Review
Título original: Tirante el Blanco
País: España
Duración: 122 minutos
AVISO: Al final de la crítica explico que Tirante el Blanco y Carmesina mueren, Diafebus se casa con Estefanía e Hipólito hereda el trono tras la muerte del Emperador. Así pues, si no quereis que os joda el final de la película, no sigais leyendo.
Violencia y sexo: los dos elementos clave que hacen que una película se venda como rosquillas, sin necesidad de que la historia sea precisamente buena. No nos engañemos, es la pura verdad, todo el mundo lo sabe, y Joanot Martorell lo sabía también, mucho antes de que los Lumiere Brothers inventaran el cinematógrafo. En la época de Joanot lo que estaba de moda era unas cosas hechas de papel y llenas de dibujitos hechos con tinta. Se llamaban libros, (pronúnciese “libros”) y había que leerlos (¡¡¡siiii como las críticas de Cinecutre!!!); y era como ver una película pero sin imágenes. Los libros son como las películas: hay libros buenos y hay libros cutres. Cuando apareció el cine, hubo gente que tuvo la genial idea de coger libros y convertirlos en películas (no, no es brujería, se llama “adaptación”), pero el resultado era cuando menos curioso: había libros buenos que se convertían en películas buenas (“El Silencio de los Corderos”), y libros cutres que se convertían en películas cutres (“El señor de los Anillos”), hasta aquí era lógico y normal. Pero luego había libros cutres que, milagrosamente se convertían en películas buenas (“El Resplandor”), y libros buenos que por alguna oscura razón se convertían en auténticas bazofias como la mierda que nos ocupa hoy: Tirante el Blanco.
Volviendo al principio de mi disertación, entonces como ahora la clave del éxito cuando uno iba corto de ideas era meter sangre y tetas por doquier. Eso dejaba contenta a la audiencia que siempre venía ávida a por más. Si para rematarlo la historia era buena, el triunfo podía ser monumental. Joanot, que además de escritor fue caballero en sus años mozos (caballero de verdad, de los que llevan armadura y reparten hostias como panes), escribió una historia de lo que él conocía, una historia de caballerías, protagonizada por un joven gentilhombre (ahora se le llamaría “chavalín”) que se mete a caballero y además de ahostiar a los infieles (ahora se les llama “moros de mierda”), folla como un campeón con gran cantidad de Mujeres macizonas. Como veis, una historia de lo mas atractiva a la par que profunda que, como corresponde a una obra de contenido tan trascendente e interesante para la cultura universal, se convirtió en un clásico de la literatura de todos los tiempos.
Y llegamos a la época actual. Vicente Aranda, mítico director español, con películas tan significativas y emblemáticas (no, no me estoy cachondeando) a sus espaldas como “Si te dicen que caí”, Amantes”, “Cambio de Sexo”, “La Pasión Turca” o “El Lute” y su secuela; se propone llevar al celuloide Tirante el Blanco. Aranda había dirigido recientemente “Juana La Loca”, y “Carmen” con unos resultados mas que buenos, demostrando que controlaba el asunto de recrear una época. Visto esto parecía que Tirante el Blanco estaba llamada a ser como mínimo tan buena como “Juana la Loca”, mas aún viniendo de una obra literaria tan venerada, y además contando con el mayor presupuesto hasta la fecha en una película española. Total que Vicentito me hace la puta peli, me voy a verla ilusionado al cine (bueno, tanto como “ilusionado” no, pero sí con ganas de ver algo decente). Y ¿que me encuentro? Ahora mismo os diré qué…

