios más patéticos que se pueden ver y que es habitual es las pelis de Bruckheimer como ArmageddonTitanes: Hicieron Historia o 60 Segundos.

También pululan seudo-estrellas como Laura Elena Harring, que lo más destacado que ha hecho es Mullholland Drive, y poco más. Eso sí, tiene las mejores tetas de Hollywood. Como colofón y aunque salga cinco minutos la presencia de Roy Scheider, un cutrón legendario, habitual de producciones que salen directamente en vídeo, y que de lo único que puede sentirse orgulloso es de haber rodado Tiburón con el maestro Spielberg. Como veis el elenco de actores está a la altura de tan sofisticada superproducción. Ni que decir tiene que todos hacen el que es el peor papel de sus vidas.

He de reconocer que yo nunca he sido lector de El Castigador, y como superhéroe no me atrae demasiado, pero es indiferente, puedo asegurar sin haber leído un solo cómic, que es la peor adaptación que se puede hacer. Los de Marvel deben estar muy contentos con el resultado de la cinta, y de su taquilla, ya que fue un fracaso absoluto, y merecido.

Vamos con el resumen del argumento. Esto no me llevará mucho, ya que es más simple que un capítulo de los Teletubbies. Un agente del FBI, Frank Castle (que interprete Thomas Jane), está haciendo su última misión, haciéndose pasar por traficante de armas. Cuando ya se está cerrando el trato con los compradores, el FBI llega a saco, y en el tiroteo (en que Castle finge su muerte), muere el hijo de un poderoso mafioso, Howard Saint (Travolta). Saint descubre que Castle no era el traficante que decía ser y que sigue vivo, y se encuentra en Costa Rica con su familia.

Entonces en plena reunión familiar, los esbirros de Saint, liderados por el Will Patton de los cojones, se cargan a toda su familia, y claro, él sobrevive y por supuesto, quiere venganza y decide acabar con todos los que le arruinaron la vida. Y ya está. Esta es la gran trama de la película. Vale, podéis decir ¿y Kill Bill no tiene una historia parecida? Pues sí señor, pero el talento y el virtuosismo de la peli de Tarantino, no se puede ni comparar con el grado de cutrerío y de vergüenza con la que está rodada El Castigador.

“Echemos un casquete antes de que te tiroteen”

Bien, como ya he dicho, uno de los hijos de Travolta muere en la redada que Thomas Jane había preparado. Como casualmente ésta era la última misión de Castle (Jane), nuestro héroe (un devoto esposo y gran padre de familia), se traslada a Costa Rica para estar con toda su familia, padres, tíos, y demás. Cuando el Travolta descubre el paradero de Castle, la mujer del Travolta (Laura Elena Harring), quiere que maten a toda la familia y no sólo a él. Así que Will Patton que es la mano derecha de Travolta se va para allá.

Bien, la primera escena lamentable llega rápidamente cuando los mafiosos asesinan a toda la familia del Castle. A parte de los 10000 balazos, los grandes efectos especiales nos deleitan con una explosión en la que vemos a un muñeco de trapo (a ver si es que se creen que no nos dimos cuenta de que era un puto muñeco), saltando por los aires. El padre de Castle (Roy Scheider) es asesinado también. La mujer y el hijo, como son los más listos están escondidos, pero deciden coger el jeep, y salir a todo trapo. Por supuesto, los malos les ven y salen tras ellos. Puedo asegurar que la persecución entre los mafiosos y la mujer y el hijo, tal y como asegura mi colega Tetsuo, es un homenaje a El equipo A. Típicos planos de la rueda del coche a ras del suelo, y coches volcando, que sólo faltaba ver la rampa, para que el coche pueda hacer el giro. ¿Sabéis a lo que me refiero, verdad?

A la mujer y al niño los atropellan en el muelle (en un pueblo donde justo no hay nadie cuando más falta hace la ayuda, jeje), y por supuesto el Thomas Jane llega tarde. Pero los mafiosetes (a cada cual peor actor), le están esperando en el muelle. Primero le meten un tiro en la pierna, y luego en el brazo. Vale. Luego en el borde del muelle, el otro hijo de Travolta, le mete un tiro en el pecho. He dicho en el pecho, una zona vital, donde si te disparan es casi seguro que te vas a morir. Pero es que por si el disparo de gracia no era suficiente, mientras Jane está en el suelo, rocían todo con gasofa, lo prenden y tras una gran explosión el tío cae al agua. Pues aquí no ha pasado nada. Lo recoge un negro portorriqueño que va en barca, y no se sabe cómo lo cura y ya está.

