Review

Título original: Faust: love of the dammed

País: España – USA

Duración: 101′

 “No, no soy el increíble hombre dildo”

A finales de los 90, el señor Julio Fernández se encontró en el festival de Cine Fantástico de Cataluña, en Sitges, a Brian Yuzna, presentando El dentista 2. Ambos compartían la visión de crear un sello de cine de carácter fantástico, y así es como surgió la idea de fundar la Fantastic Factory, un sello integrado en Filmax, que en los últimos tiempos nos daría algunas de las peores películas de terror del cine español (Rottweiler, La monja, Faust, Arachnid, Dagon, Beyond Reanimator, Darkness, Romasanta y Bajo aguas tranquilas).

 Faust, primera aventura de la Fantastic Factory 

El primer producto de la Fantastic Factory es una adaptación de un cómic oscuro sobre un hombre que vende su alma al diablo y termina revelándose contra él. Así se convierte en un superhéroe recubierto de implantes de silicona que le dan el aspecto de tener un traje echo de gominola; es el increíble hombre-gominola.

“Señor Faust tengo un trauma, necesito que me haga el amor

 desesperadamente, pues soy fetichista de la silicona.” (Verídico de la película, más o menos)

El protagonista vende su alma para vengar a su novia, asesinada por las mafias; y gracias a ello  recibe una especie de cuchillas al más puro estilo Lobezno. Logra vengarse, pero el diablo le pide que siga matando. El caso es que nuestro héroe no quiere seguir, y por eso es enviado al Infierno, a luchar con una esqueleto-araña, de donde vuelve, para impartir justicia.

Se puede decir que toda la película es un quiero-y-no-puedo:

-Quiere ser una película de superhéroes pero es un desastre, gracias sobre todo al horrible traje del protagonista, compuesto por las cuchillas de Lobezno, la capa de Spawn y un montón de prótesis fucsia, que le convierten en el hombre-gominola, cuyo mayor poder es la sobreactuación. Y cuando no lleva el traje, se pasa toda la película lamentando la pérdida de su amada; pero hay por ahí una psiquiatra en la que ahogará las penas.

“Ahora chaval, te vas a tragar todas las temporadas de

 Medico de familia, del tirón” “¡¡¡Nooooooo!!!”

-Quiere ser una película de efectos especiales, pero cuando empiezan a aparecer monstruos hacia el final,  la cosa empieza a ser de escándalo, en especial la serpiente gigante, que cualquiera ve claramente que es una marioneta (a mí me recuerda a esos calcetines con dos botones cosidos a modo de ojos, como la Serpiente de Mar de Amando de Ossorio), la cual escupe fuego digital. Es aquí realmente cuando se empieza a ver una carencia de medios increíble, y es que el fuego digital, terriblemente generado por ordenador, parece hecho con el graffiti naranja del Paint.

-Quiere ser una película ambientada en Estados Unidos, pero muchos detalles delatan que es España, como la estación del metro (que se reconoce fácilmente que es el metro de Barcelona) o las fugaces apariciones de autobuses urbanos de la Ciudad Condal por el fondo de la imagen. 

El Infierno ya no es lo que era.

Y encima los actores no parecen tomarse nada en serio:

-Mark Frost, o se pasa todo el metraje poniendo cara de loco (cuando no lleva su disfraz), o por el contrario,  poniendo poses cool y diciendo frases molonas (cuando lleva traje). A modo de ejemplo: nuestro hombre-gominola se encuentra agarrado a una gárgola, después de matar a varios tipos, y dice “¿Qué opinas, hermano, demasiada sangre o aún no hay suficiente?” (aquí se lame las garras).

“¡¡Soy un superhéroe atormentado!!”

-Isabel Brook, la chica del filme, está traumatizada porque su padre la violó, y por ello nunca ha podido mantener relaciones sexuales con ningún otro hombre, hasta la aparición del hombre-gominola. Está claro que las mujeres no se pueden resistir a un hombre recubierto de gominolas.