¡Vive tu aventura medieval con los clicks de Playmobil!
TRUÑANTE EL BLANCO
Para empezar, la película ya no coge la historia original desde el principio, si no en su último tercio. Tirante ya hace tiempo que es caballero y al inicio del film regresa de campaña (ahora se le llama “partirles la cara a los enemigos de la corona”), y se planta en Constantinopla (ahora se la llama “Estambul”), donde va a conocer a su futura Mujer, la pizpireta Carmesina. Ya empezamos mal, ni conocemos su origen, ni vemos su investidura como caballero, ni ná de ná… en lugar de eso Vicente Aranda se centra directamente en las intrigas de palacio (ahora se llama “folleteo”), que constituyen una mínima parte, y no precisamente la más significativa, sino simplemente la recta final; de la epopeya de Tirante el Blanco. Bueno, de todos modos aún se le puede sacar jugo a la historia, veamos, repasemos primero al personal de la película…
PERSONAJES
Tirante el Blanco (Casper Zafer)
El pedazo de caradecorcho, responsable directo del 15% de la mierdosidad del film. Su interpretación espantosamente gris conseguiría por si sola hacer entrar en coma por aburrimiento hasta a Speedy Gonzales; no obstante, Vicente Aranda ya se encarga de crisparnos los nervios con sus chorradas, lo suficiente como para que la actuación de Zafer nos parezca incluso aceptable en comparación. Vamos que el tío es malo con ganas, pero ni mucho menos es lo peor de la película.

De Robert De Niro se dice que actúa hasta de espaldas. Este tio viene a ser algo parecido: es lo mismo de espaldas que de frente. Y luego nos metemos con Steven Seagal…
Carmesina (Esther Nubiola)
La virginal pelirrojita que tiene el conejo de punta y cuyas indecisiones son en gran parte las culpables de que Tirante sufra un permanente dolor de huevos (luego está la propia incompetencia del susodicho a la hora de entrar a matar, pero eso es otra historia). Por suerte sus dos intrépidas sirvientas, Placerdemivida y Estefanía harán las mil y una para que Carmesina y Tirante acaben metiendo, lo cual se conseguirá de forma harto original que luego explicaré con detalle.
Esther Nubiola cumple con corrección en su cometido de interpretar a la susodicha, aunque algo mas de expresividad no hubiera estado de más, supongo que querían dejar claro que ella y Tirante son almas gemelas o algo…

Bajo esta sosa expresión se esconde una fiera salvaje hambrienta de sexo
Placerdemivida (Leonor Watling)
Como ella misma dice, “podeis llamarme Placer a secas”. Leonor Watling, a parte de ser la que mejor está (de buena) del reparto es… la que mejor está (como actriz) del reparto. La que mas sentimiento le pone y la que menos aburre, debido en gran parte a la conexión que experimenta el espectador con el personaje. Placerdemivida es pragmática y realista, está hasta las narices en mas de un momento de la desesperante indecisión que entorpece la relación Tirante-Carmesina, y hace todo lo posible para que acaben echando un polvo de una puta vez.

“Estoy tan requetebuena que me miro en el espejo y me pongo cachonda…”
Estefanía (Ingrid Rubio)
Ingrid Rubio…¿hace falta decir mas? Véase la crítica de Trastorno y aplíquese lo que allí se dice sobre la interfecta, añadiéndole, a los caretos de loca, caretos de salida y un traje de época desorbitadamente caro.

Esta “loca” por echar un polvo
La Viuda Reposada (Victoria Abril)
El clásico arquetipo de pobre Mujer a la que se la ha pasado el arroz, este personaje parece convertirse en parodia de si mismo bajo la batuta de Aranda y en la piel de Victoria Abril. Exhibicionista chiflada y oligofrénica, La Viuda Reposada chorrea por sus santos orificios cada vez que ve a Tirante, y pretende romper su posible relación con Carmesina para beneficiarse al guapito (es un decir) de cara ella sola. Para hacerlo se valdrá de toda suerte de manipulaciones y estrambóticas triquiñuelas.

Esta, en cambio, se hace la loca para echar un polvo
Diafebus(Charlie Cox)
Reconozcamoslo: tener que simular que te pone una tipa con los ojos desencajados que pone caretos de loca y hace aspavientos todo el rato, no es agradable. Esa es la papeleta que le ha tocado a Charlie Cox, que interpreta a Diafebus, compañero de tirante y amante de Estefanía (la Rubio), y haciendo balance, hay que decir que su interpretación es de lo poco que no apesta a mierda seca, simplemente, esta ahi.

“Jodeeeer menuda hierba venden los moros esos…acabo de tener un sueño en el que un tataranieto mio se hacía llamar Oso55 y montaba algo llamado página gueb donde se ponía verde a una especie de obra de teatro donde salia yo…”
Hipólito (Sid Mitchell)
Niñato imberbe y mas soso que un folio, Hipolito se revela como el triunfador absoluto del filme, ya que de mera comparsa de Tirante (y es muy triste ser comparsa de un tio que parece un maniquí) pasa a ser de la noche a la mañana el puto emperador de Constantinopla, tras tirarse a la emperatriz que va mas salida que el pico de una plancha la pobre.