A los cinco meses vemos al gran Frank Castle en la playa (aún en Costa Rica), con barbita de tres meses, en plan Tom Hanks enNáufrago, que al cabrón sólo le falta el balón Wilson para hablar con él. En Costa Rica encuentra la camiseta negra con una calavera en el pecho, que meses atrás le había regalado su hijo, porque un brujo de la zona decía “que ahuyentaba los malos espíritus”. Así que el tío ya sin un rasguño, emigra de nuevo a Estados Unidos (no recuerdo a qué ciudad), a planear su venganza.

Para darle “profundidad” al personaje, se supone que el tío está todo el día dándole al whisky, para olvidar las penas. Esto lo acompañan con flahbacks a cámara lenta y en blanco y negro, de la mujer y el hijo. Y luego el típico plano en la que el pibe está con el vaso de whisky, y desde abajo, vemos que por la emoción se le cae al suelo. Bochornoso.

Nuestro amigo se muda a un apartamento de mala muerte. Y aquí llega lo apoteósico. ¿Nadie se ha preguntado dónde están los bufones de la película, los típicos secundarios para hacer la gracia? Como buen telefilm los tiene. Resulta que sus vecinos son una camarera que sale con “chicos que no le convienen”, a la que da vida la impresionante Rebeca Romijin Stamos, un yonki lleno de pierciings, y un gordo que vive con el drogata, y que en cada toma se esfuerza por sacar una camisa lo más fea y hortera posible.

Ni que decir tiene que la presentación de los vecinos deja claro que son los graciosillos de la película.

En el apartamento vemos a Thomas Jane “modificar” su coche poniéndole fundas de metal a las ventanas, al más puro estiloMcGyver o El Equipo A. Joder, sólo faltaban M.A. y Aníbal con el puro soldando con el soplete. Todo bajo la atenta mirada de sus adorables vecinos.

“El Castigador” consigue aliarse con un sirviente de la familia de Travolta, al que utiliza para trazar un plan. El plan no es otro que hacerle creer a Travolta, que su mujer está liada con su mejor amigo (Will Patton). Para conseguir que le ayude le tortura con un polo de fresa, haciéndole creer que es un soplete. Como veis pasamos de la acción, a una historia de comedia de situación. Bravo por los guionistas.

Como Castle/Castigador o como coño se llame, se pone chulo y se empieza a cargar a unos cuantos secuaces de Travolta, éste decide contratar a un asesino a sueldo. Mientras Thomas Jane está en la cafetería con sus vecinos, (la cafetería está totalmente vacía), llega un tío mexicano con una guitarra, imitando El Mariachi. Se sienta y cuando yo ya estaba chillando porque abría la funda de la guitarra a lo “Antonia Banderas”, saca una guitarra de verdad y se pone a cantar. La canción (subtitulada) es en plan diciéndole que le queda poco y que se lo va a cargar. En este momento toda la sala se quedó flipando, porque no sé a cuento de qué el asesino a sueldo tiene que ser un cantautor, que le dedica una canción, y se va del bar en vez de matarlo allí mismo.

Pero cuando Thomas Jane está esperando en el típico puente levadizo, el cantautor llega por detrás y ahí comienzan a pelear. El cantautor consigue tirar a Jane al suelo, y cuando le va a dar el tiro de gracia, llega uno de los momentos más impresionantes. El Castigador se saca una navaja., pero está en el suelo y a tres metros del cantautor. Entonces por arte de magia, vemos como la punta de la navaja sale disparada a cámara lenta, y se clava en el cuello del cantautor saliendo un chorro de sangre. Puedo asegurar que todas las personas de la sala dedicaron a esta escena una sonora carcajada.