-Andrew Divoff es M, alias “El Diablo”, cabecilla de la secta de La Mano, quien interpreta el mismo papel que ya hiciera en Wishmaster. Eso sí, para mí es el que mejor actúa con diferencia. 

“Soy el cabecilla de la secta de La Mano y te la meto por el a**”

-Jeffrey Combs (sí, el Doctor West de la saga Reanimator), es un policía que lleva el caso de la busca y captura del hombre-gominola, y se quiere tirar a la buenorra de Isabel Brook. Al final termina enrolándose en la secta de La Mano; supongo que asqueado de buscar hombres de gominola que se tiran a la chica de sus sueños.

-Fermí Reichac, la representación del cine patrio, tiene un breve papel de comisario de policía  miembro de La Mano (exactamente el mismo tipo de personaje que Eric Roberts interpretó en Siniestro, para qué decir mas). 

- La única aportación de Monica Van Campeen es enseñar las tetas en cada plano que aparece; estoy seguro que tiene más minutos desnuda que vestida. Protagoniza una escena bastante cachonda, en la que M le hace crecer las tetas y el culo hasta adquirir un tamaño descomunal.

Ben aquí guapito, que me ponen las cabezas sin cuerpo. (Verídico de la película, más o menos)

Toda la trama se desarrolla con cantidades industriales de sangre. Tenemos de todo: ojos arrancados, decapitaciones, manos cortadas, cuerpos partidos por la mitad, etc. Sin duda, los amantes del gore se darán un buen festín.

Los chicos podemos disfrutar de Monica Van Campen desnuda totalmente, haciendo el amor en la ducha o simplemente enseñándonos las tetas. Las chicas os tendréis que conformar con Mark Frost enseñando el torso. Hay muchas escenas en las que se supone que va desnudo, pero varios planos revelan que en realidad lleva un tanga bastante mal disimulado, así que os vais a quedar sin poder verle la trompa.

Teticas, tetas, tetazas… Si esto

fuera una peli del Tarantino, esta chica gastaría un 50 de pie.

Las escenas de acción están fatal coreografiadas. Os pongo varios ejemplos:

-El hombregominola tiene ante sí a un pistolero, ¿qué hará? ¿Atacarle? Pues no, hará la cosa más absurda que he visto, correrá hacia un container de basuras y se subirá a él, para luego saltar sobre el pistolero y clavarle sus garras en los ojos.

-En otra escena irrumpe en una ceremonia de la secta, y los sectarios le atacan, pero en lugar de darle puñetazos se lanzan directamente a sus garras, y Mark Frost ni siquiera tiene que moverse demasiado. ¿De dónde sacaron al coreógrafo de las luchas, de la cola del INEM??

Y para rematar el cutrerío de la película, está la escena final, donde parece que se les acabó el presupuesto y tuvieron que terminarla de cualquier manera. En dicha escena Mark Frost ha sido apresado por M. Éste inicia una ceremonia de invocación de una serpiente gigante, en unos decorados que parecen de cartón, y entonces aparece uno de los peores monstruos de la historia del cine, para acto seguido escupir fuego digital, que cambia de color según el plano. Ahora es un rayo amarillo, ahora son llamas, luego llamas cutres amarillas… ¿En serio pensaron los responsables que no nos daríamos cuenta?

 

Y así acabó Yola Berrocal tras sus múltiples intentos por llamar la atención y volver a la escena mediática… 

Las pocas cosas buenas que encontramos son la banda sonora, compuesta por un puñado de temas de Metal extremo, y la dirección de Yuzna, que sin ser nada del otro mundo, destaca por encima de todo lo demás; aunque en algunas ocasiones cae en la trampa videoclipera.

En resumen

La primera aventura de la Fantastic Factory fue un desastre bastante considerable, y los espectadores nos hicimos la siguiente pregunta: “¿Había sido un tropiezo o todas las películas siguientes iban a ser de la misma desastrosa calidad?”. Lo más sorprendente de todo, es que en Sitges le dieron un premio a los mejores efectos especiales.  Una cosa es apoyar a las películas españolas, y otra muy diferente esto…

Coñe, esto de las hipotecas cada día está peor…