“De incompetente a presidente”
Emperatriz (Jane Asher)
Si Victoria Abril encarna a la “tia a la que se la ha pasado el arroz”, Jane Asher intepreta a la “madurita cachonda”. La Emperatriz aun siente deseso carnales que el viejo senil y enfermo que es su marido no puede satisfacer. Asi que, ni corta ni perezosa, se tira al jovencito Hipólito cual señora Robinson del medioevo.

¿Como estaaaas? ¡Encantada de la Vida! (El que no pille el chiste que pinche en el siguiente enlace)
Emperador (Giancarlo Gianinni)
Verdadera vergüenza ajena es lo que se siente al ver a este hombre, actor consagrado y de reconocido talento, metido en semejante fangal putrefacto. Giancarlo se dedica a poner caretos de enfurruñado durante toda la pelicula, dando la genuina impresión de que alguien le estaba apuntando con uan pistola para obligarle a hacer el papel.

“Si, venga, encima pitorreo…”
Gran Turco (Rafael Amargo SÍ, HABÉIS LEIDO BIEN)
Este también da vergüenza ajena pero por motivos bien distintos. ¿QUÉ COÑO HACE ESTE TÍO AQUÍ? Claro que bien pensado, en esta puta porquería encaja a la perfección…

¡¡¡¡¡Cuando yo sea señor de Constantinopla juro por alá que Belén Esteban será la nueva Madonna!!!!!
(¿Este tampoco lo pillais? pues, pinchad aqui y aqui, y dejad que vuestros cerebros trabajen un poco para relacionar ambos videos…)
POLVOS EN EL PALACIO
Bueno, como explicaba antes, la pelicula da comienzo con la llegada de Tirante a Constantinopla, donde es recibido por el Emperador y su corte de tios disfrazados, y por la Emperatriz, su hija Carmesina y su tropa de doncellas cachondas, que en el momento actual guardan luto por la muerte del hijo primogénito de la Emperatriz. Como Tirante por el poder de Grayskull que le ha concedido el propio Emperador puede levantarles el luto y marcarse un fandango si le sale de los huevos, pues ahi va él, presto a retirar el velo que cubre la cara (y las tetas) de la pelirroja que será la causa de sus desmadres hormonales hasta el dia de sus muerte. De aqui en adelante el motor que mueve la película es la eterna, exasperante e irritante indecisión del memo de Tirante y de la virginal Carmesina para hacer aquello que se espera que hagan: enrollarse. Y vosotros estareis pensando “¿pero bueno, es que ha venido a Constantinopla solo para tirarse a la Carmesina?” Evidentemente la respuesta es no, Tirante ha venido a Constantinopla para prestar apoyo al emperador combatiendo a la hordas turcas (comandadas por Rafael Amargo) que pretenden invadir el territorio. Ahora bien, tal y como ha hecho la película Vicentito, peleas, lo que se dice peleas, vemos (o mejor dicho “vislumbramos”) dos, y hechas de tal manera que, en vez de filmarlas parece que las hayan defecado. Pero lo de las batallas lo detallaré mas adelante, volvamos primero a lo principal (según Vicente Aranda), los folleteos de palacio.
Como dije hace un momento, Tirante descubre el rostro y la pechuga de Carmesina y ya se vuelve loquito por sus huesos…o eso dice la sinopsis en la parte de atrás de la caja del DVD, porque el amigo Casper con su espeluznante inmovilidad facial transmite tal grado de pasión al ver a su amada que cualquiera diría que es mas gay que Crispin Clander, y que las Mujeres le atraen lo mismo que un ladrillo:

Es que ni arrimándose a Leonor Watling le cambia el jeto. Este tio no es humano…
A esto añádase el que la Viuda Reposada, que quiere calzarse a Tirante desesperadamente, se vaya exibiendo como una prostituta de la carretera del Prat de Lobregat en busca de clientes, levantándose la falda delante de Tirante para enseñarle el coño o sacándose las tetas y estrujándoselas de forma obscena para ponerlo cachondo (¡al igual! nuestro amigo hombre es de piedra…o mejor dicho, de carton piedra y no cede a tan sucias demostraciones de lujuria).
Que no se ponga cachondo lo entiendo,pero… ¿que no se descojone al ver a la loca esa? lo dicho, este tio es marciano…
Como sus “armas de Mujer” no funcionan, la Viuda decide poner en marcha sus “armas de zorra amargada” y se dedica entonces a comerles la oreja a ambos tortolitos por separado para ponerlos uno en contra del otro. Primero le raya el coco a Carmesina diciendole que su apuesto pretendiente es es poco menos que un chulo, que se va follando a las Mujeres de alta posición para conseguir pasta y poder (lo cual tiene una credibilidad de puta pena viendo el “apasionado” comportamiento de nuestro heroe).

“…Y además se pica heroina, que lo he visto yo…”
Además, conociendo la situación actual del reino, con un emperador con un pie en el otro barrio y una emperatriz que está como un cencerro, presiona a Carmesina para que se plantee casarse con el gran turco diciéndole que es un tipo poderoso a la par que joven y apuesto (recordemos, RAFAEL AMARGO). Por suerte ahi están Leonor Watling e Ingrid Ru… er… por suerte ahi está Leonor Watling siempre atenta a las dudas e inquietudes de sus señora, que tiene bien calada a la zorra de la Viuda Reposada y advierte a a Carmesina que no le haga ni puto caso.
Aún así toda esta mierda no deja de hacer que Carmesina se coma el tarro por las noches teniendo bizarras visiones oníricas como esta:
Eh, no, no puede ser… eso era…¿una batalla? no.. no imposible… se ve tan rara porque es un sueño de Carmesina…esa bazofia epiléptica no puede pretender ser una batalla medieval…¿o sí?… Esos cuchillos de carnicero de plástico…esos guerreros con los pies envueltos en piel de borrego que primero corren y luego están parados…esos ejercitos DE CUATRO GATOS MAL CONTADOS… esos turcos levantando las espadas para que Tirante las vaya tocando absurdamente con la suya cual Emilio Aragón chocándole la mano a los del público del programa Vip Noche…no, no puede ser… Eso es que la pija de la infanta Carmesina no ha visto una batalla en su vida y por eso se las imagina así de estrafalarias…si, es eso…
En fin, como rayarle el coco a Carmesina no acaba de dar su fruto, la Viuda pone en práctica el plan B: le cuenta un cuento chino a Tirante, acerca de que Carmesina es una especie de puta que se tira al jardinero negro, y para respaldar su mentira busca a una jovencita que se parezca a Carmesina y la enrolla con el susodicho semental africano para que Tirante lo vea. Pero esta artimaña también se le va al carajo gracias a la cantante de Marlango con la especial colaboración de Diafebus, que se encarga con entusiasmo a cortar las cabezas de la falsa Carmesina y el jardinero negro (que tampoco es negro, solo tiene la cara pintarrajeada) y se presta a hacer lo mismo con la Viuda, en una simpática escena gore, que por desgracia no tiene su apropiado culmen debido a que el soso de Tirante le perdona la vida a la interfecta.

De vez en cuando, bellos momentos momentos como este, salvan un poco la película
A todo esto, otros personajes encuentran el amor en las estancias del palacio, primero la crispante Estefanía que consigue conquistar con su mirada alucinada y sus inquitantes ademanes al bueno de Diafebus, con el que vive una apasionada noche de placer y con el que se acabará casando poco despues con el benplácito de Tirante y Carmesina.

“Con ese pedazo de tranca me vas a volver locaaaaaa….!”
También Hipólito, consigue mojar el churro, en este caso con la colaboración de la Emperatriz que, con el viejo pellejo que tiene por marido. va desesperada por pillar una buena racion de carne joven y fresca. En su calentura, la madurita y el adolescente se tiran tras dias dale que te pego en el dormitorio de la Empetriz, sin que el calzonazos del emperador se llegue a enterar de la monumental cornamenta que lleva, pese a irrumpir en la habitación olisqueando el aroma a sexo (literalmente) y pillar a su Mujer en pelota picada (Hipólito se halla escondido bajo la cama).