Cuando uno pensaba que la película no podía aspirar a más, los guionistas nos sorprenden con algo “mejor”. Me refiero a la escena en la que al Castigador, le mandan un nuevo asesino a sueldo, a ver si está vez lo consiguen matar. Bien pues llega una mole de 2 metros, rubio teñido apodado “El Ruso”. El Ruso está “interpretado” por Kevin Nash, que es un luchador de wrestling. Lo gracioso, es que para que los vecinos (la puta, el yonki y el gordo de las camisas horribles) no se enteren de la pelea del apartamento de al lado, se supone que están los tres juntos preparando pasta, y con la música a todo trapo bailando y haciendo playback. Ahora imaginaos al gordo de las camisas haciendo playback de “La donna e movile…”, mientras los otros dos se pegan.

El ruso le mete una paliza al Castigador de tres pares de cojones, en plan traspasando paredes, cogiendo la taza del water y tirándosela a la cabeza, vamos que no hay quien sobreviva. Pues después de destruir todo el inmobiliario, llegan al apartamento de los vecinos (donde se está cociendo la pasta), y el Castigador le tira el agua hirviendo al ruso, que se le empieza a derretir la cara, y los dos caen por las escaleras rodando, y por supuesto el ruso muere y el otro no. Quizá contado no tenga gracia, pero puedo asegurar que en imágenes es lo más penoso que se haya rodado nunca.

“Para derrotarme deberás usar agua hirviendo”

Para ir aligerando, al Castigador la trama del amigo de Travolta y la mujer, le sale bien. El Travolta se cree que su mujer le engaña porque todos los jueves por la noche se va al cine, y tiene una multa de un hotel donde casualmente el amigo también había estado. El Travolta se cree todo el montaje, y se carga al amigo, clavándole una navaja, y a la mujer la tira a las vías del tren y muere arrollada. Lo más gracioso, es que el Will Patton era gay, y la mujer sí que había estado en el cine. De hecho me quedé con el nombre de lo que Laura Elena Harring se supone va a ver: el “Buenos días Pablo Film Festival” ¿¿¿???

Bienvenidos al Buenos Días Pablo Film Festival

El caso es que el Travolta ya desesperado, junta en su edificio a veinte asesinos y les ofrece una pasta por cargarse al Castigador. Entonces en la sala hay una enorme explosión (que por supuesto no mata a nadie) y aparece el Castigador. Uno a uno y a balazos se los va cargando a todos, ninguno ha sufrido ni el más mínimo rasguño por el bombazo. Con todos los mafiosos muertos, en la sala sólo queda el otro hijo de Travolta, el que le metió el tiro en el pecho. Le ata el brazo, y le coloca una mina antipersona y le dice que tiene que sostenerla. El resto lo deduciréis vosotros mismos.

Por último queda Travolta que ha llegado a la salida y está en el parking del edificio. Ahora llega la escena más antológica, y que marca un antes y un después en el cutre cine de acción. El castigador le mete un balazo en la pierna al Travolta, con lo que éste se cae al suelo. Allí el Castigador le lanza las fotos de su amigo dándose el palo con otro tío, y le explica que lo de su amigo y la mujer era un engaño perpetrado por él. Es cuando la gente se pregunta ¿cómo matará a Travolta? Fácil. Le ata las piernas al parachoques trasero de un coche, lo arranca, deja (no sé cómo) metido el acelerador, y con el coche a todo hostia el Travolta se pone a gritar mientras es arrastrado.

Esto ya tenía su gracia, pero es que como están en el parking, resulta que mientras el coche va pasando, el resto de coches van estallando, con lo que Travolta palma, y cuando aquello ya ha llegado al clímax, de repente vemos un plano aéreo, en el que observamos QUE LA EXPLOSIÓN DE LOS COCHES HA FORMADO LA CALAVERA DE EL CASTIGADOR, LA DE LA CAMISETA. En este momento no pude más que ponerme a gritar, y agradecer haber visto esta película y Tetsuo se puso a aplaudir.

Luego el Castigador decide ser un justiciero y dedicarse a combatir el crimen. Como veréis esto es una castaña con mayúsculas.

Las muertes cada vez son más bizarras, más gores, o más rebuscadas. Desde un espadazo en la cabeza, hasta la navaja propulsora, pasando por la cara derretida de el Ruso, la mina antipersona, o la apoteósica muerte de Travolta. Eso sin contar la tortura que le hacen al vecino yonki, cuando se niega a decir dónde está el Castigador. El Will Patton le arranca los piercings con unos alicates, y he de decir que esta escena me pareció una copia barata de la de la oreja de Reeservoir Dogs.

La historia es para agarrarse los machos, sólo hay tiros y explosiones, es repetitiva, aburrida, los diálogos son de meterse un tiro…una joya vamos. No sé que tiene este personaje de superhéroe la verdad, bueno sí, que sobrevive a balazos, explosiones y traspasa paredes jejeje.

Para que os hagáis una idea de los diálogos a continuación os pongo unas cuantas perlas. Son frases tan lamentables, que no vienen a cuento, que es como para desear la muerte de todos los que han hecho esta basura. Por ejemplo, cuando Travolta se carga de un navajazo a Wil Patton, mientras le clava la cuchilla, Patton le dice: “Me estás matando, ¿por qué me matas?”. En ese momento pensé ¿pero qúé cojones es esto?. Apoteósico también es el diálogo entre Rebeca Romijin Stamos y el Castigador. En el pasillo de los apartamentos le dice “Me enteré de lo que te ocurrió por la tele”, a lo que el Castigador responde “yo no tengo”. ¿¿¿??? Y en esa misma escena le dice “Siento lo que les ocurrió a tu mujer y a tu hijo”, y el Castigador pregunta ¿les conocías? ¿¿¿¿¿?????

También hay que destacar la conversación entre el hijo y el Travolta. Como a la madre la ha tirado a las vías del tren, el hijo le pregunta “¿Papá, dónde está mamá?, y Travolta ni corto ni perezoso dice “Cogió el tren”.

Al novio de la Stamos el castigador le quita una navaja y le dice: “No deberías jugar con pinchos”. Y ya para terminar con las frases antológicas, la mejor. El castigador decide ser un justiciero, y se marcha del apartamento, y la Stamos le dice “¿Dónde podré encontrarte?”, y el castigador dice “Mira en los periódicos”, ¿En qué sección?, pregunta ella, “NECROLÓGICAS” RESPONDE THOMAS JANE.

Los guionistas no sé en qué estaban pensando a la hora de hacer el guión, aunque posiblemente nunca pensaron que algo así pudiera ser rodado. Esta pesadilla de más de dos horas la firma un desconocido Jonathan Hensleigh, que escribe también el guión junto con un tal Michael France. A los dos les debería dar vergüenza haber hecho esto, y espero que Hollywood, les cierre las puertas para siempre.

La dirección es relativamente correcta, salvo algunos planos y movimientos de cámara raros. Pero está claro que la dirección también implica el dirigir actores y esto Hensleigh no lo hace ni por asomo. Deja que cada uno haga lo que le salga de las pelotas.

Thomas Jane me recuerda a Christopher Lambert en americano, con lo que ello conlleva. No mueve un solo músculo de la cara, creo que hasta Chiquito de la Calzada lo hubiera hecho más creíble.

“Quiero que en 60 segundos te introduzcas en la base de datos del Ministerio de Defensa mientras una de mis señoritas te hace una…”

Travolta repite exactamente su papel de Operación Sworsfidh. Tal cual, no es coña. Del gordo y el yonki sólo diré que dudo que vuelvan a salir en otra película, que no sea hecha con cámara casera. El Will Patton está de calabozo como siempre. Joder, no se salva ni Dios. La Stamos tampoco hace nada destacable.

Personajes planos, poco creíbles. Dan ganas de vomitar después de pensar en el sufrimiento que es ver este bodrio.

Por cierto, mención especial para la música de Carlo Siliotto, la peor música que he oído en una película en mucho tiempo, temas sin venir a cuento, repetitivos, insufribles. De verbena. No dudo de que con ese nombre, este compositor es habitual del cine porno y hubo que contratarle cuando el presupuesto se había ido en los efectos especiales. Efectos que son sólo tiros y explosiones, porque no tienen más, y hecho todo de la manera más casposa y cutre que os podáis imaginar. Para finalizar diré que cuando salieron los títulos de crédito, no tuve más remedio que aplaudir y decir: ¡Bravo! Fui el único en la sala ¿Por qué será? En fin, qué castigo de película. Siempre nos quedarán Spider-Man y X-Men.