“Puedo explicartelo cariño…han sido los turcos…”
Total, que aqui folla todo el mundo menos los que tiene que follar, que son Tirante y Carmesina. Y digo “tienen” porque realmente es así. Sin mas herederos que la adolescente infanta, el futuro del imperio se ve muy negro, y Placerdemivida y sus amigas lo saben. Es necesario que un tipo decente se tire a la joven princesa antes de que sus viejos la ofrezcan como esposa al gran gitan… al gran turco, y sellen así la paz con los ancestros de Cuneyt. Como tipos decentes no hay disponibles, pues mira, se apañan con el tarugo de Tirante, que al menos no es moro. Pero entre que uno es tonto y la otra es virgen y se hace la estrecha con el asunto de dejar de serlo, la cosa esta complicadilla. En uno de los intentos de Placerdemivida por colar a Tirante en la cama de Carmesina, ella se asusta al despertar de repente con el maromo subido encima suyo y grita despertando al personal de palacio. Tirante se ve obligado a huir por la ventana, mediante una cuerda que le tiende Placerdemivida, pero por desgracia es demasiado corta y no llega hasta el suelo. Tirante salta y en la caida se rompe un pierna. Pero aqui no acaba la buena estrella del protagonista: el muy mamón decide esconderse en su habitación esa noche y a la mañana siguiente fingir una caida del caballo para justificar su lesión, con tan mala folla que, el muy cenizo se rompe la otra pierna (los hay que nacen estrellados…).
Pero la intrépida Placerdemivida no se rinde, y siguiendo el viejo proberbio “si la montaña no va a mahoma, mahoma irá a la montaña” (proberbio moro, ¡oh, que contradicción mas poética!) y dado que Tirante, como la cucaracha, ya no puede caminar, se trae a la Carmesina a la habitacion del susodicho, la despelota delante de él y les asiste a los dos en el proceso de acoplamiento, que tampoco esta vez llega a buen termino porque a los dos memos les da por hablar de de virtud y de honor y demás soplapolleces románticas llegando a cabrear a la doncella, que los manda literalmente a la mierda.
“Hay que joderse, yo flipo con vosotros… ¿que quereis?, ¿que me ponga a hacer flexiones debajo del catre para hacer el mete-y-saca?”
Aunque finalmente las apremiantes circunstancias dan el empujón final a la dichosa cópula de los protagonistas cuando, una mañana llega un emisario del bailaor turco para negociar las nupcias con la infanta Carmesina. Cuando el emperador solicita un dia para pensarlo, las doncellas le ven las orejas al lobo y raudas y veloces, agarran a Carmesina y la llevan al campamento de los soldados donde Tirante, aún con las piernas entablilladas aguarda una orden para entrar en batalla con los moromierdas. Una vez alli, Carmesina se tiende en el catre como vino al mundo y entre los soldados y las doncellas cojen a tirante en volandas, lo ponen boca a bajo y le dan al mete-y-saca entre todos para desvirgar a la infanta de una puta y real vez.
Oh I get by with a little help from my friends,
Mmm I get high with a little help from my friends,
Mmm I’m gonna try with a little help from my friends.
(si no pillais este, pinchad aqui, so incultos)
A la mañana siguiente, cuando el emperador le comunica al emisario turco que carmesina se casará con Rafael Amargo, Carmesina se persona en el salón del trono y comunica a todos los presentes que va a ser que no, porque su himen se ha ido a hacer puñetas, ergo: habrá hostias con los turcos. “Aleluya” exclamé yo en mi butaca, cuando la emperatriz anuncia el feliz conflicto bélico, “por fin habrá mamporros y cabezas cortadas”. Ojalá no hubiera sido así porque realmente me dieron ganas de cortarme mi propia cabeza al ver la escena que se supone es “el climax final de la pelicula”. Porque aqui no hay Carmesina soñando que valga. Con todos vosotros, la guerra en el medioevo según Vicente Aranda:
Si señor, así se pone fin a una guerra, los dos ejercitos dejan de intercambiarse hostias y se ponen a ver como los dos capitanes se parten la cara el uno al otro, animandoles desde la grada (solo falta un tio que pase repartiendo refrescos).
Como consecuencia de tanta epilepsia filmica, pues claro, a Tirante le da un yuyu y se pone a agonizar de golpe y porrazo, (echar un quiqui con Carmesina y cargarse a Rafael Amargo todo en un día son demasiadas emociones para el cuerpo) y al poco rato estira la pata. De ahi a los creditos finales hay muy poco. Tras una breve escena en la que la corte al completo vela el fiambre de nuestro heroe, y en la que Carmesina expresa a voz en cuello su deseo de morir por la tristeza que le aflige; rapidamentenos plantan un melancólico epílogo, en el que Diafebus plasma en papel todo el culebrón, escrutado por la poco tranquilizadora mirada de su esposa Estefanía. Ambos viajan en barco de vuelta a Asia, y las ultimas palabras, en voz en off de la esquizofrénica, nos cuentan que Carmesina murió dos meses despues de inanición, tras negarse a comer voluntariamente, (lo que la convierte en la primera EMO de la historia), El emperador murio del disgusto consecuente, y el listillo de Hipólito se convirtió en el nuevo emperador, tras casarse con la madurita cachonda, con Placerdemivida de asesora y además amante bandida (¡como se lo monta el cabrón!). ¿Y la viuda reposada?, pues tambien tiene final feliz, tambien. Por lo visto se enrolló con un soldado raso modelo “cavernícola follador”, que la tiene contenta en la cama. La película termina con el siguiente diálogo:
Diafebus: -Hemos sido expulsados del paraíso (desde luego, estaban en el paraíso todos follando como descosidos)
Esquizofrénica: -Pero los turcos nunca entraron en Constantinopla (ella a su bola, como siempre)
Diafebus: -Hasta el momento.
Joder, lo que me extraña es que no entraran antes, porque tal y como lo pinta Vicente Aranda, los turcos se dedicaban a pasearse por Constantinopla como Pedro por su casa, al parecer conquistando ciudades por arte de birlibirloque, sin que se vea que nadie les haga frente. En momentos dispersos de la película se habla de las conquistas que acumulan las tropas de Rafael Amargo, o bien nos muestran a cuatro memos a caballo por el desierto, que de pronto avistan a otros tantos tios disfrazados de turcos en la lejanía, como para recordarnos que hay una invasión en curso o algo, entre tanta fornicación. Batallas no hay ni una, salvo que se quiera considerar como tales los dos cagarros que habeis podido visionar en los videos que os he puesto, en los que parece que hayan desenfocado la imagen a posta para disimular que se gastaron todo el dinero en hacer bordados de oro de verdad para los vestidos y que no les quedaba ni un puto euro para rodar una batalla decente, con armas de metal y extras suficientes. Es acojonante el morro con el que después de la batalla final nos muestran el campo sembradito con docenas y docenas de cadáveres, cuando hace un momento hemos visto que no habia ni la mitad de soldados “peleando”.
En resumen, mucha pasta pésimamente invertida, y un director que interpreta la novela original como le sale de los huevos, convirtiéndola en una especie de pelicula porno sin porno. Mejor quedaos con el libro, es todavía más porno y además, con buenas hostias…

¿Pero qué…? ¿Rafael Amargo? Si hubiera estado yo al mando de los turcos hubieran habido hostias como está mandado…


























Esta parte de la historia nos fue ocultada. Lo que pasó realmente fue que Cuneyt estaba al mando de los turcos y, junto a naked snake, que estaba de paso, mató a todos ya cada uno de los soldados, aliados y enemigos. Fue lo que se conocería como incidente wenceslao
No sé como te esperabas otra cosa, porque alabas al proncipio a “Juana la
Loca” y dices que sabe ambientar una peli de época, y creo yo que lo dirás porque la habrás visto una sola vez y quedaste anestesiado por lis encantos de Manuela Arcuri… Que es lo único bueno en ese pedazo de mierda de película, donde tiene los santos cojones de rodar escenas en un castillo supuestamente habitado que se aprecia claramente que está absolutamente en ruinas, como si pretendiera hacernos creer que los castillos de comienzos del renacimiento tenian la misma pinta que las ruinas que nos han llegado ahora. Por no hablar de las nefastas interprtaciones y del “a ti te doblo la voz pero a ti se te oye con ruido ambiente” y cutreces similares. Menudo montón de mierda vamos.